Elecciones en los Estados Unidos según Michael Moore, el Ku Klux Klan y Julian Assange

Dada la desilusión que el primer mandato de Barack Obama causó en muchos de sus seguidores, los comicios presidenciales que hoy se desarrollan en los Estados Unidos parecen generar menos expectativas que aquéllos realizados cuatro años atrás. Por si esto fuera cierto, Espectadores difunde tres pronunciamientos que seguro despertarán o reactivarán la pasión en torno a este proceso electoral: 1) la “carta a un no-votante” que el documentalista Michael Moore publicó antenoche en su sitio web; 2) la presunta indiferencia del Ku Klux Klan según sugieren las últimas actualizaciones de este espacio online y del blog a nombre del líder más visible, el pastor Thomas Robb; 3) las declaraciones del australiano Julian Assange sobre la conveniencia de un triunfo republicano.

En su carta abierta, el autor de Capitalismo, una historia de amor le reconoce a un destinatario prototípico todo el derecho a sentirse “harto” y a no tener “el mínimo interés” en los resultados de este martes “porque tu vida será la misma el miércoles” sin importar quién haya ganado. “Tu hipoteca seguirá estando bajo agua -prosigue Moore-, todavía deberás cincuenta mil dólares de préstamo estudiantil, tu hijo seguirá en Afganistán, tu hija continuará con dos trabajos para llegar a fin de mes y la nafta seguirá costando cuatro dólares”.

Michael se dirige al “amigo no-elector” que en 2008 votó por Obama… “Quisiste creer que (Barack) perseguiría a los delincuentes de Wall Street responsables de haber colapsado nuestra economía, pero los bancos que cuatro años atrás ‘eran demasiado grandes para caer’ ahora son más grandes y más peligrosos. Pensaste que habría asistencia médica universal pero la nueva ley no fue muy lejos (y la mayoría de sus puntos se aplicará recién en 2014). Estabas cansado de la guerra y de las medidas de seguridad nacional que violan nuestras libertades civiles, pero seguimos en Afganistán, enviamos drones a Pakistan y violamos los derechos constitucionales básicos a la privacidad y a un juicio justo. Pensabas que obtendrías un trabajo de clase media bien pago como el que tuvo tu padre, sin saber que Goldman Sachs fue quien más donó para la campaña de 2008 y que al mismo tiempo debía más dinero que el que habríamos podido imaginar”.

A continuación, la traducción de los párrafos más contundentes.

Entiendo porqué estás harto de estos políticos y de las elecciones. Al final, parecería que los Estados Unidos dejaron de ser nuestro país, que estamos gobernados por quienes pueden pagar a más políticos. Nuestras escuelas ocupan el último puesto en la lista de prioridades y las mujeres todavía deben luchar por los derechos humanos más básicos que en teoría ya tienen. Dada esta realidad, me cuesta pedirte este favor tan personal. Está bien si te negás pero espero que no lo hagas.

No puedo creer que, después de que un grupo de plutócratas ricos haya destruído la economía, despedido a la gente de sus trabajos y robado nuestro futuro, ahora corramos el riesgo de arrojar las llaves de nuestro país… ¡a manos de un rico plutócrata republicano que ganó millones dejando a tantos compatriotas desempleados! Esto es una locura, tanto que -más allá de las críticas legítimas que sin dudas merece- Obama no es nada comparado con el tsunami de odio y robo corporativo que vendrá si Mitt Romney es electo Presidente. Así sean tan malas como se las siente ahora, las cosas empeorarán.

No puedo asegurar que tu vida vaya a mejorar bajo un segundo mandato de Barack Obama. En cambio, sí estoy convencido de que tu vida no sólo no mejorará sino que empeorará mucho si el otro tipo consigue instalarse en el Salón Oval. No me creas si no querés, pero preguntales a tus padres cómo era todo antes de los treinta años de pillaje republicano a nuestra clase media: tus padres habrán podido comprar una casa y ser dueños casi enseguida, sin necesidad de endeudarse; el college era grauito; compraban un auto cada tres o cuatro años; tomaban vacaciones y llegaban del trabajo a casa alrededor de las cinco o seis de la tarde; tenían una cuenta de ahorro en el banco; no los angustiaba la posibilidad de perder el trabajo al día siguiente.

