El (otro) coraje con el que deben enfrentar el cáncer quienes no son Angelina Jolie

«Ayer otras 123 personas murieron en los Estados Unidos por carecer de acceso a algún servicio de atención médica, y unas cuantas almas se enojaron conmigo. Otros 1.978 compatriotas se cayeron del sistema por las deudas contraídas con su prestador médico, y nadie pareció preocuparse por ellos. Al margen del diagnóstico y del coraje de Angelina, estas cifras deberían ser consideradas como un síntoma de desgracia nacional y emergencia de salud pública, de tal manera que cualquier persona pudiera darse cuenta de la complicidad por la cual no todos podemos combatir el sufrimiento, la enfermedad, la muerte».

A un costadito del tsunami emocional que levantó el anuncio público de Angelina Jolie sobre su doble masectomía (aquí, el artículo publicado en el New York Times), la periodista Donna Smith publicó en su blog dos posts altisonantes para una opinión pública que en casos como éste sólo admite demostraciones de admiración y solidaridad. «Mis pechos y mi vida no valen tanto como los de Angelina» se titula el primer texto, cuyas repercusiones dieron pie al segundo: «Proteger el honor de Angelina mientras el sistema de salud de los Estados Unidos mata a 123 personas por día«.

En su artículo inicial, Smith se refiere a la encarnación de Lara Croft, hija de Jon Voight y esposa de Brad Pitt como «una mujer estupenda que puede tomar decisiones de salud fuera del alcance del resto de las mujeres que habitan esta tierra». Luego cuenta su propia experiencia…

«Dado que sobreviví a dos cánceres, que mi padre murió de un cáncer de páncreas y que mi madre va por su tercer cáncer de mama, mi oncólogo me preguntó si estaba interesada en hacerme un estudio genético para calcular los riesgos de enfermarme nuevamente. Me negué por dos razones. Por un lado, me bastaba conocer mis historiales familiar y personal para entender mi nivel de predisposición. Por otra parte, aún cuando en ese momento contaba con un seguro dispuesto a costear el test, temía incrementar las chances de quedar etiquetada como candidata no apta para las compañías de seguro.

Ahora que bordeo los sesenta años sin otra cobertura de salud que la que me concedan en algún trabajo, o cuando aparezca algún otro tipo de cobertura o cuando llegue a la edad necesaria para acceder a Medicare, no tengo manera de tomar una decisión corajuda como la de Angelina. En cambio, tendré que rezar con coraje. Tendré que mitigar con coraje los factores de riesgo asociados al medioambiente y a cierto estilo de vida. Con coraje, tendré que seguir adelante y tratar de no preguntarme si cada síntoma que percibo o presiento es el comienzo de una próxima batalla contra el cáncer o el final de mi vida.

(…)

Si en los Estados Unidos realmente concibiéramos la atención médica como un derecho humano y entonces contáramos con un servicio público mejorado y extendido a toda la ciudadanía, al menos sabría que, en caso de desarrollar un nuevo cáncer, podría tratarlo como cualquier otra persona».

En su segundo artículo, Smith lamenta la reacción agresiva de quienes entendieron su primer post como un texto descalificatorio y resentido contra Jolie. «En caso de haber sido malinterpretada, permítanme insistir», escribe… «Nuestro sistema de salud se encuentra quebrado porque su principal objetivo es obtener grandes ganancias y no ofrecer un servicio público universal de acuerdo a la noción de ‘acceso a la atención médica’ como derecho humano. Hay gente que puede acceder a cuidados extraordinarios mientras otra gente no puede acceder a nada. Algunos pacientes y sobrevivientes de cáncer están en condiciones de pagar tratamientos preventivos y cirugías reconstructivas mientras otros no pueden siquiera costearse un chequeo de rutina».

A continuación, Donna resalta que, desde enero de 2013 hasta la fecha, en los Estados Unidos murieron 16.605 personas sin acceso a algún servicio de atención médica, y que en ese mismo período 267.040 se cayeron del sistema por las deudas contraídas con su seguro médico.

Quienes hayan visto Sicko, tal vez recuerden la participación de Smith en la película de Michael Moore. El documentalista norteamericano la entrevistó junto con su marido porque, luego de enfermarse ambos, el matrimonio perdió su casa y debió mudarse al domicilio de uno de sus seis hijos. También la filmó cuando viajó a Cuba, donde fue tratada gratis a través del sistema médico universal que funciona en la temida isla comunista.

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