Reparos de una ciudadana ante el desplazamiento de Nilda Garré

Otros tiempos. Nilda y Cristina antes de la ceremonia de nombramiento de la flamante ministro de Seguridad. Foto del diario Perfil.
Otros tiempos: Nilda y Cristina antes de la ceremonia de nombramiento de la flamante ministro/a de Seguridad. Foto del diario Perfil.

Descoloca un poco la suerte de enroque que la Presidenta de la Nación realizó con Nilda Garré, Arturo Puricelli y Agustín Rossi, y que el secretario de Comunicación Pública Alfredo Scoccimarro anunció ayer por la tarde. Ante la variedad de hipótesis mediáticas* que intentan explicar la decisión inesperada (y subestimada por más de uno), quien suscribe adhiere a la prudencia expresada y sugerida por el periodista Mario Wainfield en el Página/12 de hoy.

Hecha la aclaración, esta ciudadana sí se permite lamentar la partida de Garré, primero por creerla más útil en el Ministerio de Seguridad que en Washington como embajadora ante la OEA**; segundo por desconfiar de las supuestas idoneidad y honestidad intelectual de su reemplazante Arturo Puricelli. La sustitución evoca la incomprensión -por no escribir “enojo”- que en junio de 2006 provocó la decisión de dejar partir al entonces canciller Jorge Taiana y de nombrar en su lugar a Héctor Timerman. También aparece el recuerdo de la desilusión experimentada en junio de 2011 ante la designación de Amado Boudou como compañero de fórmula para la reelección.

Esta blogger no maneja información confidencial y, en parte por eso, es consciente de las limitaciones de sus comentarios políticos. Ante anuncios desconcertantes como el de ayer, suele dudar entre apostar a la lucidez de Cristina (a una capacidad de decisión basada en motivos atendibles que desconocemos), recordar su condición humana (por lo tanto falible) y temer cierta dificultad presidencial para distinguir entre los compañeros, aliados, subalternos que valen la pena y aquéllos que no.

Para terminar, una expresión de deseo… Quien suscribe quisiera que la primera opción fuera la que efectivamente se corresponde con la realidad.

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* Como de costumbre, los redactores de La Política Online se lucen a la hora de pretenderse dueños de la verdad posta-posta.

** Otra aclaración se revela necesaria en este punto: la autora de esta entrada estima que la gestión de Garré es irreductible a aquel imperdonable comunicado emitido por el Ministerio de Seguridad tras el hallazgo del cuerpo de Lucas Menghini Rey, víctima de la tragedia ferroviaria de Once.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

13 respuestas a “Reparos de una ciudadana ante el desplazamiento de Nilda Garré

  1. Más allá de cualquier consideración “la gente”pide q haga algo en seguridad y esto es algo .Seguramente lo q hay q hacer de ahora en más requiere algo más q idoneidad,Es muy díficil conformar a la gente, al pueblo ,a los medios ,Es muy muy díficil y es muy díficil mantenerse fiel a las conicciones con tanta presión ,
    Más allá también deberemos pensar q además de tantas políticas inclusivas( sobre todo para los más desposeídos ) habrá q hacer algo más con la justicia , el poder punitiVo y la educación( familiar escolar mediática pastoral) q no logra enseñar valores

  2. Ante todo, qué bueno reencontrarte en Espectadores, Mabel. 😉

    En respuesta a tu comentario, me permito desmenuzarlo un poco… Por un lado, si asumimos que “la gente” a la que te referís son los ciudadanos sensibles a la inseguridad mediática, entonces este anuncio o no les hace mella (en el mejor de los casos) o les da otro motivo para rasgarse las vestiduras (ya que el reemplazante es el tantas veces criticado y descalificado Puricelli).

    En cambio, quienes suscribimos a la postura de Zaffaroni sobre “la cuestión criminal” pensamos que la estrategia para arrinconar el accionar delictivo va más allá de la designación de un ministro de Seguridad. Por consiguiente, en lugar de un recambio de gabinete como éste, celebramos el aumento y diversificación de las políticas de índole económica, social, educativa (como bien señalás) que combaten la exclusión (y que por lo tanto reducen la fuente de delincuencia) y la iniciativa de democratizar/mejorar la Justicia.

    Curiosamente, la designación de Puricelli también nos sabe mal a algunos de los que integramos esta segunda porción de “gente”. En especial a quienes creemos en las revelaciones que Horacio Verbitsky publicó en al menos una, dos, tres oportunidades.

