El periodismo bajo la mirada crítica. En Suiza también se consigue…

Defiendo el periodismo de opinión, siempre y cuando se presente como tal. Ésta es una regla que enseñan las escuelas de periodismo: comentario e información no deben mezclarse. Hecha la aclaración, es mejor contar con diarios que expliciten su tendencia. Sin embargo, los periódicos proclamaron su neutralidad en el transcurso de los últimos cuarenta años. No hay peor hipocresía. ¡Los diarios nunca son totalmente neutros!

Prefiero un buen diario de opinión, sea de derecha o izquierda, antes que uno de información que se pretende por encima de sus competidores porque en principio destila información libre de toda tentativa de formular una idea y de influenciar al lector».

Desconocido en Argentina, Christian Campiche es un periodista nacido en Budapest de extensa trayectoria -treinta años- en su país de crianza, Suiza. Trabajó en la sección económica del Journal de Genève y de La Liberté de Fribourg entre otros diarios. También se desempeñó como jefe de redacción adjunto de la revista Bilan y del periódico L’Agefi, y escribió junto con Richard Haschinger el libro Info-Pop Corn, compendio de críticas profesionales hacia un sistema de información que él mismo califica como propio de una «dictatura soft». Actualmente lleva adelante la publicación digital La Meduse.

Para volver a probar que la discusión en torno al ejercicio periodístico no es exclusiva de nuestro país, Espectadores transcribe parte de las declaraciones que este veterano hizo para Cercles de Volontaires, sitio web francés a cargo de –según esta presentación– «ciudadanos comprometidos con una información libre e independiente, con la unidad republicana, con el debate democrático en torno a posibles alternativas al sistema actual».

————————————————————————————
 «Suiza padeció una fuerte concentración de medios hace alrededor de 25 años. El resultados es que existen cada vez menos diarios, y que por lo tanto ciertas regiones sufren una mala calidad de información. Sin ir más lejos, yo vengo de la Suiza francófona, región con poco menos de dos millones de habitantes y particularmente vulnerable en este sentido».

 «Hasta hace relativamente poco en Suiza supimos sentirnos orgullosos de una diversidad periodística muy fuerte. Lamentablemente esta diversidad está desapareciendo en detrimento de la democracia».

 «En la actualidad, los problemas constatados en nuestros medios se relacionan con una mezcla de géneros dudosos, pero el quid de la cuestión está en una manipulación global que resulta mucho más perniciosa y todavía más peligrosa. Se trata de una manipulación que dejó de esconderse, y que proviene del mismo seno de los medios de comunicación».

 «En Suiza, basta con ver que Berna cuenta con más comunicadores y gente de prensa que periodistas. Según nuestros cálculos, hay dos agentes de prensa por cada periodista entre los corresponsales del Palacio Federal».

 «El crecimiento de las empresas periodísticas y la menor diversidad de títulos sugieren que los medios están dejando de ser un contra-poder para convertirse en un poder sin contra-poder. Esta cuestión es esencial; por eso siempre digo que los medios deben recuperar el rol de contra-poder que perdieron. Un medio no debería ser instrumento de poder, y sin embargo los actuales tienden a convertirse cada vez más en eso».

 Ante las preguntas ¿Qué les queda a los ciudadanos y periodistas que todavía creen en la organización de una suerte de resistencia mediática? y ¿Acaso Internet puede competir con la prensa gráfica o televisiva?: «Todavía debemos saber de qué estamos hablando. Pienso que, para convertirse en rival de un medio impreso, radial o televisivo, el diario online debe garantizar una calidad suficiente. El tema es que para ofrecer esta calidad necesita ciertos medios económicos, y aquí surge la constatación de que la alternativa digital todavía no encontró un modelo económico redituable en este sentido».

 «Podríamos ofrecer un periodismo de calidad, pero al menos en Suiza esto no sucede. Atravesamos una situación difícil, incluso trágica para muchos periodistas. Soy vice-presidente de la organización profesional Impressum, la principal en nuestro país con unos 5.500 miembros. Sé muy bien cuánto sufren muchos colegas maltratados en los medios. A veces son víctimas de mobbing, cuando no son sometidos a condiciones laborales muy precarias».

 «El debate entre periodismo de opinión y de información data de principios del periodismo moderno. Yo estoy a favor del primero, siempre y cuando se presente como tal. Pienso incluso que es más honesto que el otro».

 «Creo que fue a principios de los años setenta cuando se empezó a depreciar el periodismo de opinión y a santificar aquél de información al estilo de los grandes periodistas de investigación como John Woodward en los Estados Unidos con el caso Watergate. Desde entonces, muchos colegas sueñan con seguir los pasos de sus ilustres predecesores. Esto está muy bien, pero no existe únicamente esta alternativa».

 «El periodismo es irreductible al periodismo de investigación. Existe otro periodismo, quizás más modesto, que es el periodismo de agencia y que también supone una gran responsabilidad profesional. Se trata de un trabajo mucho más ingrato porque los nombres de estos periodistas no aparecen con grandes letras multicolores, y sin embargo estos colegas cumplen con el deber de una información fiable. También está el periodista de opinión que ejerce el oficio con coraje y compromiso; su trabajo es igual de importante».