15 años CON Cabezas

José Luis Cabezas vale, no porque hoy resulte símbolo y emblema de la lucha contra la impunidad. Vale porque era José Luis, el hijo de Norma y de José, el marido de Cristina, el padre de Candela, Ignacio y Agostina. Eso era José Luis, y eso pretendemos que continúe siendo.

Una persona corriente, con un talento particular para la fotografía. Con pasión por su profesión, con dificultades para llegar a fin de mes, con deseos de progresar y temor de perder el empleo.

Ni más ni menos que cualquiera de estos fotógrafos que hoy cubren el juicio que desmenuza su muerte.

Todos ellos vagamente saben que lo que sus ojos ven, el recorte de la realidad que hacen con sus máquinas de fotografía, construye lo que la gente común llama «las noticias». Ninguno lo diría de este modo, pero su trabajo es esencial a la democracia y a la libertad, porque garantizan el derecho a la información, contraparte del derecho a la libertad de expresión.

(…)

El asesinato de José Luis puso en entredicho estas libertades, porque afectó a quienes ejercían su profesión. De haber ganado la pulseada, los asesinos habrían instalado la noción de que para sacar fotografías hay que jugarse la vida.

A quince años del asesinato de José Luis Cabezas, invitamos a (re)leer aquí el informe que el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) redactaron en 2000 sobre el juicio oral y público por el homicidio del fotógrafo de la revista Noticias. De este documento destacamos los párrafos transcriptos más arriba y la afirmación de que «el crimen de Cabezas no es un hecho aislado, ni su efecto se limita al dolor causado a sus familiares: éste es un crimen pensado y ejecutado para tener un efecto devastador en la sociedad».

También invitamos a visitar la muestra «Una foto por Cabezas» que la misma ARGRA atesora en su sitio web desde 2008, y a activar el corto o spot que Télam produjo para esta ocasión y que compartimos a continuación.

Desde aquel fatídico 25 de enero de 1997, los colegas de José Luis y muchos de sus conciudadanos lo recordamos y seguimos exigiendo que los asesinos regresen a prisión. De ahí la decisión de imponer la preposición «con» (en detrimento del abandónico «sin») para títular este post.

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PD. Comentario al margen (y no tanto)… Ojalá el crimen todavía impune de Adams Ledesma provocara movilizaciones y homenajes de igual magnitud.