    Estamos de acuerdo en que cuesta mucho encontrar el equilibrio entre, por un lado, las exigencias de la ciudadanía (cuya condición heterogénea hace que los reclamos sean distintos y a veces opuestos) y, por otro lado, las convicciones partidarias y propias de la gestión (que en ocasiones también entran en conflicto). De la misma manera, cabe reconocer cuán difícil es dar con funcionarios idóneos, con verdadera vocación de servicio y además realmente comprometidos con los objetivos de gobierno.

    Dicho esto, ante anuncios como el de ayer, tiendo a pensar que Cristina enfrenta mejor el primer desafío que el segundo.

  3. Imagino que la irreductibilidad de la gestión de Garré tampoco se limita al espionaje institucional que fue el Proyecto X, ni a las causas que intentaron armarle a trabajadores ferroviarios (pocos meses después del asesinato de Mariano Ferreyra), ni tampoco al apoyo oficial que tuvieron, desde su ministerio, los policías condenados por el crimen citado, ni hechos……

    Por último lo de optar por “una capacidad de decisión basada en motivos atendibles que desconocemos” me suena más a una esperanza religiosa o una especie de eufemismo para evitar realizar una crítica explícita.

    Saludos

  4. Youth, me parecía que eras vos… ¿Habrá que celebrar tu decisión de intervenir en Espectadores con tu nombre verdadero? Te falta poner el apellido y por fin hablaremos en igualdad de condiciones. 😉

    Una vez más, disentimos a la hora de entender la realidad, y/o elegimos distintas fuentes (periodísticas, partidarias) para interpretarla. Por tu (siempre indignado) comentario, entiendo que para vos el espionaje adjudicado al uso del software Proyecto X se produjo por orden de Garré (¿y por carácter transitivo de Cristina Kirchner?). Para mí se trata de un fenómeno más complejo, arraigado en distintos estamentos del Estado cuyas prácticas heredadas de tiempos dictatoriales cuesta mucho erradicar (sí, más de diez años).

    Te supongo al tanto de la evolución de este escándalo; por lo tanto sabrás que Garré sancionó a los responsables con “uno de los mayores pases a retiro en los últimos diez años” (según palabras de La Nación) y ordenó una auditoría (cuyas conclusiones Horacio Verbitsky publicó en Página/12). Para mí esto habla (bien) de la gestión de Garré.

    No me digas nada: a vos te consta que la reacción fue un acto de demagogia además de un manotazo de ahogado ante la amenaza de interpelación en el Congreso de la Nación. Si ésta es tu percepción, entonces volvemos a comprobar cuán distinto pensamos.

    Más allá de las denuncias habituales del PO, no tengo información sobre las causas que el Ministerio de Seguridad les habría armado a trabajadores ferroviarios ni sobre el apoyo oficial a los policías condenados en el juicio por el crimen de Mariano Ferreyra. De ser esto cierto, me llama la atención que el hermano de Mariano rescate (aquí) la creación del Ministerio de Seguridad como reacción a este asesinato, y que reconozca (aquí) que el Gobierno ayudó mucho en el terreno judicial (al parecer, Néstor Kirchner habría aportado el testigo más importante, de identidad reservada).

    Claro… También es cierto que, en varias oportunidades, Pablo Ferreyra también se permitió criticar al PO por el uso político (sobre todo proselitista) que hizo de la figura de Mariano. ¿Quizás no haya que tener en cuenta su opinión sesgada?

    Por último, y por si hiciera falta aclarar, “apostar a la lucidez de Cristina (a una capacidad de decisión basada en motivos atendibles que desconocemos)” es una de tres opciones posibles, tan válida -y al mismo tiempo discutible- como las otras dos: “recordar la condición humana (por lo tanto falible) de nuestros dirigentes” y “temer cierta tara o dificultad para distinguir entre candidatos a funcionarios que valen la pena y aquéllos que no”.

    El post no recurre al eufemismo, Miguel/Youth. Mucho menos a la esperanza religiosa, sentimiento que -fijate vos- reconozco más bien en quienes creyeron vislumbrar la promesa de una suerte de Mesías en el recuento de votos de una “elección histórica“.

  5. No sabía que era requisito del blog mencionar apellido [¿DNI, tel, color de cabello será necesario también?] Pero, bueno, al no tener problema alguno en mencionarlo te lo cito. Es Moukarzel.

