¿Quién mató a Mariano Ferreyra? De Rodolfo Walsh a Martín Caparrós

A la prepotencia de las patotas sindicales, Diego Rojas opone lo que podríamos llamar “la prepotencia del archivo”. Pero no solamente, pues hay otra forma de la memoria que supera los hechos mismos para cubrirlos con los afectos, y con la indignación que surge cuando se evocan  los hitos de violencia policial. Es la otra forma del archivo, el otro archivo que me atrevería a llamar “literario”, porque está más allá de la comprobación, de la verdad y del cálculo. Cito una escena en la que se narra la marcha de los tercerizados:

Una joven codea a su compañero y señala unas letras pegadas en las rejas de la estación: “IXAM OIRAD”, dicen vistas desde la calle. “Es por Maxi y Darío, le cambiaron el nombre a la estación”, explica. La movilización avanza.
(p. 50-1).

El otro archivo, el archivo literario, ni miente ni agrega nada, ni siquiera el adorno de la ficción, o la eficacia del buen decir; si algo superpone es la posibilidad inapelable de lo que se intuye como cierto, como más cierto que la verdad de los hechos a los que no contradice sino que los arranca de sí mismos para hacerlos al fin propiedad de todos. El hilo que ata la represión ferroviaria del 20 de octubre de 2010 con la muerte de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán no es solamente una cuestión de archivo, sino de la conciencia que las luchas de la clase obrera tienen de sí mismas, algo que ningún manifestante pudo dejar de sentir».

Éste es apenas un extracto de la muy interesante -y convincente- reseña que Jorge Panesi le dedicó en mayo de 2011 a ¿Quién mató a Mariano Ferreyra?, libro de Diego Rojas que inspiró el docudrama homónimo de Alejandro Rath y Julián Morcillo. El largometraje se estrena hoy jueves en estas salas, días antes de que la Justicia dicte sentencia contra los diecisiete imputados por el crimen del militante del Partido Obrero.

Ojalá la película conserve las virtudes que Panesi encontró en el trabajo de Rojas. En principio, los admiradores de Rodolfo Walsh también nos ilusionamos con la decisión de mantener -al menos desde el título parafraseador– el homenaje a uno de nuestros mejores periodistas de investigación a partir de la alusión evidente a ¿Quién mató a Rosendo?.

Dicho esto, cuesta digerir el eventual paralelismo entre las figuras del también autor de Operación masacre y de Martín Caparrós. Por las dudas, cabe aclarar que el ahora columnista (blogger en términos estrictos) del diario español El País encarna el rol protagónico (una suerte de alter ego ficiticio) en la recreación cinematográfica del intento periodístico-detectivesco por esclarecer el asesinato del joven Ferreyra.

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