Violencia made in USA

Me temo que antropólogos e historiadores mirarán atrás y dirán que fuimos una nación violenta dentro y fuera de nuestro territorio, pero que con el tiempo la decencia ganó y la violencia cesó. Claro que antes habrán muerto muchos más y el mundo se habrá hartado de nosotros”.

El breve mensaje que Michael Moore difundió el viernes pasado a raíz de la matanza de Aurora causó revuelo entre los norteamericanos convencidos de que la verdadera violencia se encuentra “en Somalía o el Líbano”, y de que la tendencia de Hollywood a producir films violentos es el único fenómeno idiosincrático detrás del ataque perpetrado por James Holmes: un psicópata sin representatividad nacional, así como Anders Breivik tampoco representa a los noruegos.

Durante el fin de semana, al menos dos corporaciones de la industria cinematográfica adhirieron al duelo nacional decretado por Barack Obama con comunicados de prensa que pronto quedarán en el olvido. El sábado 21, Warner Brothers y Disney anunciaron la decisión de no difundir las cifras de la taquilla (Inside Movies dixit). Por otra parte, la distribuidora de El caballero de la noche asciende -película a punto de proyectarse en el complejo de cines donde Holmes irrumpió a los tiros- también hizo públicas sus consideraciones sobre el lanzamiento programado de Ganster squad.

En el film de Ruben Fleischer (que protagonizan Sean Penn, Ryan Gosling, Emma Stone, Nick Nolte entre otros), un grupo de mafiosos dispara contra el público durante la proyección de una película. La escena aparece al final del trailer que WB concibió como aperitivo previo a la última entrega de Batman, y que fue sacado de circulación “por respeto a las víctimas de Aurora”.

Según Los Ángeles Times, la Warner Bros. evalúa la posibilidad de eliminar la mencionada escena del largometraje en cuestión. La distribuidora también estaría dispuesta a retrasar el estreno correspondiente, agendado para el 7 de septiembre en los Estados Unidos y para el 20 del mismo mes en Argentina.

Los pronunciamientos corporativos difundidos por la prensa del espectáculo terminan siendo funcionales a la idea de que, si los estadounidenses son violentos, es por culpa del cine que consumen. Cuanto más se discute esta variable (si es que se la discute, y no se limita a la hipótesis de la locura inasible y difícilmente evitable), menos atención se les presta a otros enfoques.

La sección Política de la prensa norteamericana amplía un poco el debate cuando señala la “laxitud” de las leyes que regulan la comercialización, portación y uso de armas en USA. El tema es obligatorio después de la denuncia que el mismo Moore realizó en Bowling for Columbine, y adquiere más importancia en plena campaña presidencial cuando periodistas y políticos señalan la enorme capacidad de lobby que tiene la National Rifle Association y el miedo de los candidatos -incluido Obama- a enfrentarla.

Sin embargo, el análisis vuelve a ser unidimensional. Si en la sección Espectáculos la solución pasa por regular la producción de películas violentas, en la sección Política la clave está en controlar la venta de armamento para uso doméstico. Por lo visto, son pocos los norteamericanos dispuestos a cuestionar el ejercicio de la defensa personal (en esta nota editorial, el New York Times vuelve a pronunciarse a favor, no sólo de la portación de armas, sino del “derecho de la sociedad a conformar una milicia”).

“América es un país violento” se titula el post que Kieran Healy redactó el mismo viernes de la matanza de Aurora para su blog. El sociólogo estadounidense compartió dos gráficos basados en información de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD): ambos posicionan a los EE.UU como el país con la mayor cantidad de muertes por asesinato; es abismal la distancia con respecto a la treintena de naciones evaluadas (cabe aclarar que la comparación excluye a Estonia y México).

El material publicado por Healy se condice con datos que Eugenio Raúl Zaffaroni incluyó en el capítulo 23 de La cuestión criminal. “Estados Unidos es el único país con alto ingreso per capita que no logra reducir el número de homicidios”, explica nuestro juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Su tasa general de 5,5 por 100.000 (de 8,65 en Nueva York y de 8,10 en San Francisco) es (son) “mucho mayor(es) que la de Canadá (1,77 por 100.000), pese a que Estados Unidos tiene un índice de prisionización de casi el 800 por 100.000 y Canadá sólo 116 por 100.000”.

Twit de Moore: ¿cantidad anual de asesinatos por armas en Japón? Entre 0 y 7. Las armas no matan personas – Los americanos matan personas.

