Everybody in our family

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Especial. Cobertura BAFICI 2012
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Con Everybody in our family, Radu Jude se revela como un realizador diestro en el arte de la tragicomedia y en la dirección de actores. El punto más álgido de este talento es la crisis nerviosa que el divorciado Marius sufre en su ex casa, por donde pasa a buscar a su hija de cinco años para llevársela de vacaciones.

A cargo del rol protagónico, Serban Pavlu es quien más se luce en un elenco igual de versátil en la misión de provocar angustia y cierta risa nerviosa en el contexto de enfrentamiento entre los ex esposos y de intervención desafortunada de una nueva pareja y una suegra. La niña Sofía Nicolaescu es el otro gran hallazgo (y la confirmación del manejo actoral de chicos que distingue a los europeos).

Proyectada fuera de la competencia internacional de la 14a edición del BAFICI, este retrato de familia disfuncional (como en definitiva lo son todas) es otro exponente del buen cine rumano que llega esporádicamente a nuestro país, y en general festivales mediante. Ojalá ésta sea una de esas excepciones que con el tiempo se trasladan al circuito comercial porteño.