L’Apollonide. Souvenirs de la maison close

Tras la proyección de L’Apollonide. Souvenirs de la maison close, tres críticos de identidad desconocida (varones, ellos) descalifican someramente el trabajo de Bertrand Bonello para luego señalar, no sin sorna, los elogios provenientes de la platea femenina. El comentario parece subsidiario del determinismo biologista de antaño, al que la película alude cuando un cliente de la casa de tolerancia retratada recomienda la lectura de un libro científico sobre la anatomía cerebral de la gente marginal (al respecto, los lectores de La cuestión criminal recordarán el séptimo capítulo del compendio).

De esta anécdota de color, y por supuesto de los conocimientos profesionales de los periodistas mencionados, podría desprenderse que las mujeres no sabemos distinguir entre calidad cinematográfica y denuncia movilizadora. Dicho de otro modo, el retrato de las prostitutas que ejercieron el oficio en L’Apollonide nos sensibilizaría por solidaridad de género, a tal punto que anularía nuestra capacidad de juicio analítico.

De ser así, habrá que tomar con pinzas las apreciaciones de esta blogger, todavía conmocionada por un largometraje que sacude en términos estéticos (con una fotografía que parece recrear pinturas de la época, desde Renoir hasta Lautrec), musicales (con una banda sonora donde Mozart y Puccini conviven con Lee Moses y The Moody Blues) y narrativos (tal como escribe Bonello en el catálogo del Festival de Mar del Plata, “la representación de la prostituta siempre nos ha llegado a través de la mirada masculina; el punto de vista de la prostituta ha sido muy difícil de encontrar”).

La mirada del guionista y director también se concentra en “los que pagan por la peca” al decir de Sor Juana, en este caso, en los clientes de alto poder adquisitivo que se creen con derecho a todo por el simple hecho de comprar. Aunque anclada entre fines del siglo XIX y principios del XX, la crónica llega hasta nuestros días donde las cosas han cambiado poco y nada.

La reconstrucción de época y las actuaciones (de Hafsia Herzi, Céline Sallette, Jasmine Trinca, Adele Haenel, Alice Barnole, Iliana Zabeth, Noémie Lvovsky y del mismísimo Xavier Beauvois entre otros) completan la lista de aciertos que ¿sólo las mujeres? le reconocemos a L’Apollonide. Souvenirs de la maison close. Ojalá la película se estrene pronto en las salas comerciales de nuestro país, y su llegada al gran público sirva para ratificar o rectificar la hipótesis biologista de algunos de nuestros críticos varones.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

One response to “L’Apollonide. Souvenirs de la maison close

  1. A mi personalmente (un varon) me gusto muchisimo.. me quedo la impresion , puede que equivocada, que en un lugar como este 1º las gentes que estaban alli socializaban bastante y que como apunte de un microcosmos retrata bastante la sociedad de su tiempo.

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