También lloramos a Carlos Fuentes

No terminamos de reponernos de la muerte de Caloi, que la despiada Parca contraataca con otro guadañazo sorpresivo. Un par de horas atrás, los medios revelaron la identidad de la nueva víctima: Carlos Fuentes.

Otra vez la memoria biográfica se pone en marcha, y en esta ocasión evoca dos vínculos personales con el escritor mexicano: uno literario, gracias a la lectura de Las buenas conciencias en primer año del secundario, y otro cinematográfico a partir de la adaptación de Gringo viejo que Luis Puenzo dirigió y co-escribió con Aída Bortnik (la versión contó con el visto bueno del propio Fuentes, autor de la novela original).

Años más tarde, volví a pensar en el periodista Ambrose Bierce cuando leí a su colega y compatriota John Reed en México insurgente. Por su parte, el recuerdo de Jaime Ceballos aparece con más recurrencia, probablemente porque la experiencia de aquel adolescente con la (buena) conciencia burguesa sigue encontrando asidero en nuestro presente latinoamericano.

Carlos Fuentes fallece hoy, casi dos años después que su tocayo, colega, y conciudadano Carlos Monsiváis. Sin dudas, estas “estampas de medio siglo” de amistad ayudan a combatir la pena que la Parca refuerza en apenas diez días.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

2 respuestas a “También lloramos a Carlos Fuentes

  1. ¡Otra pérdida! Esta vez la de un elegante caballero,
    maravilloso escritor,mejicano cultísimo comprometido con su país y Latinoamérica. Recuerdo con emoción un libro suyo no muy conocido:”El espejo enterrado”.
    Me permito copiar las tres últimas frases de ese libro publicado en 1992:

    “Los Estados democráticos en la América Latina están desafiados a hacer algo que hasta ahora sólo se esperaba de las revoluciones:alcanzar el desarrollo económico junto con la democracia y la justicia social.Durante los pasados quinientos años,la medida de nuestro fracaso ha sido la incapacidad para lograr esto.La oportunidad de hacerlo a partir de hoy es nuestra única esoeranza”,

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