Essential killing

Como El pozo, Essential killing también se estrena en la cartelera comercial porteña al margen del 14º BAFICI*. Aún los espectadores sumergidos en el Festival Internacional de Cine de Buenos Aires harán bien en agendar esta crónica de una fuga individual que, además de mantener en vilo con los recursos clásicos del género, se permite subvertir -o al menos cuestionar- el concepto de «terrorismo internacional» (ése al que nos acostumbraron nuestros medios de comunicación).

Según este artículo publicado en The Telegraph, Jerzy Skolimowski casi pierde la vida cuando allá por 2010 filmó las escenas ambientadas a poca distancia del círculo polar ártico y con una temperatura cercana a los -35°. Por entonces, el cineasta polaco tenía 72 años.

Hoy, la pantalla grande irradia el esfuerzo físico del director y del actor norteamericano Vincent Gallo, a cargo del rol principal. El empecinamiento que les atribuimos a ambos coincide con aquél del guerrillero afgano emperrado en resistir las condiciones más adversas y un destino muy poco favorable.

A priori, éste es otro film de acción donde los espectadores sufrimos el frío, el hambre, la violencia física y psíquica a la par del protagonista. Sin embargo, en este caso el prófugo dista de encajar en el modelo heróico según Hollywood: de hecho no estamos ante una reencarnación de Schwarzenegger, Van Damme o Stallone, sino ante un presunto talibán.

Skolimowski aprovecha su thriller de persecución para poner el dedo en la llaga de la doctrina de seguridad nacional made in USA, es decir, en la denominada «rendición extraordinaria/irregular» o «extraordinary/irregular rendition» en inglés (los norteamericanos llaman así al traslado de prisioneros a centros clandestinos de detención de la CIA en el marco de la lucha anti-terrorista). En este sentido, el ejército de los Estados Unidos aparece como un cazador despiadado, aunque por momentos ridiculizable.

Sin pronunciar una sola palabra, Gallo ofrece una versión desgarradora del hombre (genéricamente hablando) reducido a la doble condición de animal y de paria acorralados. Hacia el final del largometraje lo acompaña la francesa Emmanuelle Seigner, también muda y sin embargo elocuente a la hora de expresar valores que dignifican la condición humana.

Essential killing atrapa, angustia, en suma sensibiliza gracias a una cámara absolutamente comprometida con esta otra versión -mucho más cruda y pesimista que la original- de los bíblicos David y Goliat. Sin dudas, vale la pena abandonar el BAFICI por un rato para verla.

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* Cabe recordar que este largometraje se presentó un año atrás en la 13ª edición del Festival Internacional de Cine de Buenos Aires, y que ganó el Astor de Oro a mejor película en la 25ª edición del Festival de Mar del Plata.

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Actualización del jueves 26.04: fe de erratas.