Advertencia sobre el efecto narcótico del discurso opositor con guión mediático

Después de escuchar la conferencia de prensa que Mauricio Macri brindó ayer para anunciar el Decreto de Necesidad de Urgencia a favor de la «prensa libre», algunos ciudadanos porteños daríamos cualquier cosa por poder echarnos a dormir, y alcanzar un sueño profundo, libre de pesadillas, hasta pasados los comicios legislativos de octubre. La fantasía escapista responde al hartazgo que provoca, ya no el discurso PRO per se, sino cada aporte a una campaña electoral de baja estofa, donde los medios pretendidamente objetivos, desinteresados, ecuánimes parecen guionar el discurso opositor.

Macri se convierte en paladín de la libertad de expresión a escasas semanas de la represión en el Hospital Borda, cuando integrantes de la Policía Metropolitana golpearon y dispararon balas de goma contra enfermos y personal del neuropsiquiátrico… y contra cronistas, camarógrafos, fotógrafos.

Entre otras figuras públicas, celebran la medida Francisco De Narváez, que le exige a Daniel Scioli una jugada similar, Hermes Binner que en Todo Noticias admite desconocer los lineamientos de la Constitución porteña (es decir el grado de autonomía de la CABA) pero que en principio adhiere a la decisión de detener la embestida K, y la senadora Liliana Teresita Negre de Alonso que -por supuesto también a través de TN- convoca a todos los argentinos a defender nuestra república amenazada.  

Días atrás, los mismos integrantes de la mencionada minoría porteña leímos el artículo «Ante un terrorismo simbólico de Estado» donde Joaquín Morales Solá anuncia el inminente desembarco estatal en Clarín. Probablemente inspirado en los trascendidos que Jorge Asís difundió días antes desde Twitter, el columnista de La Nación y conductor de Desde el llano imagina las «primeras decisiones» de esta eventual intervención: «el desplazamiento de Jorge Lanata, cuyas investigaciones desquiciaron a la Presidenta, y el control kirchnerista de las redacciones del diario Clarín, de Canal 13, de TN y de Radio Mitre».

También vimos a Lanata cuando el domingo pasado les pidió a sus seguidores televisivos que «hagan algo» en caso de que efectivamente el gobierno nacional saque del aire a Periodismo para Todos. Y el lunes a la noche enganchamos parte de la charla que María Laura Santillán y Santo Biasatti mantuvieron al final de Telenoche con Nelson Castro, Fernando González, Carlos Pagni, Daniel Santoro, los mismos Lanata y Morales Solá entre otras luminarias consternadas e indignadas de nuestro periodismo independiente.

Cuesta mantener la sangre fría ante este bombardeo mediático-psicótico-apocalíptico que viola las reglas básicas de un ejercicio periodístico responsable. Las expresiones «campaña de prensa» y «operación política» resultan insuficientes a la hora de calificar un accionar panfletario tan burdo que provoca un atípico efecto narcótico en algunos conciudadanos.