Uarzazate, o el engranaje marroquí de la maquinaria cinematográfica occidental

Peter O’Toole cuando fue Lawrence de Arabia. Pier Paolo Pasolini cuando filmó Edipo rey. Harrison Ford cuando combatió en la guerra de las galaxias. Michael Douglas cuando persiguió la joya del Nilo. Timothy Dalton cuando encarnó a James Bond. Willem Dafoe cuando hizo de Jesucristo. John Malkovich cuando se refugió en el amor. Martin Scorsese cuando dirigió Kundun. Russell Crowe cuando se disfrazó de gladiador. Gérard Depardieu cuando se transformó en Obélix. Collin Farrell cuando se convirtió en Alejandro Magno. Brad Pitt cuando sudó la gota gorda en Babel.

Por la lista de grandes figuras de la pantalla grande que pasaron por Ouarzazate (o, castellanicemos la ortografía, Uarzazate), esta localidad marroquí debería ser tan famosa como Hollywood o Cinecittà. Sin embargo rara vez aparece mencionada en la prensa*, en parte porque se encuentra muy lejos de los centros de consumo masivo, en parte porque sólo representa un engranaje auxiliar de la gran maquinaria cinematográfica occidental.

La ubicación lindante con el Monte Atlas y con el desierto del Sahara la convirtió en alternativa profesional para realizadores norteamericanos y europeos en busca de escenarios más económicos que las reconstrucciones hechas en casa. Según The Studio Tour, la primera experiencia en este sentido se remonta a principios de los ’60 cuando David Lean encontró en ese rincón del África septentrional el lugar ideal para rodar la mencionada Lawrence de Arabia.

Dos décadas después, Mohamed Belghmi fundó los estudios Atlas Corporation con el fin de ofrecer locaciones montadas o naturales para películas históricas, de aventuras, incluso para algún que otro western. Hoy Sanam Holding figura como destacado accionista, no sólo de este emprendimiento, sino de aquél que el fallecido Dino de Laurentiis creó en 2004 con Cinecittà: CLA Studios. Su principal competidora es la productora Dagham Films que, de acuerdo con este artículo de La Vie Eco, es dueña de Kanzaman Studios.

Además de consolidarse en el rubro cinematográfico, estas tres iniciativas atrayeron (más) turistas. Tanto que Uarzazate integra la lista de destinos promocionados por agencias y guías de viaje especializadas en Marruecos.

Aquí figuran algunas fotos tomadas en la suerte de parque temático que conforman los dos primeros estudios (da la sensación de que el tercero no está abierto al público). Como la que ilustra este post, todas expresan la hibridez cultural -también la noción de «no lugar» en palabras del antropólogo Marc Augé– tan representativas del ultramediatizado imaginario occidental.

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* Valga como excepción a la regla mediática… En febrero de 2009, la revista estadounidense Variety incluyó a Marruecos (y más precisamente a Uarzazate) en este informe sobre la oferta de locaciones cinematográficas en Medio Oriente. En aquel entonces, el periodista Ali Jaafar advirtió sobre la posibilidad de que este país del Magreb perdiera parte de su participación en el rubro «locaciones» ante el avance de Jordania, Egipto y Arabia Saudita.