Elles

“El oficio más viejo del mundo todavía tiene sus secretos” es el slogan de Elles, película franco-germano-polaca que se estrenó el jueves pasado, y que aborda el ejercicio de la prostitución fuera del contexto de miseria (que empuja a una decisión inadmisible en circunstancias dignas) y de aquél de trata de personas (que también impone un destino de sometimiento, esta vez a un accionar delictivo). La insinuación de revelación en el mensaje promocional apunta a la existencia de una tercera modalidad sin síntomas de coerción, es decir, al reconocimiento de una elección laboral como cualquier otra.

El film que la directora Malgorzata Szumowska coescribió con Tine Byrckel enfrenta al público con una realidad incómoda y difícil de entender/explicar. La escena inicial (recreación de una felación) anuncia la intención de aproximación sin medias tintas; la confesión de la periodista que encarna Juliette Binoche (“no consigo entender”) explicita la complejidad del tema y la posible interferencia, no sólo de preconceptos, sino de una culpa mal asumida.

En este sentido, el artilugio narrativo del artículo periodístico se convierte en estrategia ideal para invitar a la reflexión. Las preguntas y comentarios en boca de Anne reflejan o estimulan la inquietud del espectador; los testimonios de Charlotte y Alicja permiten ver más allá de nuestro desconocimiento.

El largometraje también nos interpela como parte de una sociedad que celebra la libertad asociada al poder adquisitivo, y que por lo tanto admite cualquier tipo de transacción en nombre del juego entre la oferta y la demanda (toda comercialización es válida mientras las partes implicadas estén de acuerdo y no infrinjan el código penal). En este sentido somos responsables de las razones que las entrevistadas esgrimen a la hora de justificar su elección laboral: comprar zapatos caros, vivir en un departamento cuyo baño tenga vista exterior, dejar atrás el olor que desprenden las vivendas económicas o “Habitations à Loyer Modéré (HLM)” en francés.

El detalle de que la protagonista trabaje para la revista Elle refuerza la influencia de un contexto que sacraliza el consumo. De hecho es muy posible que Charlotte y Alicja sean lectoras acérrimas de esta publicación (de ahí la gran sensibilidad a la importancia del poder adquisitivo) y, dicho sea de paso, que por eso accedan a encontrarse con Anne.

Szumowska y Byrckel les prestan especial atención a las consecuencias del dinero en un sistema hípermercantilizado. Por un lado a la impunidad del cliente (que además de tener siempre la razón puede permitírselo todo); por otro lado a la ausencia de reacción en quienes prestan el servicio (sólo cuenta cobrar bien sin importar el precio que se paga, valga el juego de palabras).

Quizás éste sea uno de los mejores trabajos de Juliette Binoche, capaz de exhibir la transformación de su personaje a medida que avanza con su artículo: sobre todo las expresiones de culpa (o de sentido de responsabilidad social) frente a una realidad que la periodista comprende más de lo que admite. También cabe destacar las actuaciones de Anaïs Demoustier y Joanna Kulig, quizás más impresionantes que las de su colega consagrada.

Causa un poco de gracia el hincapié que algunos críticos autóctonos hacen sobre la “mirada feminista” de Elles. La observación nos retrotrae a esta anécdota con L’Apollonide. Souvenirs de la maison close, cuando se proyectó casi un año atrás en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, y a la sensación de que toda aproximación cinematográfica o literaria sobre la prostitución provoca una suerte de reacción solidaria corporativa (si es que las mujeres conformamos alguna corporación de género).

En desacuerdo con ese subrayado, algunos espectadores preferimos recalcar otro aspecto de la película de Szumowska: la presentación del fenómeno abordado como síntoma del mercantilismo y consumismo propios del capitalismo salvaje; la banalización del sexo y de la perversión en el marco presuntamente aséptico del libre juego entre oferta y demanda.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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