Todo eso se fue. No sé si lo podremos recuperar pero sí sé que al Sr. Romney le encantaría tener la oportunidad de completar la eliminación final de la clase media y del sueño americano. Debemos detenerlo: el martes tómense veinte minutos y vayan a votar.

En las antípodas de Moore, el Ku Klux Klan se abstuvo de pronunciarse de manera explícita como sí hizo en 2009, cuando Obama asumió su primer mandato. Ni el último artículo publicado (el 22 de octubre pasado) en KKK.bz ni el último post que el pastor Robb publicó en su blog (a principios de 2012) se molestan en describir las implicancias de soportar la imagen televisiva de Barack por otro período (“cada vez que muestra una imagen de Obama, la TV nos recuerda que nuestra gente perdió poder en este país”, advirtieron tres años atrás). A lo sumo, la home del sitio del Partido de los Caballeros retoma la idea de resistir “sin violencia” el avance de “una guerra racial contra los blancos, (que) alimenta a diario el odio hacia nuestros niños y su futuro”.

Tal vez los integrantes del KKK hayan sentido que no había mucho por agregar tras el estreno del documental 2016: Obama’s America. Tal vez prefieran manifestarse una vez conocidos los resultados de los comicios o, como en 2009, el día de la asunción presidencial. Habrá que estar atentos…

Simplificando, Moore pide votar a Obama para evitar el “tsunami” que significaría la eventual victoria de Romney, y el Ku Klux Klan llama a resistir una guerra irreductible a la contienda entre demócratas y republicanos (y por lo tanto a los comicios de hoy martes). A miles de kilómetros de esta aproximación polarizada, el australiano Julian Assange sostiene desde su asilo político en la embajada ecuatoriana en Londres que la derrota de Obama es lo mejor que puede sucederles a los Estados Unidos.

Recordemos, en este sentido, la opinión del fundador de Wikileaks en una entrevista concedida a Página/12 en septiembre pasado:

Yo digo que todos los estadounidenses deberían votar a Romney, y lo digo en serio… Para hacer que los demócratas se tomen en serio las libertades civiles, hay que votar por los republicanos. Porque quien llega al gobierno se fusiona con las instituciones del gobierno en seis meses. Obama al gobierno significa que Obama se ha fusionado con la CIA, con el Pentágono, con la dirección impositiva, es decir, con las instituciones que debía controlar.

Hay que llevar a los demócratas a la oposición porque allí son una fuerza moderadora con respecto a las libertades civiles, al complejo industrial militar. Porque son significativamente más efectivos como fuerza moderadora que los republicanos, los dos últimos años de (George W.) Bush fueron bastante buenos: de hecho, Bush revirtió los excesos de sus primeros cuatro años bajo presión de la oposición demócrata y de los medios de comunicación y periodistas aliados a los demócratas.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

4 thoughts on “Elecciones en los Estados Unidos según Michael Moore, el Ku Klux Klan y Julian Assange

  1. La opinión de Julian Assange me hace ruido. ¿Es mejor que ganen los republicanos porque los demócratas son más útiles en la oposición que en el gobierno? ¿Pensará realmente eso? Tal vez su desilusión lo haya enojado bastante como para, implícitamente, cuestionar con dureza la gestión Barack Obama, lo cual es atendible. Muchos somos los que vemos en el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos a un tibio, carente de coraje para encarar reformas indispensables. Pero sospecho que tampoco debe ser nada fácil. El sistema norteamericano está tan consolidado, tiene un poder tan concentrado en las grandes corporaciones, que los cambios reales parecen no tener posibilidad. Cuando leí la opinión de Assange sobre el partido del burro me acordé de la Unión Cívica Radical. Sospecho –y no creo ser el único– eso mismo de nuestros queridos correligionarios; me encanta que trabajen en la defensa de las instituciones, la república, la división de poderes, las leyes, la moral, las sanas costumbres, etc., siempre y cuando lo hagan opinando desde algún programa de televisión, o desde una banca en el parlamento, pero siempre lo suficientemente lejos del sillón de Rivadavia Puede que sea injusto, pero las últimas experiencias radicales en la administración nacional parecen indicarnos una verdad cruel: no saben gobernar. No tienen lógica de poder, eso que al peronismo le sobra en demasía, lo cual también nos trae algunos problemas. Pero más allá de que se sepa o no se sepa gobernar, todo partido político busca, legítimamente, llegar a la cúspide del poder político. En la vida nadie trabaja para no ganar, y menos en política. Volviendo al gran país del norte, yo quiero que gane Obama por las mismas razones que plantea el incansable Michael Moore: no creo que haya grandes cambios con una continuidad demócrata en la Casa Blanca, pero sí creo que con Mitt Romney se puede estar muchísimo peor.

