Que Baby Etchecopar ocupe más espacio que Eva Giberti. Eso también es violencia de género

En nuestro país, diversas organizaciones sociales y diversos organismos del Estado llevan a cabo múltiples tareas para evitar los femicidios que, sin embargo casi a diario, siguen sucediendo en Argentina (…). Mientras tanto, El ángel del mediodía se encarga de propiciar diálogos como los anteriores y no es que no se percata de lo que está haciendo, pues el conductor señala “sé que me van a odiar por esto”.

Como ya lo hemos señalado en otros informes, es usual que lo medios apelen a la igualación de la mujer con un mero objeto sexual, negando toda otra habilidad sociocultural, así como a algunas además se les asigna un preponderante rol de consumidoras y mantenidas. Pero, en este caso, a aquéllas que no forman parte del “modelo” o “matriz” además se pide desecharlas porque no parecerían tener razón de existencia. Entonces, si bien la operación discursiva de cosificación se ofrece en múltiples programas y publicidades, El ángel del mediodía avanza un paso más: las mujeres que no entran en “la matriz” merecerían morir como las vacas en un matadero, convocando no sólo una imagen morbosa y dolorosa sino también equiparando a tales mujeres con animales…

(…) Uno de los puntos nodales de nuestro cuestionamiento hacia las expresiones que circulan en el programa aparece en el fragmento: “… hay que sacrificarlas, o sea el martillazo en la cabeza y mandar la hamburguesa o mandarlas para el interior, a lugares donde hay presidios del sur, lugares donde no hay ninguna mujer y ahí van a ser la Coca Sarli. Hay tipos que comen cualquier cosa (risas) hay un pedido para Sunchales, ahí te agarran viste… Llevarlas a la cosecha de la soja, vos las dejás atrás de un árbol y cuando los muchachos pasan con la rastra, le dan un saque y siguen”.

En este caso además se banalizan situaciones que podrían ser prostibularias e incluso vincularse con el delito de trata de personas. Por lo demás se descalifica a los hombres que allí viven y trabajan».

Quizás porque la votación de la reforma judicial copó la agenda pública, ayer Página/12 fue uno de los pocos diarios que se refirieron a este nuevo informe del Observatorio de la Discrimación en Radio y Televisión sobre El ángel del mediodía, programa de Baby Etchecopar en Radio 10. En esta ocasión, la entidad pública señaló el discurso misógino, «con un alto grado de violencia», registrado en la emisión del viernes 22 de marzo -justo dos semanas después del Día de la Mujer- cuando el conductor y la locutora Belén Castellino se mofaron de las viejas «boludas», «estúpidas», «peludas», «mono-roedores» mayores de cuarenta años.

Sin ánimo de detenernos en Etchecopar y en su indudable capacidad para representar a un tipo de argentino y a un importante segmento del entretenimiento de masas, transcribimos esos párrafos del informe en cuestión por la mención de los organismos del Estado que «llevan a cabo múltiples tareas para evitar los femicidios», y que sin embargo –volvemos a advertir en Espectadores– apenas consiguen un espacio reducido en nuestros medios.

Tomemos por ejemplo el programa ‘Las víctimas contra las violencias‘ a cargo de Eva Giberti. Cualquiera suscriptor al blog institucional y sobre todo a la página en Facebook se sorprenderá ante las numerosas actividades que llevan adelante la coordinadora y su equipo. Sin ir nada lejos, nos limitamos a enumerar las tres más recientes con sus respectivas coberturas:

 18 de abril. Participación de la Dra. Giberti como conferencista sobre violencia de género y violencia familiar en las VI Jornadas Cordobesas de Derecho de Familia que la Fundación SIMIENTE organizó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Córdoba. La cobertura más destacada apareció en Comercio y Justicia; la autora del artículo equivocó la preposición del nombre del programa (escribió «Víctimas de las violencia» en lugar de «Víctimas contra…») y de esta manera despojó a la iniciativa de su principal razón de ser: concientizar a la mujer agredida sobre su derecho a reclamarle contención, protección, justicia y reparación al Estado.

 19 de abril. Participación de la Dra. Giberti en la presentación del segundo cuadernillo de Educación Sexual Integral para la Educación Secundaria (disponible aquí), que aborda temas infrecuentes en este tipo de publicación: vínculos violentos en parejas adolescentes, diversidad sexual, trata de personas. Por el alcance nacional del anuncio y porque se trata de una materia urticante (¡la educación sexual en los colegios!), el acto tuvo mayor repercusión mediática… pero en general la prensa se limitó a replicar la gacetilla institucional (así lo hicieron La Nación y Página/12). Sólo Télam transcribió (aquí) algunas declaraciones de Eva (con perdón del atrevimiento).

 Hoy, 25 de abril. Exposición de Carola Saricas y Jésica Ramirez, profesionales de la Brigada Niñ@s del Programa ‘Las víctimas contra las violencias’, en el Foro de Psicoanálisis y Género 2013 auspiciado por la Asociación de Psicologos de Buenos Aires (APBA). Aunque la misma Dra Giberti presentará la doble ponencia, ningún medio le dedica siquiera una pastilla.

La única intervención mediática de alcance masivo data de hace poco, y curiosamente tiene lugar en la misma Radio 10 desde donde Etchecopar vocifera su misoginia. En efecto, sorprenderá a muchos, Oscar González Oro invitó a la coordinadora de ‘Las víctimas…’ para que cada lunes hable en El oro y el moro sobre violencia doméstica, sexual, de género y recuerde a la audiencia las características del servicio ofrecido a través del número gratuito 137 (el senador Aníbal Fernández guardó una porcioncita de esta sección especial en su blog; lástima que sólo grabó su diálogo con el conductor).

Más de un ciudadano desconcertado se preguntará porqué la Dra. Giberti no encuentra un espacio similar (es decir fijo, con intención específica) en un medio quizás más propicio, por lo pronto más acorde a la difusión de políticas/programas estatales, como Radio Nacional o -mejor aún- en la televisión pública, ya sea en los canales Siete o Encuentro. También resulta curiosa la escasez de publicidad en torno al #137 en éstos y otros medios beneficiados con la administración de pauta oficial.

También palpable en los medios de gestión privada, la escasa atención concedida a los esfuerzos de educación/concientización ciudadana resulta todavía más nociva que el alcance masivo de individuos indeseables como Etchecopar. Dada esta realidad, quizás nuestro apoyo a la lucha contra la violencia de género consista menos en repudiar a estos ángeles del mediodía que en exigir mayor visibilidad para quienes la combaten con tanto empeño.

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