El precio de la inmortalidad

«Immortality project» suena más a película de ciencia ficción o a reality show de avanzada que a proyecto académico. Sin embargo, se trata de una investigación que la John Templeton Foundation le encargó a la universidad californiana de Riverside a fines de julio. Semanas atrás, la iniciativa con sitio propio -y un artículo promocional en el house organ de la alta casa de estudios– llamó la atención de medios tan reconocidos como el Washington Post, el Huffington Post, el Corriere della Sera y Le Figaro, sobre todo por los cinco millones de dólares invertidos en esta aventura paranormal.

El anuncio del proyecto cumple con el cronograma publicado en la página web correspondiente. Si todo sale tal como estipulado, habrá que esperar al verano boreal -nuestro invierno- de 2015 para conocer los resultados del estudio a cargo de John Martin Fischer. Que conste: el susodicho no sólo es jefe del Departamento de Filosofía de la UCR (por favor, compatriotas, evitemos el chiste fácil) sino que, vaya casualidad, integra la junta de asesores de la fundación responsable de tamaño desembolso de dinero.

Experiencias cercanas al más allá (si siguiera vivo, nuestro Víctor Sueiro estaría chocho), diferencias culturales en torno al concepto de muerte, aproximaciones teológicas, científicas y literarias en torno a la inmortalidad constituyen los temas centrales del estudio. Eso sí, aclaró Fischer, «no gastaremos dinero en analizar reportes de abducción alienígena».

[Nota mental. A algunos le resultará curiosa la exclusión del único más allá que conocemos: aquél externo a nuestro planeta, que supone el reconocimiento del espacio estelar y que contempla la posibilidad de vida extraterrestre.]

En principio pasaron más de cinco siglos desde la Edad Media, y sin embargo títulos rimbombantes como «La máquina de Dios» o el «Proyecto Inmortalidad» siguen fascinando independientemente de su pertinencia y rigurosidad científicas. Los cinco millones de dólares en juego y la promoción mediática aparecen entonces como características contemporáneas de un ser humano incapaz de resolver/superar sus principales angustias existenciales.