De los doodles de Google a los criterios de noticiabilidad de nuestro periodismo online

Google sigue posicionándose como el buscador de Internet más utilizado en el mundo, y en Argentina también. Por lo pronto, el sitio especializado NetMarketShare calculó en septiembre pasado que, en las regiones tecnologizadas de nuestro planeta, 84.39 % de los usuarios de computadoras y 91.60 % de los usuarios de dispositivos móviles prefieren el motor pergeñado por Sergey Brin y Larry Page. En nuestro país, la tasa de predilección es todavía más alta: 95.84 % y 97.88 % en uno y otro segmento.

En otras palabras y con perdón de la simplificación, uno de cada nueve compatriotas conectados inicia su búsqueda web desde la inconfundible plataforma minimalista. En ella sobresale el logo institucional que los hispanófonos aprendimos a llamar doodle («garabato» en inglés), y que los diseñadores de la compañía adaptan cada tanto (lookean, se dice ahora) para celebrar aniversarios históricos, obras clásicas de la cultura y figuras públicas.

En esta página corporativa, la compañía contabiliza unos mil logos creados según un parámetro internacional (cuando se trata de personalidades, trabajos y sucesos que trascienden las fronteras del país de origen) y otro local (cuando se trata de homenajes vernáculos). También explica que un grupo de Googlers se reúne regularmente para decidir el episodio, objeto o sujeto digno de tributo, y que en ocasiones toma en cuenta las sugerencias de los usuarios.

La misma página corporativa sostiene que -además de «sorprendentes» y «divertidos»- los doodles son «a veces espontáneos». La expresión parece confirmar la intervención de alguna línea editorial. En este sentido, parece muy poco probable que Google Argentina les dedique un dibujito a fechas clave de nuestro pasado nacional como el reciente 17 de octubre.

Al margen de la opinión que nos merezca esta estrategia de autobombo institucional (Espectadores la criticó sucintamente años atrás), bien podemos preguntar porqué nuestro periodismo online insiste en convertir casi todo doodle en noticia. Citemos el ejemplo más a mano, es decir, la atención que Clarín y MDZ Online entre otros diarios digitales le prestaron ayer jueves a la conmemoración googleana del 161° aniversario de la novela Moby Dick.

Retrocedemos año y medio y encontramos una especie de colmo, otra vez en Clarín… De hecho, el 25 de marzo de 2011, el autoproclamado «gran diario argentino» publicó esta pastilla con la (confusa) explicación sobre porqué la homepage local del buscador top nos privó de un doodle destinado a honrar el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Por favor, que se entienda bien. Sin dudas, los doodles constituyen el aspecto menos preocupante de un megaemprendimiento que atenta cada vez más contra la ilusión de una Internet neutra, libre, plural. Por si hiciera falta, cabe aclarar que este post es apenas otra excusa para despotricar contra algunos criterios de «noticiabilidad» que rigen nuestra agenda mediática digital.

Retomando los datos de NetMarketShare, nuestros periodismo online debería limitar la práctica de difundir gacetillas corporativas, sobre todo cuando éstas revelan información que nueve de cada diez internautas conoce apenas abre su buscador favorito. ¿Es necesario aclarar además que, detrás del uno minoritario, se esconde una considerable cantidad de compatriotas absolutamente indiferentes a algo tan nimio como los doodles de Google?