Festival de UNASUR Cine. Presentación de la programación y reacción porteñocéntrica

Todos tenemos un plan, cuyo estreno comercial está previsto para el último jueves de agosto, y También la lluvia que algunos espectadores vimos en la 14ª entrega del DerHumALC. Éstas son las películas elegidas para abrir y cerrar la primera edición del Festival de UNASUR Cine que arrancará el sábado 15 de septiembre en la ciudad de San Juan, y cuya programación se encuentra disponible en el sitio oficial: aquí figuran las películas en competencia; aquí, los títulos inscriptos en las secciones paralelas.

Los cinéfilos sanjuaninos seguro celebrarán la oportunidad de ver films argentinos que sus compatriotas porteños ya descubrimos porque nos aventajan 1) la cercanía geográfica del Festival de Mar del Plata, del BAFICI, del mencionado DerHumALC, y 2) el acceso directo a un circuito de exhibición más diverso y renovado con mayor frecuencia.

Entre los largometrajes proyectados en otras circunstancias, El año del tigre de Sebastián Lelio, Los salvajes de Alejandro Fadel, Papirosen de Gustavo Solnicki, El último Elvis de Armando Bo y El etnógrafo de Ulises Rosell competirán en las categorías de ficción o documental según corresponde.

En cambio, Aballay de Fernando Spiner, El estudiante de Santiago Mitre, Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones de Pedro Saborido, Medianeras de Gustavo Taretto, Industria argentina de Gustavo Díaz Iacoponi, Las acacias de Pablo Giorgelli, La suerte en tus manos de Daniel Burman, Aniceto de Leonardo Favio, Verdades verdaderas de Nicolás Gil Lavedra, El gato desaperece de Carlos Sorín, Caíto de Guillermo Pfening, Viudas de Marcos Carnevale, Vaquero de Juan Minujín y Norberto apenas tarde de Daniel Hendler participarán de la selección oficial fuera de concurso, «Cine del Sur».

La programación del Festival de UNASUR Cine fue anunciada el viernes pasado. Si bien algunos medios especializados (la revista Haciendo Cine por ejemplo) destacaron las «más de cincuenta producciones provenientes de los países miembros del organismo regional», algunos espectadores porteños criticaron la proyección de quince largometrajes nacionales ya presentados en sociedad.

Ninguno pareció tener en cuenta el desfasaje que existe entre la exhibición de películas en nuestra capital y en el interior del país. Ninguno puede reconocer la importancia de que al menos un festival internacional (o regional) tuerza, aunque sea levemente, la poco saludable -e injusta- costumbre de concentrar todas las muestras cinéfilas de relevancia en la ineludible Buenos Aires.