    Por otra parte, la actitud de Garré frente al Proyecto X fue de negar tal situación, hecho que entraría en contradicción con ese supuesto “castigo” materializado en una purga histórica en la gendarmería.

    Luego, con respecto a las causas que tuvieron a 4 ferroviarios/militantes del PO, te dejo el link para recordar esa conferencia “memorable” en la cual supuestamente estaban las grandes pruebas que relacionaban a esas personas y los incidentes en Constitución. http://www.lanacion.com.ar/1336961-nuevo-ataque-del-gobierno-a-duhalde
    Te linkearía a Página 12 [para ser más “objetivo”, pero no lo estoy encontrando tan fácilmente]

    Por último, lamento que este blog [al cual sigo porque me gusta más allá de no coincidir en varias cuestiones] se acerca a posiciones políticas en las cuales esquiva el bulto o intenta buscar una explicaciones en base al personalismo, los errores humanos u otros argumentos dispersos. Ej: Lo último que escribiste sobre la persecusión a la comunidad Quom, que pareciera estar más indignado, enojado, preocupado, etc….sobre la manipulación política y la desinformación sobre las etnias que por las personas que llevan a cabo mencionada persecusión.

  6. Miguel, para seguir discutiendo me permito pedirte un poco de precisión conceptual e idiomática… una vez más.

    En ningún momento te solicité (no se lo solicito a ningún lector de Espectadores) una intervención con datos personales. Simplemente me llama la atención tu sistemático afán por exigirme pronunciamientos “explícitos” (una crítica abierta en este post, criticar lo que vos querés que critique en el de los QOM, no “QUOM”), cuando nunca aclarás el lugar desde donde vos escribís (esto te lo señalé en reiteradas oportunidades; por ejemplo casi un año atrás).

    El hecho de que vos firmes con seudónimo y yo con nombre y apellido ilustra este contraste entre transparencias.

    Curiosamente nunca respondiste a aquel comentario de julio de 2011 donde te decía que te percibía afín a la izquierda que representa el Partido Obrero, y afirmaba que tus comentarios en Espectadores parecen responder a la perspectiva de análisis que tiende a reducir la realidad de tal manera que esta izquierda aparece como una (¿la única?) fuerza política impoluta. A partir de esta premisa de condición sacrosanta, no le reconocés nada positivo a la gestión K y, por lo que he leído en tu blog, difícilmente le criticás algo a la izquierda con la que te sentís identificado. No la criticás ni siquiera con eufemismos o de manera solapada, retomando la acusación de tu comment anterior.

    A partir de esta (reiterada) constatación, me causa gracia que les reproches falta de honestidad intelectual a mis posts de índole política. La convicción de que soy incapaz de criticar al Gobierno es tal que 1) no ves crítica alguna en el post sobre los QOM (que habla de un desconocimiento generalizado de la problemática entre los argentinos “blancos”; evidentemente debería haber aclarado que nuestra dirigencia está incluida en esta porción de población) y que 2) las críticas expresadas en el presente post no te resultan lo suficientemente explícitas.

    A diferencia tuya, yo no creo que el partido o movimiento con el que me siento más identificada (a mi pesar, pues me encantaría encontrar un buen referente en el arco opositor), ni mucho menos sus dirigentes, son infalibles ni impolutos. También reconozco las dificultades y contradicciones que se imponen a la hora de llevar un proyecto político a la práctica.

    Esto último es algo de lo que vos y los demás militantes y/o simpatizantes del PO pueden prescindir porque su partido nunca gobernó: desde la teoría pura e incontrastable, la práctica siempre deja mucho que desear…

    Retomando el tema principal de este intercambio de opiniones (y algo más), Garré negó la existencia -no del Proyecto X (al que enseguida reconoció como un software de cruzamiento de datos)*– sino la voluntad política de criminalizar la protesta social. Por otra parte, podría invertir tu argumento y decir que la sanción (no supuesta, sino real) a los 19 gendarmes y la orden de auditoría anulan la mentada negación.

    Acá está la cobertura de Página/12 que buscabas, sobre la conferencia de Garré a propósito de los incidentes en Constitución de diciembre de 2010. También te invito a leer el análisis de Horacio Verbitsky (perdón) sobre coincidencias y diferencias entre el Partido Obrero y Eduardo Duhalde.

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    * Quien sí negó su existencia fue Aníbal Fernández.

