Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones

La recreación de las conversaciones online (los «jajajajaja» e «imperdible» compulsivos); las parodias de las publicidades de pasta, de ciertos spots televisivos del PRO y de programas sanguinarios; las declaraciones de Micky Vainilla sobre su película Ningún error de Dios; el documental sobre los esfuerzos de contrapropaganda montonera en los Estados Unidos son algunas de las perlitas de Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones, extensión cinematográfica del programa que Diego Capusotto y Pedro Saborido mantienen hace cuatro años en la televisión pública. Por otra parte, nadie mejor que Violencia Rivas para conducir, fundamentar, ilustrar esta diatriba contra el entretenimiento y sus distintas expresiones: celulares, videojuegos, Internet, la caja boba.

En la pantalla grande, Capusotto se luce más con sus personajes habituales que en producciones donde su intervención es menor (por ejemplo Soy tu aventura y Pájaros volando). En esta oportunidad, el humorista no sólo satisface las expectativas de quienes lo seguimos desde la época de Cha Cha Cha sino que conquista a espectadores menos familiarizados con su trabajo.

Por suerte, Capusotto y Saborido parecen ir en dirección opuesta al fenómeno Torrente. En otras palabras, resisten mejor la tentación de convertirse en objeto de consumo masivo o al menos prescinden del tipo de concesiones que Santiago Segura sí admite en la última entrega de su mayor creación.

En cambio, ambas propuestas coinciden en recurrir a la alternativa 3D para promocionar un costado novedoso casi inexistente o reducido a una cuestión formal. Anunciada desde el título mismo, la tridimensionalidad de Peter… cambia poco y nada lo que solemos ver en televisión.

A lo sumo, la innovación tecnológica inspiró algún spot promocional y el primer sketch animado que inicia el largometraje. Por lo demás, los animales de peluche que patea Violencia así como la precariedad de la escenografía y de ciertos efectos de edición la dejan al borde del ridículo.

Está muy bien… Después de todo, la imagen tridimensional es otra constante del entretenimiento al que Capusotto y Saborido disparan con munición gruesa.