“Nos transformamos en vacas: rumiamos nuestras películas”. Dardenne dixit.

“Nosotros no somos cinéfilos”. “(Además) nos resistimos a fabricar imágenes”. “No hacemos publicidad ni creemos, como Hitler o Stalin, que el cine puede cambiar el mundo”. “(En cambio sí) pensamos que el encuentro con la pantalla grande enriquece nuestra comprensión de la realidad”.

En la clase magistral ofrecida anoche en la sala 2 del Gaumont*, Luc y Jean-Pierre Dardenne confirmaron su personalísima manera de hacer cine y de sentirlo/entenderlo. Además de presentar Le gamin au vélo, película que se proyecta en el marco de la Semana del Cine Europeo y que desembarcará en nuestra cartelera a mediados de 2012, los hermanos belgas repasaron parte de su filmografía y explicaron su metodología de trabajo.

Como sus películas, estos realizadores también contravienen fórmulas y exigencias de la industria. De ahí que prefieran invertir dinero en los ensayos realizados antes y durante la filmación o en los gajes de rodar según el orden cronológico que indica el guión (y no en función de la disponibilidad de los sets, por ejemplo). De ahí que convoquen al equipo técnico recién después de haber ensayado (varias veces y a solas) con los actores. De ahí que reivindiquen la importancia de trabajar el plano-secuencia (“a veces hicimos algunos de nueve minutos de duración”, recuerda Jean-Pierre).

Nada más anti-fashion o anti-cool que una vaca, y sin embargo a los Dardenne no les tembló la voz cuando afirmaron que rumian sus películas. Tampoco tuvieron empacho en descalificar los nuevos soportes de imágenes y flamantes formas tecnológicas de consumirlas: de hecho, en más de una ocasión subrayaron que el cine se manifiesta en la pantalla grande y también en el rito de salir de la casa, pagar una entrada, ingresar a una sala, esperar que las luces se apaguen, escuchar el ruido del proyector.

El dramaturgo Armand Gatti y el actor Bruno Cremer fueron los primeros referentes para Luc y Jean-Pierre, que se turnaron a la hora de contestar las preguntas del coordinador Diego Batlle y de algunos integrantes del público. También mencionaron a Roberto Rossellini y a Robert Bresson (de paso respondieron sobre la posible influencia de Mouchette en Rosetta). Y cuando alguien les pidió que definieran el propósito de sus largometrajes, el hermano mayor se resistió y apeló a una escena de This is not a film.

Dos son los consejos que el más joven se permitió darles a los estudiantes del séptimo arte: por un lado, buscar una metodología laboral que les sea propia; por el otro trabajar con amigos porque “el cine es ante todo trabajo en equipo”. Minutos antes, Jean-Pierre había declarado que la enseñanza académica importa menos que la oportunidad de encontrar “un profesor o un compañero que aporte algo” y la experiencia de la pantalla grande.

Ambos agradecieron el reconocimiento que el Festival de Cannes suele brindarles desde 1999, cuando ganaron la Palma de Oro por la mencionada Rosetta. Sin embargo, enseguida aclararon que el reconocimiento cambió poco su manera de ejercer y concebir el oficio cinematográfico.

Por lo visto, los hermanos Dardenne son -sobre todo- fieles a sí mismos.

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* Tarde arrancó la master class auspiciada por Ventana Sur. La organización distó de ser prolija, en parte porque la cantidad de gente interesada en asistir al evento superó ampliamente el cupo del recinto, en parte por las excepciones que contradicen o relativizan el concepto de “entrada libre”: las dos filas de butacas reservadas para invitados VIP y el ingreso anticipado de grupos de estudiantes de cine jugaron en contra de muchos espectadores rasos que hicieron casi dos horas de fila a la intemperie, confiados en que el orden de llegada sería el único criterio de admisión.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

3 thoughts on ““Nos transformamos en vacas: rumiamos nuestras películas”. Dardenne dixit.

  1. María,
    Gracias por esta crónica. Admiro a los hermanos, pero desde el momento en que me enteré de la conferencia pública me imaginé que la convocatoria iba a explotar (y que no iba a ser tan “libre”), así que evité ir para no frustrarme. Creo que el nuevo film es uno de los más bellos de los Dardenne.
    Un abrazo.

  2. Ay, Caro… Tu comentario aumenta mis ganas de ver Le gamin au vélo. Haré todo lo posible para asistir a la proyección del martes; de lo contrario tendré que esperar al estreno comercial previsto para mediados del año próximo.

    En cuanto a la clase magistral que ofrecieron los hermanos Dardenne, efectivamente la convocatoria explotó. De hecho, me sentí afortunada por haber podido ingresar a la sala.

    Gracias por darte una vuelta por Espectadores. Abrazo.

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