El amor, un mediador entre el poder y la felicidad de la gente según Mauricio Macri

Seguro algún internauta ducho sabrá encontrar el video o la desgrabación de la ponencia “El diálogo y el amor por lo público” que Mauricio Macri presentó en FeVida, pretendido “primer mega encuentro de espiritualidad de Latinoamérica” que tuvo lugar en la Ciudad de Buenos Aires siete meses atrás, y que contó con la ultra promocionada presencia del gurú Ravi Shankar Ratnam o Sri Sri Ravi Shankar (a no confundir con el músico recientemente fallecido, padre de Norah Jones). En la infructuosa búsqueda de aquel documento, Espectadores tropezó con la doble presentación del evento a cargo del jefe de Gobierno porteño: ésta registrada por Télam y ésta otra difundida en el canal oficial que la administración PRO tiene en YouTube.

Porque ambos discursos inaugurales coinciden con la idea anunciada en el título de la mencionada ponencia, nos permitimos considerarlos referentes válidos de aquella conferencia sin rastro aparente. De ahí la ocurrencia de transcribir algunos pasajes que hoy chocan de manera obscena con el ejercicio de violencia estatal perpetrado el viernes pasado en el Hospital Borda.

Tiene que haber una política con espiritualidad, más allá de las diferencias políticas, religiosas… Cada uno tiene que conectarse con eso que tiene adentro, con su capacidad de dar y recibir, con su capacidad de amar… De amar al prójimo. Amar lo que uno hace. Amar a la vida. Amar la ciudad, amar el país, amar el planeta… No como algo abstracto, como algo que no tiene sustancia… Es un clic que hacemos para convencer a todos, convencernos a nosotros que (sic) podemos vivir una vida sana, hacer ejercicio físico, cuidar el medio ambiente…”.

Yo siento que tenemos que hacer ese esfuerzo por conocernos, por conectarnos, por demostrar que el amor es el camino, el camino de trabajo en conjunto. Estoy seguro que (sic) con estos maestros de la vida van a encontrar enseñanzas valiosísimas. Vamos a ayudarnos a conectarnos con esto que es tan necesario: energía positiva puesta al servicio de todos”.

Luego de referirse a las “espiritualidades diferentes que alejan claramente del exceso de consumismo, materialismo que no llevan con seguridad a la felicidad plena”, Macri las incluye como parte de un camino transitado.

En ese camino, yo encontré… sentí que el servicio público era un camino de acercarse porque entre otras cosas se logran (sic) cuando se entiende que la verdad está en el amor (…). Y la verdad que (sic) en el servicio público uno encuentra esta cosa de dar, y también encuentra la satisfacción de ver que las cosas suceden. Eso es lo que nos pasa con nuestro equipo: cada vez que terminamos una transformación que le cambia la vida a mucha gente, cada vez que terminamos una obra, y vemos una alegría, un problema resuelto, tiene un valor infinito, incalculable. Es algo que no se puede explicar en palabras”…

… Pero claramente, por eso también, creo que va a ser un tema en estos días y estas jornadas es que no entiendo cuando no se interpreta lo importante, lo delicado, lo valioso que es administrar el poder, el poder que es finalmente sumar un conjunto de voluntades en función de algo. Ese algo tiene que ser un fin bueno, tiene que ser un fin de transformar, de crear, de generar oportunidades y a partir de esas oportunidades, realizaciones personales que de vuelta lleven a la felicidad de la gente”.

Por eso tenemos que ayudar a desterrar, y espero que en FeVida encontremos los valores para desterrar todo vínculo del poder con la violencia, con la confrontación, con la división… Coincido acá con Mario que la Argentina es un país maravilloso, que tiene enormes oportunidades todavía por delante y merece que todos nosotros pongamos lo mejor que tenemos adentro para que eso se transforme en realidades”.

A falta de un editor capaz de sonorizar con estos audios las filmaciones de la represión desatada el viernes pasado, bien vale la recomendación de (re)leer los pasajes transcriptos con esas imágenes en mente. La hipocresía del discurso macrista adquiere una dimensión tan cínica que asusta: por lo pronto, algunos porteños dejamos de encontrar refugio en el ejercicio paródico que Diego Capusotto y Pedro Saborido hacen con Micky Vainilla.

En septiembre de 2012 faltaba más de un año para las elecciones legislativas de octubre próximo. Hoy, en cambio, estamos a sólo seis meses.

Quizás a esta altura sea necesario un cambio de táctica para seducir a esa porción de ciudadanía argentina escindida entre amar al prójimo (en sintonía con la consigna del Papa Bergoglio) y vigilarlo/castigarlo cuando corresponda. En este sentido, qué mejor demostración de fuerza y capacidad correctiva que la bravuconada de la Policía Metropolitana en el Hospital Borda.

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Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

2 thoughts on “El amor, un mediador entre el poder y la felicidad de la gente según Mauricio Macri

  1. Impecable.. voy a buscar la apertura original en la red a ver si te puedo acercar el Link… La verdad leer esto y después ver los acontecimientos en el Borda me hacen pensar si Macri, su “equipo” y la gente que comparte sus ideales pueden se tan abiertamente desalmados e hipócritas.. y me entristece pensar que la respuesta es “Si, Si pueden…”

  2. Me hacés un favor si encontrás en la Web (y compartís en Espectadores) la ponencia de Macri, Cynthia. Me intriga saber cuánto más habrá agregado en relación con las presentaciones registradas por Télam y en el canal que la administración PRO tiene en YouTube.

    Creo que la represión en el Borda es la expresión máxima de cómo Mauricio y su equipo entienden la gestión del espacio público. Ya lo advertimos cuando el desalojo de la sala Alberdi semanas atrás y, si retrocedemos todavía más en el tiempo, ante lo sucedido 1) en el Parque Indoamericano, 2) con la patota de la UCEP, 3) con el traslado de los habitantes del asentamiento La Lechería entre otros episodios similares.

    Lo que sorprende en esta ocasión es la dimensión del accionar violento: porque los policías estaban armados hasta los dientes, porque atacaron todo blanco móvil (incluso periodistas y enfermos), porque el hecho ocurrió nada menos que ¡en un neuropsiquiátrico!

    Si no fuera tan serio, podríamos reducir lo sucedido a la caricatura de un idiota útil con poder. Lamentablemente el contraste entre lo dicho siete meses atrás y lo hecho el viernes pasado excede el chiste fácil y el hábito de subestimar al jefe de Gobierno porteño.

    Macri representa una manera de hacer política que ya le causó mucho daño al país, y que sin embargo sigue seduciendo a buena parte de nuestra ciudadanía.

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