  7. No soy militante del PO. Sí coincido con varios de sus análisis y discrepo con otros [es cierto que en el blog que tenía nunca lo materialicé], como por ej. negar la existencia de políticas sociales y de DDHH, o simplemente reducirlas a “migajas que se tiran desde arriba”.
    Por lo cual no me veo reflejado en tu comentario sobre esa “perspectiva de análisis que tiende a reducir la realidad de tal manera que esta izquierda aparece como una (¿la única?) fuerza política impoluta”
    Con respecto a Garré y al Proyecto X, definitivamente no vamos a coincidir en la responsabilidad que le cabe por estar a cargo (en ese momento) del ministerio que llevó a cabo tal espionaje. Vos creerás en los hechos posteriores. A mí me parece extraño que nunca haya estado al tanto de la situación.

    Por último, sigo sin notar la relación entre las “fotos y grabaciones de los desmanes” en Constitución que mostró Garré y los 4 detenidos por haber cortado las vías en Avellaneda. En otras palabras, al haber sido tan débil y torpe esa puesta en escena, se me hace bastante difícil no encauzar semejante operativo en una persecusión y/o judicialización de la protesta.

    Y de la nota de Verbitsky…..Para empezar sería importante que el periodista hubiese explicado las comillas de “obrero”, o en todo caso, que explique porque considera a trabajadores que militan en ese sector como “no obreros”. Luego, el resto del artículo sigue en la misma línea que el anterior. Acusaciones y relaciones basadas en “dichos y presunciones”. Métodos que hoy en día el oficialismo critica en los informes de Lanata y también muy parecido a ese histórico día en el cual los productos de Gvirtz intentaron relacionar la muerte de Mariano Ferreyra con Duhalde.
    En fin…..Me fui por las ramas…….Saludos….

  8. ¡Cuánto tiempo te tomó explicitar la perspectiva desde donde analizás la realidad y criticás al Gobierno (y a este blog), Miguel! Más o menos el mismo que te llevó firmar tus opiniones con tu nombre verdadero, y por lo tanto ensayar un diálogo que permita conocernos mejor. Una pena no haberlo hecho antes.

    Existen varias diferencias entre vos y yo más allá de nuestras simpatías o inclinaciones partidario-ideológicas, y de cuánto las explicitamos. Voy a mencionar sólo tres…

    La primera: no manejo información confidencial; por lo tanto no me queda otra que guiarme por lo que leo en los diarios (en todos, aunque reconozco -y vuelvo a transparentar- a cuáles les creo más). La segunda, repetida hasta el hartazgo: no suscribo a la pretensión de “neutralidad”, ni en relación con mi persona ni en relación con los otros; por lo tanto no tengo aspiraciones de analista “objetiva” ni “ecuánime”. La tercera: creo que la condición de superhombres y supermujeres es exclusiva de los comics y de la Historia que difundieron Billiken y Anteojito; por lo tanto, entre la gente que admiro (Garré en este caso) admito la posibilidad de falibilidad y tengo presentes las dificultades que -insisto- se imponen a la hora de aplicar convicciones políticas a la hora de gobernar.

    En cuanto al tema que aquí nos convoca, vos seguís sin notar la relación entre la conferencia de prensa de Garré y la detención de los cuatros individuos que cortaron las vías en Avellaneda. Yo la veo en el desempeño de la Justicia: alguien presenta una acusación con pruebas; la Justicia analiza la validez de las mismas y en función de eso decide abrir una causa o no.

    En este caso, tengo entendido que la causa no prosperó y que los sospechosos fueron liberados: acaso sea ésta una prueba de que el Gobierno influye menos en los Tribunales de lo que suele decirse.

    Por mi parte, sigo sin encontrar la prueba de que el Gobierno haya armado esta causa para detener el juicio contra el crimen de Mariano Ferreyra. El desenlace del mismo y las ya linkeadas declaraciones de su hermano Pablo probarían que esto es otra infamia (desde mi limitado y desinformado punto de vista, claro está).

    Miguel, leés Espectadores hace más de un año (¿a esta altura tal vez dos?). Sabrás entonces que este blog siempre está abierto a recibir posts de los lectores que quieran opinar sobre o reseñar algo. Estás invitado a hacerlo cuando te gane la indignación (o el entusiasmo, quién sabe); quizás tu aporte contribuya a reparar/revertir la ausencia de espíritu crítico que habitualmente me adjudicás.

    ¡Que termines bien el fin de semana! Un saludo.

