Festival de Cine de Mar del Plata. Balance con datos oficiales e impresiones personales

Entre mañana y pasado, las reseñas de El campo y El año del tigre cerrarán la cobertura que Espectadores le dedicó a la 26ª entrega del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, cuya clausura tuvo lugar ayer domingo. Hoy lunes, en cambio, es el turno de un balance que en pocas palabras combina datos oficiales con impresiones personales.

Entre los primeros cabe destacar las casi 100 mil entradas vendidas para las funciones programadas, las 120 mil personas que habrían participado de las actividades gratuitas, y las 230 películas proyectadas en 600 funciones y once salas. Por otra parte, la lista de películas y actores premiados figura aquí.

Porque no vi la mayoría de los films galardonados y porque disiento con el reconocimiento acordado a Abrir puertas y ventanas, sólo puedo celebrar el Astor de plata otorgado a Olivier Gourmet por su actuación en L’exercice de l’Etat, la distinción SIGNIS (Asociación Católica Mundial para la comunicación) a El premio y, con algunos reparos, el premio FEISAL a la mencionada El campo.

Las impresiones personales derivadas de esta primera experiencia en el Festival de Cine de Mar del Plata son encontradas. En el plano positivo figura la selección de películas, que revela criterios pertinentes de interés, diversidad y calidad. En el plano negativo, pesan los numerosos traspiés de organización: entrega tardía y desprolija de credenciales de prensa, fallos reiterados en el sistema de venta de entradas, incumplimiento de los horarios de algunas funciones, apertura de salas retrasada y en condiciones poco propicias (la de planta baja del Ambassador ni siquiera contaba con la iluminación necesaria para que los espectadores ingresaran y se instalaran en las butacas), malas proyecciones (confusión de rollos en el caso de Melancolía, sin subtítulos en castellano en Arirang), contestaciones destempladas por parte de algunos integrantes del staff de prensa y logística.

Que conste, en este post también hay espacio para la autocrítica. Por un lado asistí a menos proyecciones de las que me había fijado (catorce contra una veintena ideal); por otro lado, la actualización del blog debería haber seguido más de cerca el ritmo de las proyecciones cubiertas.

Ya desde ahora, Espectadores se propone asistir al festival marplatense en 2012. Con suerte, su cobertura mejorará a la par del evento mismo.