Postales colombianas

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Especial. Cobertura DerHumALC 2012
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A priori suena a despropósito pero no: Postales colombianas prueba que es posible abordar con sentido del humor un tema tan delicado como las ejecuciones extrajudiciales de pretendidos guerrilleros cuyas muertes ayudan a fraguar estadísticas alentadoras sobre la lucha anti-terrorista. Seguro, la apuesta al sarcasmo ayuda a digerir el fenómeno también conocido como «falsos positivos» y otras problemáticas del país que hoy gobierna Juan Manuel Santos: crímenes de Estado, corrupción, machismo exacerbado.

El director Ricardo Coral-Dorado nos invita a armar un rompecabezas que, sin saberlo, protagonizan tres amigas treintañeras. Cada pieza constituye un pedacito de vida individual y el pequeño fresco de una Colombia atravesada por distintos tipos de violencia (doméstica, callejera e institucional).

Retoques idiosincráticos mediante, algunas situaciones -por ejemplo el viaje en taxi conducido por un fanático- bien podrían ambientarse en nuestra Buenos Aires. De hecho, más allá de su declarada e inconfundible nacionalidad, parte de estas postales también son latinoamericanas.

El uso del sarcasmo nos rescata de la sensación de destino trágico e irresoluble. No viene nada mal después de asistir a los cortos que preceden la proyección del largometraje de Coral-Dorado: Juego de niños de Javier González y Llorar de Nicolay Coral Gómez. Sin dudas, la cosa se pone espesa cuando son chicos los testigos o protagonistas de/en realidades violentas.