El círculo necrófilo de la información

Hasta anoche a las 21, el Chango Farías Gómez iba ganándole a Pipo Mancera en términos de coberturas necrológicas registradas por el servicio noticioso de Google Argentina. En efecto, el «músico clave en la renovación del folklore argentino» que murió el miércoles pasado le llevaba sesenta noticias de ventaja al hacía horas fallecido «conductor y productor más grande de la TV«. Muy atrás quedaba María Esther Gilio, «aguda entrevistadora» uruguaya cuyo deceso producido el sábado 27 recogió apenas cinco notas (seis si contamos la de Página/12, ignorada por el famoso buscador).

Hoy martes a las 7.50 el «padre de la tele» supera por 32 artículos al hermano de la desolada Marian y por 304 a la casi ignorada periodista montevideana. En menos de doce horas, la ampliación de la lista de resultados refleja el espacio ¿sobredimensionado? que la desaparición física de Mancera ocupa en los medios impresos, televisivos y radiales, especialmente en aquéllos menos compungidos por las otras dos muertes célebres.

Algunos sostendrán que en definitiva ésta es la agenda que el público quiere y pide. Otros creemos toparnos nuevamente con el aquí comentado círculo vicioso -en este caso, también necrófilo- de la información.