«Plus Jamais Ça». El liceo francés de Buenos Aires también siembra memoria

Placa colocada en el hall de entrada del Liceo Jean Mermoz.«Los crímenes contra la comunidad escolar franco-argentina no fueron olvidados», sostuvo el embajador de Francia Jean-Pierre Asvazadourian en su discurso previo al descubrimiento de la placa en honor a los ex alumnos y ex empleados del Liceo Jean Mermoz y del Collège Français que la última dictadura militar asesinó. En el acto realizado ayer a las seis de la tarde en el hall de entrada del primer establecimiento, el funcionario también señaló la necesidad de «subrayar los derechos humanos que les fueron negados a las víctimas de la represión ilegal en Argentina» y destacó que el Estado galo «sigue muy atento el desarrollo de los procesos judiciales por el homicidio de conciudadanos entre 1976 y 1983».

Yves DomergueMarie-Anne Erize TisseauCecilia Rotemberg, Alejandra LapacóElena María Ungar, Rubén Rosemberg y Claudio César Adur tenían entre 19 y 25 años cuando los desaparecieron. El hermano del primero, Eric Domergue, los describió como «siete jóvenes pertenecientes a una generación que se jugó por sus ideales». Luego subrayó la capacidad «reparadora» de la ceremonia («un enorme logro compartido») y celebró la existencia de una «Argentina sembrada de memoria», cuyas placas recordatorias evocan aquéllas que en Francia les rinden tributo a quienes resistieron la ocupación nazi.

A pesar de la intensa lluvia, el Día Internacional de los Derechos Humanos (también Día de la Restauración de la Democracia) resultó el marco propicio para el homenaje que demandó tres años de trabajo entre la gestación y difusión de la iniciativa, la recolección de adhesiones, la convocatoria a organismos de Derechos Humanos y a representantes del Estado francés en nuestro país, y la preparación del acto (cuya realización había estado prevista para el pasado 24 de marzo, Día de la Memoria).

La colocación de la placa es mérito de un grupo de egresados del Liceo Mermoz -algunos radicados en París; otros en Buenos Aires- que se propuso organizar el reconocimiento público y que incluso terminó financiando la compra del recordatorio. El petitorio firmado por unas 900 personas también consiguió que la Legislatura porteña se comprometa a tratar sobre tablas un proyecto de Declaración de Beneplácito ante esta iniciativa escolar.

Cuando lanzó el proyecto en 2009, el equipo integrado por Angeline Montoya, Liliana Samuel, Irene Solange Buzzi y Roger Sorbac conocía el caso de tres desaparecidos ligados al Lycée. Desde entonces la Justicia identificó los restos de dos de ellos, y además esta suerte de comisión encontró información sobre otras cuatro víctimas vinculadas con el Jean Mermoz o el viejo Colegio Francés.

Ayer, en un pequeño speech introductorio, Montoya destacó el respaldo constante del embajador pero también se refirió a un «camino con espinas y sinsabores». La metáfora pareció remitir a cierta discordia institucional que desembocó en la decisión de encargar una placa genérica, donde no figuran los nombres de las siete víctimas homenajeadas. El detalle provocó sorpresa e incluso indignación en parte del público presente: «los desaparecen por segunda vez», le reprocharon sotto voce al mismísimo Asvazadourian.

La explicación oficial giró en torno a la posibilidad de que el comité a cargo vuelva a encontrar otras víctimas inesperadas en el futuro. De ser así, la placa genérica evitaría el incordio de una necesaria reedición o sustitución.

Según palabras de la rectora Sabine Dubernard, la presentación del recordatorio no marca el cierre sino el principio de este trabajo colectivo. «La memoria seguirá en marcha», sostuvo antes de comunicar la decisión de afichar el póster que ilustra este post (y que sí incluye los nombres y demás datos de los siete ex alumnos/empleados) en el Centro de Documentación del establecimiento… Quizás este anuncio haya mitigado, al menos un poco, el disgusto de quienes repudiaron la ausencia de los nombres en la placa.

Desde ayer el Liceo Franco-Argentino integra la lista de colegios decididos a preservar el recuerdo de nuestro pasado reciente y a insistir en el imprescindible «Nunca Más» («Plus Jamais Ça» en francés). La realización de tributos similares en los colegios Carlos Pellegrini y Nacional Buenos Aires, en la escuela Hipólito Vieytes, en el Instituto Social Militar Dalmaso Centeno habrá resultado una importante fuente de inspiración en este sentido.

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