  9. Tengo reparos sobre tu reparo, María. Me parece que la partida de Nilda Garré del Ministerio de Seguridad se debe a cuestiones meramente administrativas. Garré cometió errores gravísimos. Y tal vez no haya razones para culparla: simplemente no tenía las cualidades técnicas para llevar adelante la administración de tres fuerzas de seguridad complejas como son la Policía Federal, la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval. Por eso los roces con Sergio Berni, quien te podrá gustar más o menos (con sus despliegues escénicos claramente marquetineros a cuestas), pero sí conoce bien el área por tener una formación castrense. Lo que te digo es por conocimiento de causa. Mi viejo es Suboficial Mayor retirado de la Prefectura. Es un milico raro mi viejo, no tiene la mentalidad del militar promedio. Es peronista, votó a Kirchner y siente asco por lo que los militares hicieron en la dictadura. Describo estos aspectos para que entiendas qué tipo de militar es mi viejo. Sin embargo, sufrió en carne propia y fue testigo del desmadre de la gestión Garré, sólo disimulada por la total intrascendencia que los temas castrenses tienen en la Argentina actual. Sólo te voy a citar dos ejemplos para ilustrarte de lo que fue el paso de Garré en Seguridad: uno grave y otro de color, como se dice en la jerga periodística. La aplicación de un decreto presidencial para intentar reordenar las escalas salariales en las fuerzas (problemática heredada que se había agravado con el correr de los años), fue de tan desastrosa que en los hechos implicó una reducción de hasta el 50% en los salarios de los escalafones más bajos y un aumento sideral en los más altos. Y lo peor es que había sido advertida de los resultados de tal aplicación del decreto por el propio Berni y los Jefes de las fuerzas, y sin embargo hizo oídos sordos. Y un ejemplo de color: la Prefectura siempre editó una revistita bimensual (o semestral, no recuerdo bien su periodicidad) para todos sus miembros. De pocas páginas, lo que informaba era las principales actividades de la fuerza y la lista de fallecidos, que era lo que más le interesaba leer a mi viejo para ver si encontraba entre los nombres a un viejo conocido. Te aseguro, María, porque la he ojeado muchas veces, que en la revista no había ningún tipo de bajada de línea, todo lo contrario, todo era muy formal y muy chupamedia del Presidente de turno, sea Menem, Kirchner o Cristina. Sin aviso, la revista dejo de llegar a casa de mi viejo. Pasaron unos meses, un año, y nada, sin noticias de la revista. Mi viejo llamó a Prefectura para avisar que no le estaba llegando la publicación, y tras un paseo infinito por distintos internos telefónicos, le dieron la explicación: por orden del Ministerio, se dio de baja la circulación de la revista hasta que no haya una supervisión y posterior aprobación de sus contenidos. Hasta el día de hoy, la revista sigue sin aparecer. Me parece que incapacidad y arbitrariedad no son buenas dotes para un funcionario público. Uno puede sentir afinidad ideológica con las ideas y la historia de Garré. El tema es que no todo es ideología en la política de un Gobierno, también debe juzgarse la idoneidad de sus funcionarios, cosa de la cual Garré careció, lamentablemente.

  10. Gracias por la información de primera mano, Damián. Será entonces que la primera de las tres opciones barajadas en el post es la correcta: el desplazaimento de Garré está basada en motivos atendibles que la mayoría de los argentinos desconocemos.

    Dicho esto, debo señalar que mis reparos como ciudadana (insisto, consciente de las limitaciones de la información que manejo) también conciernen al reemplazo de Garré. Si efectivamente Nilda ejerció mal sus funciones, ¿por qué la Presidenta la reemplaza con Puricelli? ¿Por qué no asciende al aparentemente más eficaz Berni?

    ¿Para qué éste neutralice a aquél? ¿Porque resulta efectiva la estrategia de nombrar ministros débiles (o vulnerables) y viceministros fuertes (como hizo con Lorenzino y Kicillof)?

    En su análisis de hoy, Verbitsky se refiere a la supresión “de varios frentes de conflicto de un solo tajo” y sostiene que el mayor desafío a partir de este cambio en el gabinete nacional se produce en torno al Ministerio de Seguridad: por un lado debe fijar “estándares de uso de la fuerza, control político y transparencia”, capital (forjado por Garré) que el Gobierno debería “preservar”, y por el otro “mostrarse efectivo contra la inseguridad”.

    Yo apostaba/apuesto a ese capital cuando escribí/escribo sobre Garré (sigue pareciéndome más importante que los errores cometidos, y con esto no pretendo minimizarlos ni excusarlos)*. Por otra parte, en esta información complementaria que aportás, me cuesta encontrar un alivio respecto de mi preocupación en torno al nombramiento de Puricelli.

