La contradicción de Kathryn Bigelow

A principio de agosto (a partir del lunes 6 para ser más precisos), Sony Pictures presentó el sitio web y el primer trailer de Zero Dark Thirty. De esta manera, inauguró la campaña de prensa oficial que parece aprovechar el espacio mediático conquistado a fuerza de polémica. De hecho, la nueva película de Kathryn Bigelow y Mark Boal corre con la ventaja de un año de escándalos (o de promoción viral, corregirán algunos) todavía redituable. De hecho, el proyecto de ficcionalizar la “cacería” de Osama Bin Laden consigue una atención sostenida, no sólo por el peso simbólico que ostenta la recreación de un suceso histórico reciente, sino por las sospechas de intencionalidad proselitista que recaen sobre la misma dupla que filmó Vivir al límite.

Esta incipiente segunda etapa publicitaria incluye una “entrevista exclusiva” que Entertainment Weely publicó el mismo 6 de agosto en su sección Inside Movies. Las preguntas y el relleno del periodista Anthony Breznican responden a la necesidad de articular las repercusiones de una discusión en principio ajena al interés del largometraje (pero en definitiva capaz de catapultarlo como “el más controvertido del año”) con una estrategia de marketing más tradicional: presencia en Internet, anuncios de nuevos teasers/trailers, contactos dosificados con la prensa local para alimentar la curiosidad del espectador.

Como a su trabajo anterior, Bigelow y Boal también le niegan toda intención/interpretación política a Zero Dark Thirty. “El Presidente (Obama) no está representado en la película; no aparece de ninguna manera” advierten como si esta ausencia deliberada bastara para demostrar la postura neutra.

Distinta es la impresión que provocan declaraciones como “este relato es naturalmente fascinante porque recrea la mayor cacería de la Historia” (dice el guionista y ex periodista). O “esta película recrea la vida de héroes de verdad que integran la Inteligencia de nuestro país y que trabajaron detrás de escena, día y noche, en una de las misiones más duras de su carrera. De ahí la condición respetuosa de nuestra recreación” (señala la directora).

Es cierto que el primer trailer de Zero Dark Thirty parece corresponder a uno de esos thrillers de acción que enfrentan a marines buenos y árabes malos. Pero la expresión “The greatest manhunt in History” no deja de perturbar a quienes repudiamos las ejecuciones sustitutas de los procesos judiciales y en todo caso preferimos otro tipo de aproximación cinematográfica al tema: por ejemplo la que Jerzy Skolimowski propuso con Essential killing.

Bigelow tiene más prensa que Boal. Por eso personificamos en ella la contradicción de proclamar, por un lado, la ausencia de impronta política en la crónica de una cacería humana y, por otro lado, la necesidad de reivindicar la entrega de los cazadores en cuestión.

“Supongo que ZDT ofrece algo más que simple entretenimiento”, concede Kathryn ante Entertainment Weely. Pero enseguida se ciñe a una lectura lineal del episodio narrado: “es uno de los relatos más grandes de nuestro tiempo pues traza la anatomía de una persecución que duró diez años, y que permitió capturar al hombre más buscado del mundo”.

Después de semejantes declaraciones, bien podemos imaginar que cerró la entrevista con la doble consigna “No politics; go marines!”.

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Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

2 thoughts on “La contradicción de Kathryn Bigelow

  1. Es cierto, Dante. Los SEALs, verdaderos responsables de la ejecución de Bin Laden, son una fuerza especial de la fuerza naval norteamericana. Estrictamente hablando (o escribiendo), no deberían ser confundidos con los simples marines.

    A diferencia del post anterior, éste recurrió a la simplificación para evitar el riesgo de una humorada medio críptica. De hecho, al menos por estas latitudes, reconocemos mejor a los marines que a los SEALs.

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