Centro histórico, de Aki Kaurismäki, Pedro Costa, Víctor Erice y Manoel de Oliveira

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Especial. Cobertura BAFICI 2013
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Aunque en general anunciada como “película colectiva”, Centro histórico es más bien un compendio de cortos independientes entre sí y de autoría individual, que Aki Kaurismäki, Pedro Costa, Víctor Erice y Manoel de Oliveira realizaron a pedido de la Fundação Cidade de Guimarães para homenajear a la ciudad portuguesa designada Capital Europea de la Cultura en 2012. Aún los espectadores reacios a este tipo de propuestas (recordemos por ejemplo los tributos cinematográficos a Nueva York y a París) asistimos a la proyección baficiana correspondiente, ilusionados con la posibilidad de reencontrarnos con los mencionados maestros.

El paso del tiempo y la memoria social son los dos grandes temas que los cuatro directores abordan de manera muy diferente. Mientras Kaurismäki retrata en O tasqueiro la condición extemporánea de un tabernero cincuentón (personaje a la medida de sus pares de El puerto), Costa imagina en Lamento da vida jovem el duelo verbal de un viejo ex combatiente con las voces del pasado, Erice adelanta en Vidros partidos. Testes para um filme en Portugal parte del material que filmó para un proyecto de documental sobre los ex trabajadores de la Fábrica de Tejidos e Hilados de Santo Tirso y en O conquistador conquistado el centenario Oliveira se mofa de las excursiones de pretendido interés histórico que organizan las agencias de turismo.

Algún corto gustará más que otro (quien suscribe se queda con Vidros partidos en primer lugar y luego con O tasqueiro) pero los cuatro sin excepción cumplen con la consigna más importante, al menos para quienes admiramos a los realizadores convocados: que éstos sean fieles a sí mismos, es decir, a una narrativa consustanciada con cierto pronunciamiento ideológico y a una estética inconfundible que da cuenta de un sello propio, inmune a los dictámenes caprichosos de las nuevas tendencias cinematográficas.

Si bien rara vez ocupa el centro de la escena, Guimarães está presente en cada relato a partir de una banda sonora que incluye canciones tradicionales, y de una fotografía que captura rostros sufridos, callecitas empedradas, estatuas destacadas, casas antiguas, balcones floridos y/o puertas y ventanas labradas. En el trabajo de Costa, la ciudad aparece como escenario histórico (quienes sabemos poco sobre la trayectoria de Portugal sentimos que el monólogo del veterano de guerra Ventura nos pasó un poco por al lado).

A Lamento da vida jovem también le jugó en contra la ausencia de subtítulos en la proyección que tuvo lugar el domingo 14 de abril a las 15 en la sala 6 del Village Recoleta. De hecho, pocos espectadores habrán tenido la suerte de comprender la totalidad de los parlamentos que invitaban a repasar los antecedentes colonialistas y dictatoriales del Estado lusitano.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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