«Muerte por ideología». Respuesta de Paul Krugman a Mitt Romney

De los últimos posts que Paul Krugman le dedica a la campaña electoral en los Estados Unidos (el economista norteamericano tiene un blog en el New York Times), éste del 14 de octubre debería sembrar alguna duda entre los argentinos convencidos de que los Estados Unidos son un país modelo. «Muerte por ideología» se titula el texto que refuta otra afirmación polémica del candidato republicano Mitt Romney, y de paso advierte a los norteamericanos sin acceso a un mínimo seguro médico sobre el futuro negro que se esconde detrás de una eventual victoria conservadora.

«(En los EE.UU) nadie se enferma y muere en su departamento por no tener seguro» fue la declaración que detonó la elaboración del artículo en cuestión, y que refuerza la idea de que «las salas de emergencia ofrecen una atención básica a quienes carecen de cobertura». Por esta simple razón, que al parecer también habría esgrimido George W. Bush, ningún ciudadano americano fallece por falta de atención profesional, según el rival de Barack Obama.

Krugman contesta con un dejo de indignación: «la sola idea de que la gente recibe la debida atención urgente en las salas de emergencia se revela falsa. Es cierto que los hospitales deben atender toda urgencia por ley, sin importar si el paciente puede pagar o no. Pero esta asistencia no es gratuita en realidad. Al contrario, tras acudir a una sala de emergencias, uno recibe una factura con un monto que puede ser sorprendentemente alto. Independientemente de si pueden pagarlo o no, algunas personas sin seguro médico dejan de recurrir a las guardias por miedo a estas facturas y aún cuando su salud corre peligro. Así es como a veces terminan muriendo».

El economista norteamericano advierte además que «las salas de emergencia no sustituyen la atención regular, especialmente en el caso de ciertas enfermedades crónicas. Cuando estos problemas no son tratados -cosa frecuente entre los ciudadanos sin cobertura- el traslado a una sala de emergencia puede convertirse fácilmente en un fallido intento de salvar vidas».

«¿De cuántas muertes estamos hablando?», se pregunta Krugman para luego señalar la dificultad en responderla. «A los conservadores les encanta citar las estudios que convenientemente cuestionan la capacidad de las coberturas para salvar vidas. Sin embargo, existe una evidencia irrefutable: quienes poseen un seguro médico tienen más chances de salvar sus vidas que quienes no. Por ejemplo, los Estados que expanden la cobertura médica a una mayor parte de la población experimentan un notable descenso del índice de mortalidad, en contraste con los vecinos que se abstienen de ampliarla».

El Premio Nobel de Economía también define a los EE.UU como el «único país desarrollado sin ninguna forma de servicio de salud universal» para explicar «al menos en gran parte que la expectativa de vida en América sea mucho más baja que en Canadá o Europa Occidental». Luego acusa a Romney y a su compañero de fórmula Paul Ryan de rechazar el Obamacare y de querer recortar los fondos destinados a Medicaid porque ambos programas «buscan revertir la desprotección de 45 millones de estadounidenses que todavía no alcanzaron la tercera edad y que son víctimas potenciales de muerte prematura. Por otra parte, el plan republicano de convertir Medicare en Vouchercare a largo plazo privaría a muchos mayores de la cobertura que merecen, y por lo tanto los conduciría más rápido a la muerte».

Al final de su ponencia, el blogger/columnista del New York Times apela a la «honestidad brutal» antes de cerrar su post con el siguiente párrafo: «En términos de salud pública, la meta de Romney y su compañero de fórmula Paul Ryan es ahorrar dinero a expensas de millones de americanos que deberían seguir sin ningún tipo de cobertura y de otros tantos que deberían renunciar a su Medicare. Al mismo tiempo por supuesto, los candidatos por el Partido Republicano proponen beneficiar a los ricos con un recorte de impuestos valuado en tres mil millones de dólares. En otras palabras, buscan someter a muchos compatriotas a una situación de inseguridad financiera con riesgo de muerte para que un sector ya privilegiado pueda mejorar sus ingresos gracias a la reducción impositiva».

Los lectores de Espectadores que sepan inglés harán bien en leer los comentarios publicados en el post de Krugman, que cuentan experiencias propias y ajenas sobre el drama de vivir sin seguro de salud en los Estados Unidos. Los testimonios son tan desgarradores como los que Michael Moore recogió años atrás para su documental Syco.