  2. Es una lógica complicada, tal vez forzada, la de Assange. Pero no es el único que piensa que el primer mandato de Obama superó al de Bush Jr., sencillamente porque Obama enseguida se alineó con esos integrantes del Poder que mantienen su lugar independientemente de quién gane las elecciones. Algo de esto escribió Juan Gelman el jueves pasado.

    Dicho esto, estimado Damián, yo también me siento identificada con el contenido de la carta abierta de Moore. Por un lado, porque coincido en que la eventual victoria de Romney empeoraría la situación del estadounidense medio y, por otro lado, porque creo que existen ciertos puntos en común entre la realidad de allá y la nuestra (y por lo tanto entiendo la intención de alentar el voto por el candidato menos malo).

    Ya que estoy, recomiendo prestarles especial atención a las expresiones de Moore, al menos durante los últimos dos años, en su sitio web y blog, en algunas conferencias y como invitado frecuente en el programa Real time with Bill Maher: por momentos parece estar hablando de la Argentina, sobre todo cuando define a esa porción de clase media norteamericana que se cree aliada de la clase alta cuando ésta en realidad la usa descaradamente.

    ————————————————–
    PD. Estoy de acuerdo con tu apreciación sobre la UCR. La creo extensible a Proyecto Sur y al FAP.

  3. Proyecto Sur es Pino Solanas, y Pino Solanas es Carrió con trenes. Pino vende mucho humo, como en sus películas (algunas de ellas geniales, claro está). Lo que no tolero es su forma de ejercer la política. Es muy irracional, todo para él se desenvuelve en la modalidad del ¡escándalo! Yo puedo entender esa lógica en ciertos medios de comunicación sensacionalistas, pero en un político no. El tema es ese: Pino hace política, pero no es político. Es como Miguel Bonasso, que hace política, ha ejercido cargos políticos, pero no es político. Uno es lo que no puede dejar de hacer. Pino es director de cine. Bonasso, periodista. El político es un bicho especial, tiene su raciocinio, sus mañas, su concepción de lo real. Hay una praxis que define al animal político. Lo que señalo es pre-ideológico. Hay políticos de derecha y políticos de izquierda. Dos ejemplos: Carlos Menem y Néstor Kirchner. Ambos han hecho, en términos ideológicos y con estilos diferentes, cosas diametralmente opuestas. Sin embargo, los dos son ejemplos del bicho político. ¿Dónde se aprende eso? ¿Cuál es la escuela? No lo sé. “El Príncipe” de Maquiavelo siempre es una buena introducción para los neófitos en política. En términos históricos, me parece que Rosas, Roca y Perón son los ejemplos paradigmáticos del bicho político. En relación al FAP, no sé si son como los radicales, tengo mis dudas. Se parecen, eso es cierto. Hermes Binner me cae bien, la experiencia socialista en Santa Fe es interesante (episodio narco al margen). En todos estos años han acompañado al kirchnerismo en muchas de las leyes fundamentales. Pero claro, tienen esa cosa institucional, republicana, esas reflexiones de paracaidistas suecos que los acerca a los radicales. Pero no sé…

  4. Sí, sí… Por supuesto, Damián… UCR, FAP; Proyecto Sur tienen sus diferencias históricas y presentes. La coincidencia a la que me refería es que los tres parecen tener más condiciones en términos de oposición que de gobierno.

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