Elefante blanco

Por momentos algo hace ruido en Elefante blanco, y algunos espectadores tardamos en identificar la procedencia de este murmullo de fondo. La demora se debe a que la nueva película de Pablo Trapero cala profundo en nuestra sensibilidad, dado el explícito homenaje al padre Carlos Mugica dentro de una historia concientizadora en dos sentidos: sobre la labor que la iglesia tercermundista (ésa otra) lleva adelante en las villas miseria y sobre una realidad compleja que los argentinos de clase media para arriba suelen definir con las etiquetas “ocupación (e “inmigración”) ilegal”, “narcotráfico”, “delincuencia”.

En líneas generales, son cuatro los reparos que impiden adherir al elogio incondicional que el trío Trapero-Darín-Gusmán provoca entre algunos sectores del periodismo especializado después del éxito de Carancho. El primero cuestiona la apertura misma de la película, que describe el traslado del padre Gerónimo al asentamiento donde se desarrolla casi toda la acción.

Las escenas ambientadas en el Amazonas están más cerca de la anécdota exótica que de un engranaje clave del relato. De hecho, el largometraje habría sido el mismo sin esa introducción y sin el tramo, también prescindible, donde el sacerdote belga confiesa la sensación de culpa que arrastra de aquel lugar.

El segundo reparo también gira en torno al personaje que Jérémie Renier interpreta tan bien. De hecho, la historia de amor con la asistente social Luciana (a cargo de Martina Gusmán) resulta un tanto trillada y por lo tanto previsible. Incluso puede impresionar como una exigencia de marketing que reconoce la capacidad convocante de todo vínculo prohibido donde además interviene el sexo (si lo habrá sabido María Luisa Bemberg con Camila).

El tercer pero es limitadamente subjetivo y tiene que ver con el desempeño de Ricardo Darín. Nadie discute el crecimiento profesional de este actor convertido en miembro indiscutible de nuestro star system cinematográfico de envergadura internacional; el problema es que esta (omni)presencia en la industria nacional –aquí, aquí, aquí a modo de ejemplo- termina colocándolo por encima de sus personajes, en este caso del padre Julián.

El cuarto y último reparo sugiere la posible contradicción entre cierta intención de quebrar los prejuicios en torno a la villa* y el protagonismo acordado al problema de la droga que termina siendo determinante incluso para el desenlace de la historia. La subtrama encarnada en la figura del Monito termina relegando a un segundo plano la problemática de vivienda que podría haber ayudado a profundizar el ejercicio de des-estigmatización.

Dicho todo esto, Elefante blanco no deja de ser un film conmovedor y sobre todo estimulante. El ruido de fondo que algunos espectadores escuchamos proviene del ala comercial que probablemente se atribuya la conquista del segundo lugar en la taquilla nacional al día siguiente del estreno y el pasaje automático a la sección Un certain regard del Festival de Cannes.

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* “Lo que define a una villa es quien la habita y hay tantas definiciones como personas te encuentres”, opina Trapero en la entrevista publicada en la edición 125 de la revista Haciendo Cine, por ahora sin versión online.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

8 respuestas a “Elefante blanco

  1. Que en este momento en q H Vertbisky hace su investigación sobre la Iglesia y la complicidad en dictadura ,se haga una peli q nuestra q no todos son como Primatesta o Zaspe o Bergoglio ya me gusta .El miércoles trataré de verla .Como siempre lo tuyo impecable .

  2. Gracias, Mabel.
    Elefante blanco tiene el mérito de rescatar la labor de esa otra Iglesia que también representan los siempre recordados obispo Enrique Angelelli y las monjas Léonie, Alice e Yvonne. Por esta y por otras razones, vale la pena verla… y sobre todo discutirla.

  3. Hola Lali,

    Gracias por la critica. Ansioso por verla aqui en Bruselas ya que en esta pelicula tengo compatriotas argentinos y un belgita que la rompe desde “La Promesse”.

    Sebas Lami

  4. ¡Qué gusto leerte, Sebas! 😉

    Jérémie la rompe en Elefante blanco también. Te diría que me gustó más que Darín, y eso que a Renier lo tengo bien visto de La promesa en adelante: ya sea de la mano de los hermanos Dardenne (otros belgas de los que soy admiradora incondicional) y de otros directores.

    Pregunta: ¿la nueva película de Trapero tiene fecha de estreno comercial en Bélgica? La agenda de IMDb no dice nada al respecto (al menos por ahora).

    Gracias por darte una vuelta por Espectadores. ¡Un abrazo desde Buenos Aires!

  5. ¡Nati! ¡Qué (linda) sorpresa reencontrarte acá!

    Los reparos señalados no son tantos; son apenas cuatro y remiten, a mi juicio, a decisiones comerciales que de últimas no cuestiono. Por otra parte, y en respuesta a tu pregunta, de Elefante blanco me gustaron el manejo -a mi juicio diestro- de la historia (y subhistorias) presentada(s), la fotografía de Guillermo Nieto y las actuaciones de Jérémie Renier y Federico Barga (El Monito) sobre todo. Además me conmovió el homenaje a Carlos Mugica y a los “curas villeros” por llamarlos de alguna manera.

    ¿Vos la viste, Nati? ¿Qué te pareció?
    Volvé más seguido por Espectadores. 😉

  6. Me gustó mucho la realización y dirección de la peli .Las actuaciones excelentes .Esta muy logrado el trabajo de/con los villeros q actúan Bien planteado tb el tema droga ,sobre todo la pelea por el territorio .Poder entrar en la villa desde/con la peli es un gran logro .
    Por supuesto me enamoré de Jeremy
    Me sentí mal por no dar más de lo q doy .
    Me sentí agradecida por el rescxate a la figura de Mujica .Fue un cura muy jugado ,rebelde ,peronista y tercer mundista .Debe haber peleado mucho en varios frentes y en soledad En ese lugar ,donde decir q Dios es amor es muy duro y más ahora .había q tener mucha fe o muchas ganas de cambiar el mundo .o ser inocente .
    Mis reparos son con la historia de amor q plantea el tema( sin agregar nada )de la irrelevencia actual del celibato y con el guión q deja algunos cabos sueltos .Creo q faltaba un poco de subjetividad Creo q hay un esfuerzo desmedido por ser neutral .y no enojarse con nadie ni siquiera con la Iglesia católica tradicional.
    Rescato dos escenas q me gustaron .;!1.cuando la asistente social pelea con el capataz de la obra Excelente .!2.Cuando el párroco oye la confesión de impotencia del curita joven .

  7. Flaco favor les hace Trapero a los habitantes de las villas con su nueva película: estigmatiza, está plagada de lugares comunes, niega una riquísima tradición de dirigentes villeros que militan (¡sí, hacen POLÍTICA!). En definitiva, salí indignado. En nombre de Mujica no, Trapero.

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