Blancanieves y el cazador

Blancanieves y el cazador desembarca hoy jueves en la cartelera porteña tras una campaña de prensa que en Buenos Aires arrancó a principio de año, y que en estas últimas semanas aprovechó el envión promocional de otros dos tanques made in Hollywood: Espejito, espejito (que también versionó la historia de cómo siete enanitos ayudaron a salvar a una bella princesa de la envidia letal de su acomplejada madrastra) y Los vengadores (que confirmó la consagración de Chris Thor Hemsworth). Por supuesto, la estrategia de marketing también se colgó del éxito de la saga Crepúsculo, cuya nueva entrega se estrenará a fines de 2012, y que mantiene a la pálida Kirsten Stewart en el candelero.

Vaya uno a saber porqué en poco más de un mes asistimos a dos adaptaciones cinematográficas de Blancanieves. ¿Qué habrá motivado el doble rescate del legendario cuento de hadas? ¿Algún duelo entre productoras y/o distribuidoras? ¿La decisión de impulsar la carrera de Lily Collins en el marco de una competencia con la experimentada Stewart (Hernán Panessi no pudo resistir la tentación de compararlas)? ¿Una imperiosa necesidad de reflexionar sobre la obsesión de nuestra sociedad por la belleza eterna?

Sin dudas, El retrato de Dorian Gray merodea la versión de Evan Daugherty y Ruperts Sanders (director y guionista de corta trayectoria) que se estrena hoy. La malvada reina-madrastra a cargo de Charlize Theron sabe a ciencia cierta que la eterna juventud es «el secreto para estar siempre linda» (slogan publicitario si los hay). En este sentido, el espejo dorado evoca el recuerdo de la pintura mágica que Oscar Wilde imaginó a fines del siglo XIX.

Si la conjetura sobre el mensaje de este largometraje es acertado, entonces la verdadera protagonista no es Blancanieves, sino Ravenna. En parte por eso, en parte porque es mejor actriz y en parte por los efectos especiales que la apuntalan (uno de ellos parece inspirado en este video de Madonna), Theron se luce más que la sobrevalorada Stewart y el maderoide Hemsworth (dicho sea de paso, ¿cómo nadie le avisó que en los cuentos de hadas ningún personaje -salvo Shrek quizás- dice «OK»?).

Además de Charlize y los FX, la (breve) lista de aciertos incluye el casting de los enanos. Por lo pronto, las intervenciones de Bob Hoskins, Ray Winstone, Toby Jones, Eddie Marsan, Ian McShane agilizan un guión que se estanca por momentos (de ahí que las dos horas de duración resulten excesivas).

Los amantes de las cifras redondas señalarán -o ya habrán señalado- que Hollywood accedió a producir dos remakes de Snow White para celebrar el 75º aniversario de la vieja versión animada de Disney. De ser así, la experiencia de asistir al segundo tributo invita a reflexionar sobre la vigencia de un clásico que sobrevive -no sólo al paso de tiempo- sino a diversos cambios de registro (oral, literario, audiovisual) y a la manía hollywoodense de desenterrar viejos éxitos que la industria quiere volver a explotar y comercializar.

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PD. Hoy también se estrenan Abrir puertas y ventanas (que vimos en el último Festival de Mar del Plata) y Putos Peronistas (sólo en el Arte Cinema), días después de haberse presentado en la 14ª edición del DerHumALC.

PD’. Entre mañana y el sábado se publicarán los últimos posts dedicados al Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos.