Hope Springs, o el sexo veterano según Hollywood… y con Meryl Streep

A priori hoy falta justo un mes para el estreno porteño de Hope Springs, comedia romántica made in Hollywood que Meryl Streep y Tommy Lee Jones protagonizan bajo las órdenes de David Frankel (el mismo director de El diablo viste a la moda y de Marley y yo), y que el viernes pasado desembarcó en las salas estadounidenses. Habrá que prepararse entonces para la campaña de prensa que seguro girará en torno a por lo menos cuatro ejes: la condición transgresora de una película que «se anima» a abordar el sexo entre esposos veteranos; la reaparición de Streep después de haber ganado un Oscar por su Margaret Thatcher; la pareja actoral conformada con el también célebre Jones; y la confirmación de que Steve Carell sabe encarnar personajes discretos (como Dani, un tipo de suerte y el tío Frank en Pequeña Miss Sunshine).

Convencidos del potencial promocional del universo online, los publicistas del film incluyeron en el sitio oficial, no sólo el trailer y las fotos de rigor, sino la parodia de una guía matrimonial y extractos de estos falsos consejos que los interesados pueden bajar para decorar el escritorio de sus computadora y/o su perfil de Twitter y Facebook. Algunos espectadores encontramos que esta acción de marketing desluce un poco la promesa de provocación.

Este primer reparo es insignificante al lado del escepticismo que sentimos quienes recordamos el largometraje alemán Volke 9 o, como se conoció aquí, Nunca es tarde para amar. Aún por fuera de la comedia, es decir, aún cuando se pusiera serio, Hollywood no sabría siquiera imitar la franqueza, lucidez y sensibilidad del director Andreas Dresen a la hora de aproximarse a la actividad sexual de hombres y mujeres mayores de sesenta años.

La pretendida transgresión vuelve a perder pie cuando descubrimos que la prensa norteamericana aprovechó el estreno de Hope Springs para publicar artículos dignos de nuestras revistas Para Ti (sobre cómo mantener la pasión en un matrimonio prolongado) y Noticias (sobre el índice de infidelidad en nuestros viejos). Tomemos por ejemplo al modernísimo Huffington Post, que el sábado pasado celebró el «gran servicio» que la comedia de Frankel presta cuando «lidia de manera concienzuda con el abismo que separa a los integrantes de una pareja sin relaciones íntimas durante mucho tiempo».

Vulture, sitio propiedad de New York Magazine, es uno de los pocos medios que se corrieron del elogio generalizado. En efecto, la reseña de David Edelstein sostiene que «visualmente la película se ve muerta en la pantalla», que los protagonistas Kay y Arnold «carecen de toda característica idiosincrática quizás para ser más universales», que «sólo faltan publicidades de cremas con estrógeno y de pastillas contra la disfunción eréctil».

Wolke 9 o Wolke NeunEl crítico reconoce que «en una cultura donde nuestros objetos del deseo son todos jóvenes y monstruosamente atractivos, incluso algo tan soso como ver que Jones acaricia el muslo desnudo de Streep puede resultar transgresor». Luego concluye: «esto dice más de los americanos —y de Hollywood— que de la película».

Como suele suceder, un lector tildó a Edelstein de insensible… y de expresar una opinión en lugar de ejercer (¿objetivamente?) su profesión.

El mismo viernes, día del estreno, el sitio Examiner publicó un artículo titulado «Expertos en premios tienen altas esperanzas para Hope Springs de Meryl Streep». El texto sin firma recuerda que la actriz norteamericana es la que acumula más nominaciones oscarianas, y sostiene que este nuevo largometraje parece ser el «vehículo» hacia una próxima estatuilla dorada.

El redactor anónimo señala El exótico Hotel Marigold como antecedente inmediato de una nueva era cinematográfica donde las comedias para adultos son «más inteligentes». También aventura un éxito parecido al que en su momento obtuvieron Entre copas y la citada Pequeña Miss Sunshine.

Las gacetillas y reseñas consecuentes con la campaña de prensa a favor de «la última de Meryl» no mencionan la otra Hope Springs que Mark Herman filmó y que Colin Firth, Heather Graham y Minnie Driver protagonizaron casi diez años atrás. En la página correspondiente, Rotten Tomatoes le asignó un puntaje de 4.5/10 y consignó que sólo el 30% del público participante calificó a la película como «buena» (en este punto convendrá aclarar que el director es el mismo responsable de la indigesta El niño con el pijama a rayas).

Este precedente olvidable nunca llegó a nuestra cartelera comercial. En abril de 2004 se editó directamente en DVD, con el título Florece la esperanza.

El riesgo de confusión será, por lo tanto, mínimo. Y si existiera, nuestros medios de comunicación se encargarán de amplificar las numerosas virtudes de «la-nueva-película-de-Meryl-Streep-que-después-del-éxito-de-Eldiablovistealamoda-vuelve-a-trabajar-con-David-Frankel,-y-que-además-comparte-protagonismo-con-Tommy-Lee-Jones,-y-que-también-nos-muestra-la-otra-faceta-de-Steve-Carell,-y-que-por-si-todo-esto-fuera-poco-se-atreve-a-abordar-la-problemática-del-sexo-en-un matrimonio-veterano-en particular,-y-en-la-vejez-en-general».