Aguafuertes porteñas de Roberto Arlt, por el Foro de Ilustradores de Argentina

Hasta el domingo 26 de febrero hay tiempo para asistir a la muestra que el Foro de Ilustradores organizó en el Centro Cultural Recoleta en homenaje a Roberto Arlt, más precisamente a diez de sus Aguafuertes porteñas. La iniciativa consiste en la exposición de 250 autores que representaron pasajes de una selección de textos del periodista y escritor argentino.

El novio en el palco, El pan dulce del cesante, Me acuerdo de Don Esteban, Elogio de lo cursi, Los tomadores de sol del Botánico, Matices portuarios, El taller de compostura de muñecas son algunas de las aguafuertes seleccionadas y distinguidas, cada una, por un color base: magenta, naranja, violeta, rojo, verde, turquesa, rosa respectivamente.

La mayoría de los dibujos destilan la porteñidad de la prosa arltiana. Algunos incluyen un retrato o caricatura del autor de El juguete rabioso.

Entre los ilustradores participantes figuran los reconocidos Cecila Alfonso Estéves, Pablo Zweig, Alejandro O’Kif, David Pigliese, Istvansch, Eleonora Arroyo, Max Aguirre. Por otra parte, Espectadores se enorgullece al mencionar a tres amigos de la casa: Damián Hadyi, Cecilia Gabbi y Zime (recordemos que los dos primeros embellecieron este blog con sus headers).

«Aguafuertes porteñas de Roberto Arlt» se llama esta 10° muestra nacional del Foro de Ilustradores de Argentina. Aquí, su coordinadora Mónica Weiss cuenta que la concibió en marzo de 2010, cuando el ministro Hernán Lombardi anunció la designación de Buenos Aires como capital mundial del libro.

Tras casi dos años de trabajo en equipo, la exposición se inauguró el jueves 2 de febrero. Todavía hay tiempo para verla hasta el último domingo del mes.

La entrada es libre y gratuita.

—————————————————
PD. Así como recomienda la muestra, la autora de este post también se permite criticar el estado general del Centro Cultural Recoleta el domingo pasado. La suciedad de los pisos y las manchas de humedad en techos y paredes quizás sean efectos colaterales de las últimas tormentas. En cambio, cuesta más explicar la mala iluminación de algunas salas de exhibición.