Y el Ku Klux Klan se pronunció

Cuando la semana pasada nos referimos a la «presunta indiferencia del Ku klux Klan» ante las inminentes elecciones presidenciales en los Estados Unidos, especulamos con la posibilidad de que sus voceros prefirieran «manifestarse una vez conocidos los resultados de los comicios o, como en 2009, el día de la ceremonia de asunción». Dicho y hecho: entre el 7 y el 8 de noviembre el sitio KKK.bz publicó, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis artículos. Los dos últimos convocan a resistir el avance de una América supuestamente nueva, que en realidad rechaza la «América cristiana y blanca» (WASP por sus siglas en inglés*) y sus «principios fundacionales».

Con fecha del 8 de noviembre, el artículo más reciente se titula «Advertencia importante» y lleva la firma de la «oficina nacional». Tras dar cuenta del aumento de visitas web que reflejan la «preocupación por el futuro de nuestra nación» a raíz de la reelección de Barack Obama, los autores del texto confirman que efectivamente existen sobrados motivos para hacerse mala sangre: «estos comicios prueban de manera positiva que los blancos cristianos hemos perdido el control de lo que alguna vez fue una República», alertan.

«Hemos sido traicionados por los líderes políticos y religiosos -prosiguen- que abierta o solapadamente promueven la sodomía y el mestizaje». De paso, preguntan a los lectores: «¿cuándo fue la última vez que escuchaste a un pastor hablar contra los pecados de la mezcla racial y la sodomía?». Luego aseguran que «la nación ha pecado y (que) estamos despertando a la población que se olvidó de nuestros cimientos espirituales y morales».

Esta tarea de concientización consiste en hacer cumplir los siguientes pasos:

1) Comprendé que la hora ha llegado. Actuá ya para asegurar la protección espiritual y moral de tu familia.

2) Si tenés hijos, escolarizalos en tu casa. Es tarde cuando te enterás de lo que les metieron en la cabeza.

3) Completá el formulario de inscripción al Partido de los Caballeros (The Knights Party en inglés). No creas en las mentiras mediáticas sobre las iglesias y los amigos del Klan. Los medios generan esta falsa información para evitar que la gente como vos se junte, justo cuando es tiempo de que los blancos nos unamos.

4) Si no querés inscribirte, al menos doná dinero para el Partido. No nos apoyan Wall Street, ni las grandes corporaciones, ni los tipos ricos como Donald Trump.

5) Si tu situación financiera es estable o si sos CEO de alguna gran corporación, tené en cuenta que lo que les suceda a mis hijos también les sucederá a los tuyos. Si decidís hacer una donación al Partido de los Caballeros, pensá que el dinero depositado debe reflejar la envergadura no sólo de tus ingresos sino de tu preocupación por tu descendencia. Entendemos que tal vez no quieras comprometer tu identidad; por eso podés donar en forma anónima online o a Christian Concepts, PO Box 2222, Harrison, AR 72602.

6) Si preferís incribirte en otro momento, por favor mantenete en contacto con nuestro sitio web. A lo mejor quieras escuchar algún discurso de nuestro Director Nacional, Thomas Robb. Hacelo online todos los domingos a las once de la mañana.

7) También podés ayudar a los Caballeros comprando algún regalo en nuestra sección de souvenirs.

«Ya llegó la hora y nuestra República se tambalea ante el inminente colapso. No obstante, mucha gente se queda cómodamente sentada en su sofá mientras sus hijos y su cultura están siendo ‘sodomizados’ y ‘mestizados‘ (sic). Permiten esto mientras puedan comprar una televisión con pantalla grande**. ¡Por favor relean esto, y dénles a sus antepasados y a sus niños una razón para sentirse orgullosos!», finaliza el comunicado.

Un día antes de publicada esa suerte de panfleto institucional, Rachel Pendergraft advierte en su artículo sobre la «problemática racial» detrás de la reelección presidencial. «¿Dónde cabrán las familias blancas en la ‘nueva America‘ de Obama?», se pregunta antes de señalar el «encogimiento del electorado blanco» en contraste con el aumento de la población no-blanca. «Los resultados electorales y los cambios demográficos confirman lo que hemos venido diciendo durante décadas: ‘la gente blanca está en peligro'».

Los párrafos posteriores no tienen desperdicio…

Nosotros, y aquí incluyo a todas las naciones cristianas occidentales, nos encontramos en un mundo lleno de odio. Nuestras naciones les han abierto las puertas a millones de inmigrantes provenientes del tercer mundo. Vestimos, alimentamos, educamos al planeta, y en lugar de ‘gracias’ escuchamos ‘derechos» y ‘dennos más’.

Sin embargo, la cuestión va más allá de la falta de reconocimiento o el incremento de impuestos con miras a alimentar y vigilar al mundo. No se trata solamente de la economía. Se trata del arrinconamiento de la raza blanca que, según la Convención de Ginebra, supone un genocidio. La palabra sonará extrema pero define lo que está pasando: nos acercamos al crecimiento cero de la población blanca en el mundo, y para algunos nuestra desaparición no ocurre lo suficientemente rápido.

Resulta evidente que, mientras los ultraliberales y no-blancos se apartan de toda política nacional concebida para blancos, una estructura sólida sigue apoyando a la América tradicional. Encontramos muestras de esta fuerza en áreas rurales de las costas este y oeste y, en grandes proporciones, en el interior del país. Ésta es la población que los Demócratas ignoran y que los Republicanos han relegado para llevar adelante su juego político.

No podemos competir con la capacidad difusora de las áreas urbanas no-blancas, pero sí podemos educar y fortalecer nuestra base electoral. De esta manera podremos evitar la concreción del genocidio contra nuestros hijos, que ya son minoría.

Es tiempo de que todos los hombres y mujeres de bien entiendan qué está en juego realmente. No se trata solamente de la casa, el auto o la lancha**. Se trata de la vida o la muerte de la raza blanca. ¿Acaso esto suena dramático o demasiado cauteloso? Debería, porque el cambio será dramático y tememos por la seguridad de la nación y de los niños de esta República.

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* White Anglo-Saxon Protestants: anglosajones blancos y protestantes.

** Salvando las distancias de rigor, este argumento se parece al que Lilita Carrió esgrimió en el programa A dos voces días atrás: «Yo estoy hablando así para que reaccionemos… Miren a sus hijos, miren a sus nietos… Alguna vez dejen de pensar en la quinta, en el auto… Alguna vez piensen que (los argentinos) fuimos otra cosa, y que podemos volver a serlo». Curiosamente los suscriptos al foro El Nacionalista celebraron esta intervención televisiva.