Los norteamericanos ofendidos por el mensaje de Moore parecen ignorar, además del posicionamiento de su país en las estadísticas criminológicas mundiales, los efectos adversos de la tan promocionada “tolerancia cero“. Da la sensación de que tampoco conocen las implicancias de una política exterior belicista/ocupacionista (algún televidente recordará aquella emisión de Real time with Bill Maher donde una congresista demócrata y un periodista de extracción republicana se rasgaron las vestiduras luego de que el mismo Michael denunciara la conducta imperialista de los EE.UU).

Cuando el periodismo informa sobre ataques como el de Aurora, el estadounidense medio se resiste a reconocer la sistematicidad que obliga a pensar más allá del brote psicótico del francotirador de turno. El hecho de hablar de locura en singular, como un fenómeno atípico y circunstancial, a lo sumo admite la necesidad de implementar ciertas restricciones a la producción cinematográfica y al comercio interno de armas para reducir las chances de que los enajenados se deschaveten. No mucho más.

Ni la mayoría de los ciudadanos ni los grandes medios de comunicación se muestran dispuestos a realizar una autocrítica más profunda, capaz de considerar por un minuto la posibilidad de que efectivamente estos hechos de violencia sean síntomas de una enfermedad colectiva o “nacional”, sobre la que figuras excepcionales como Moore o Healy intentan alertar.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

6 thoughts on “Violencia made in USA

  1. Mohamed Merah también fue un psicópata que no representa a los musulmanes, pero la prensa, los analistas, los polítcos… todos insistieron en ascoiar su crimen a la religion que profesa , cosa que nunca hacen cuando el asesino es un no-musulman. Mundo hipócrita !!

  2. Tres veces escribi un post y tres veces se evaporó
    Intentaré luego .
    Excelente tu mirada abarcadora .

  3. Es bueno q haya voces llamando a la reflexión Es bueno q estén Moore y Healy .
    Deberíamos todos los países exigir q EEUU se haga cargo de todas la violencia q desparramaron x el mundo .Son un país q hizo de los westers y gansters casi un emblema nacional ,q disfruta c los vengadores anónimos o no y q encima dictamina quien es el enemigo ;negros ,nipones,rusos,cubanos ,chinos y ahora árabes .Nii hablar de sus leyes de deercho a la autodefensa ,portacion de armas y pena de muerte en algunos estados

  4. Ayer escuché a Zaffaroni en radio ,hablaba del abuso del poder punitivo y de la necesidad de revisar nuestro códigos q esta viciados de “vericuetos”(enmiendas,correcciones,anulaciones,derogaciones)q hacen imposible q un fallo xq ni los jueces conocen todos los vericuetos .
    Hablaba de nuestro ´país Imagino q en EEUU debe ser peor .

  5. Hoy lunes, la revista especializada Variety informa (aquí) que Warner Bros finalmente decidió meter mano en Ganster squad y suprimir la escena de la balacera en la función cinematográfica. Al parecer, insertará otra cuyo contenido no fue revelado.

    WB también canceló la difusión televisiva de los anuncios promocionales de El caballero de la noche asciende, así como la asistencia de los actores protagónicos a las avant-premières pautadas en México y Japón. No así los pre-estrenos programados para invitados VIP y fanáticos que ganaron algún concurso.

    El autor de la nota, Dave McNary, agrega que “por primera vez desde el 11 de septiembre de 2001, una tragedia nacional empuja a Hollywood a tomar decisiones críticas que suspenden planes a largo plazo para lanzamientos de perfil alto”. El periodista cita a “un experto en marketing” según el cual la Warner habría invertido “entre tres y cinco millones de dólares” en la campaña promocional de la última película de Batman.

    La suspensión de la publicidad es considerada una “gran pérdida económica”. Al final de cuentas, éste parece ser el motivo principal de lamento para la distribuidora.

  6. “Las guerras que EE.UU. ha desatado o en las que participó durante los siglos XIX, XX y XXI han contribuido a una mentalidad que el destacado periodista estadounidense Bill Moyers definió así: “La violencia es nuestro alter ego, inscrita está en nuestro cerebro de la Edad de Piedra, sus erupciones tóxicas son tan intrínsecas que ya no perturban, excepto, y momentáneamente, cuando oímos hablar de un acribillamiento masivo cono el de Colorado”. Que después se olvida. Hay más de 22 millones de veteranos estadounidenses de distintas guerras, sólo los de Irak y Afganistán son dos millones”.

    Éste es uno de los párrafos del muy recomendable artículo “¿Por qué mató James Holmes?” que Juan Gelman publicó hoy en Página/12.

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