The green wave

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Especial. Cobertura DerHumALC 2012
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Ali Samadi Ahadi se habrá inspirado en Persépolis, incluso en Vals con Bashir, para contar en The green wave los entretelones de la llamada «Revolución Verde» en Irán. En este caso, la historieta ilustra el testimonio de bloggers y otros referentes de la oposición que acusan al Presidente Mahmud Ahmadineyad de cometer fraude electoral y de apañar el accionar de patotas policiales y parapoliciales entrenadas para perseguir, repeler, secuestrar, torturar y matar disidentes.

El realizador exiliado en Alemania intercala dibujos semianimados con fotos y videos que simpatizantes del líder opositor Mir-Hossein Mousavi tomaron/filmaron durante las manifestaciones de 2009, y con porciones de entrevistas realizadas a los periodistas Mitra Khalatbari y Mehdi Mohseni, a los abogados Shadi Sadr y Payam Akhavan, a la jueza y ganadora del Nobel de la Paz Shirin Ebadi, al clérico Mohsen Kadivar. Las declaraciones plasmadas en el formato combinado de documental-comic sostienen de manera contundente las acusaciones contra el gobierno de Ahmadineyad.

Aunque no minimizan la potencia de los testimonios que reconstruyen episodios de represión ilegal, algunas decisiones narrativas estereotipan la denuncia. La más burda se relaciona con el manejo del idioma, más precisamente con esa vieja costumbre por la cual los villanos de otras nacionalidades hablan un inglés torpe mientras sus compatriotas buenos hablan un inglés irreprochable, a lo sumo con un ligerísimo acento.

Seguro Ahadi piensa en el público occidental, sobre todo europeo y norteamericano. En este sentido es entendible que se escuche inglés en la mayor parte de The green wave (parecería además que éste es «el» idioma del comic) pero el efecto de pronunciación está más cerca de una parodia como El dictador que de un ejercicio de reconstrucción histórica.

Otro reparo tiene que ver con cierto fenómeno de descontextualización que impide conocer los antecedentes de la Revolución Verde, cuál es la trayectoria de sus líderes, en qué consiste su proyecto político para Irán y cuál es su alcance nacional (da la sensación de que se trata de un movimiento eminentemente urbano que convoca a los estratos más favorecidos).

Salvando las distancias, la denuncia de Ahadi nos recuerda la de Jafar Panahi en This is not a film y la de David Dusa en Fleurs du mal: algunos espectadores sentimos que el presente de Irán es mucho más complejo de lo que estas aproximaciones sugieren o muestran. En cambio, ayudan a entender (un poco) mejor la mencionada Persépolis y La separación.