De jueves a domingo

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Especial. Cobertura BAFICI 2012
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Horas atrás, los jurados del 14º BAFICI distinguieron a De jueves a domingo con una mención especial. La película de Dominga Sotomayor retrata a un matrimonio en crisis desde la mirada de su hija mayor, una niña de doce años atenta a palabras y gestos de adultos que sugieren la inminencia de un anuncio devastador.

La directora chilena elige el género conocido como road movie para mostrar el reconocimiento individual de este proceso de desintegración. El traslado en auto resulta propicio para recrear las distintas instancias de relación entre los cuatro integrantes de la familia en cuestión: por lo pronto, cada parada parece definir decisiones y al mismo tiempo postergar la comunicación oficial de separación.

Un poco como la argentina Salsipuedes, De jueves a domingo también trata la elocuencia de lo no dicho, pero quizás le falta la capacidad de síntesis que caracteriza al film cordobés. Dicho de otro modo, el trabajo de Sotomayor parece excederse en términos de duración (la anécdota de la desaparición de la esposa/madre es ilustrativa en este sentido).

La fotografía de Bárbara Álvarez invita a descubrir el Chile desértico, cuyos vastos paisajes desolados evocan el vacío afectivo que distancia a los padres y la sensación de desconcierto que por momentos invade a la hija. Esta pertinencia visual es la mayor virtud de una propuesta que conmueve poco o al menos pierde fuerza cuando se la compara con el retrato rumano de una familia en crisis, también proyectado (aunque no premiado) en esta 14ª edición del BAFICI que mañana domingo llega a su fin.