Sala Alberdi, un teatro que resiste

En horas de la tarde de ayer, antes de la apertura del 14° DerHumALC, un grupo de estudiantes y trabajadores de las artes escénicas interrumpieron el tránsito de la calle Corrientes al 1500 en defensa de la Sala Alberdi, ubicada en el sexto piso del Centro Cultural General San Martín. «No al desalojo ni al traslado»; «Que se vayan los patovas de (Hernán) Lombardi y (la directora general del CCGSM Gabriela) Ricardes»; «No a la privatización de la cultura» fueron algunas de las consignas que acompañaron el corte -primero parcial, luego total- de la mítica avenida.

La movilización realizada frente al mismo centro cultural contó con los altavoces de rigor y con la recreación de pequeños sketches protagonizados por payasos y malabaristas de estética variada. El acto buscó llamar la atención de los peatones y automovilistas que ignoramos la historia de este espacio artístico, cuya situación de abandono se aceleró en 2009 «cuando el entonces director del CCGSM, Marcelo Birman, disolvió la cooperadora a cargo de la Sala Alberdi, cerró el sesenta por ciento de sus talleres y trasladó los cursos restantes a otras dependencias porteñas«.

Desde entonces -sostienen los estudiantes y trabajadores constituídos en asamblea- «las autoridades municipales buscan refuncionalizar todo el Centro Cultural General San Martín para darle prioridad al sector privado». Según explicaciones vertidas en un volante, el Gobierno de la Ciudad quiere convertir el espacio defendido en un salón de eventos empresariales. El dinero cobrado por alquilarlo contribuiría a saldar los intereses de un empréstito otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo.

Los manifestantes denunciaron la «profundización de una política neoliberal» que «enrejó el CCGSM, lo custodia con cámaras y patovicas y usa las instalaciones del edificio para eventos privados». Contra estas medidas y la amenaza de desalojo, ayer cortaron Corrientes para reclamar el debido «reconocimiento a quienes autogestionamos la salas como tutores del espacio, protectores de su integridad física y garantes de una identidad histórica».