    El mismo Verbitsky sostiene que “los jefes que lo vieron como un camarada ideológico no deberían esperar días felices, lo mismo que los generales de negocios que se aliviaron con la partida de Garré”. Ojalá el pronóstico sea cierto.

    Gracias de nuevo, Damián. Un saludo, y buen domingo para vos también.

    ———————————————————————-
    * Para hablar en términos más concretos, creí/creo en el éxito (limitado, es cierto) del “Plan Unidad Cinturón Sur” que Eugenio Raúl Zaffaroni mencionó en noviembre pasado cuando presentó el “Informe 2011 sobre las Estadísticas Judiciales de Homicidios Dolosos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en los Departamentos Judiciales de La Plata y San Martín” en representación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

  11. Me ponés en un aprieto, María. Es difícil entender algunas decisiones de Cristina, que suelen tener cierto componente de irracionalidad, para las delicias de Clarín y compañía. Sí puedo comprender la salida de Nilda Garré, cuya suerte, creo, ya estuvo echada con el desastre de los recortes salariales en Prefectura y Gendarmería. Lo que sucede es que Cristina no es de remover funcionarios en plena tormenta, por eso la salida de Garré se da ahora, varios meses después de aquel conflicto insólito. Esto lo entiendo. Ahora, entender por qué va Arturo Puricelli a Seguridad, no, no lo entiendo. Se me ocurre una sola cosa. Sé que el tema de las escalas salariales Puricelli lo manejó bastante bien. Cristina firmó en su momento dos decretos gemelos para intentar reordenar las escalas salariales en las fuerzas armadas y de seguridad, en sintonía con un fallo de la Corte Suprema que exigía poner orden en algo que estaba desmadrado. Los decretos estaban pésimamente redactados, eran un jeroglífico, y aplicarlos literalmente implicaba un ajuste sin precedentes en la historia de los salarios públicos en la Argentina. Tanto a Puricelli como a Garré se los advirtió de las nefastas consecuencias. Puricelli tuvo el sentido común de escuchar las advertencias de los Jefes de las Fuerzas Armadas, y en consecuencia aplicó el decreto de una manera que evitó drásticas reducciones de salarios. Garré no prestó atención a ninguna de las observaciones y aplicó el decreto tal cual estaba redactado, desatando un caos salarial en Prefectura y Gendarmería nunca antes visto que, según tengo entendido, preocupó muchísimo a la Presidenta. Se ha comentado que en la Policía Federal se evitó la mala aplicación del decreto por una intervención directa de Sergio Berni. Este episodio de las malas liquidaciones en los sueldos del personal de Prefectura y Gendarmería, con el consiguiente alzamiento de los afectados, quedó medio en el olvido pero revistió de mucha gravedad. Tal es así, que me parece que la salida de Garré se debe fundamentalmente por esto, aunque el Gobierno haya intentado disimularlo desplazándola varios meses después. Haber evitado un conflicto salarial con el personal castrense es el único mérito que se me ocurre pensar para entender el premio que ahora le dan a Puricelli, nombrándolo nuevo Ministro de Seguridad. Pero insisto, es difícil entender algunas medidas de Cristina. Creo que su psicología repele el asesoramiento, lo cual deriva, muchas veces, en decisiones erradas. Siempre es un gusto leerte, saludos.

  12. Tal vez repitamos (o al menos yo haya repetido) el error que comete la mayoría de los opinólogos mediáticos: pretender un análisis certero en pleno meollo de la cuestión. Al mismo tiempo, es cierto que a veces (me) cuesta lidiar con decisiones que resultan inesperadas y en alguna medida desestabilizadoras.

    No he encontrado diagnóstico/pronóstico que explique satisfactoriamente el enroque Rossi-Garré-Puricelli. En cambio nuestra conversación, Damián, me lleva a precisar las opciones barajadas en este post: o bien se trata de una decisión certera cuyos motivos atendibles desconocemos; o bien la Presidenta presenta algún tipo de tara (o resistencia) congénita que le impide tomar las mejores decisiones a la hora de nombrar a sus funcionarios más cercanos (en este punto, vuelvo a lamentar la partida de Taiana y el nombramiento de Boudou).

    Como siempre, gracias por tus aportes, que siempre enriquecen al blog. ¡Un saludo!

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