La lección de un Maestro

El Dr. Raúl Zaffaroni dio ayer una clase magistral en el acto convocado en la Facultad de Derecho de la UBA por la misma Alta Casa de Estudios, la Asociación de Abogados de Buenos Aires, la Asociación Americana de Juristas, la Asociación de Abogados Laboralistas y el Observatorio de la Justicia Argentina en apoyo al “Maestro” (así lo nombraron más de una vez). El evento empezó formalmente a las 18.35 con la lectura de algunos de los mensajes emitidos por distintas entidades argentinas e internacionales y por figuras públicas como Baltasar Garzón, Eduardo Galeano, Adolfo Pérez Esquivel, Juan Gelman, Eduardo Jozami entre tantos otros.

Poco antes de las 19, el juez de la Corte Suprema se hizo presente para agradecer la expresiones de solidaridad con su persona y en repudio a la intentona destituyente perpetrada por algunos medios de comunicación y referentes políticos de la oposición. Tras escuchar las palabras vertidas en innumerables cartas y comunicados, además de los discursos del rector de la Universidad de Buenos Aires Rubén Hallu, la decana de la Facultad de Derecho Mónica Pinto y representantes de las distintas entidades responsables del evento, el magistrado tomó la palabra para expresar su gratitud y para anunciar que no asistirá a otros actos de desagravio ya organizados: “vine aquí porque ésta es mi casa”, explicó.

“No quiero hacer de ésta una epopeya”. agregó. También aclaró que “las interpretaciones sobre lo ocurrido no son de mi autoría”. En cambio sí propuso tomar distancia académica y dar una clase abierta sobre criminología mediática a partir de un caso práctico: el de público conocimiento.

Con la claridad conceptual, la pertinencia intelectual y el sentido pedagógico que encontramos en la colección aquí sintetizada, Zaffaroni desarticuló el fenómeno de “lapidación mediática” de la que es objeto. Su ponencia se basó en el desarrollo cartesiano de los siguientes puntos: 1) caracterización del hecho, 2) motivaciones de la empresa moral, 3) perfil del agredido, 4) instrumento de lapidación, 5) mecánica de lapidación, 6) objetivos de la lapidación, 7) consecuencias comunicacionales, políticas, sociales del hecho.

El penalista definió al amarillismo como una “patología de la comunicación, cercana a la pornografía” de la que los medios serios deben preservarse no sólo para impedir una generalización metodológica que degrada el ejercicio periodístico sino para evitar la intervención de los censuristas, siempre dispuestos a reclamar una ley mordaza. En este sentido, Don Raúl reivindicó a la Constitución Nacional como “la mejor (y única) Ley de Prensa”.

El juez de la Corte Suprema también se refirió a la prensa amarilla en tanto explotadora de trabajadores necesitados de su salario, y por consiguiente forzados a contravenir sus principios y la ética profesional en nombre de la primicia. De esta manera, le dio visibilidad a una realidad laboral que pocos periodistas se atreven a denunciar públicamente.

Al término de una clase imperdible, cuya transcripción completa excedería ampliamente la extensión de un post, Zaffaroni reveló algo que hasta ese momento ni siquiera sabían sus propios colaboradores. “Llevo ocho años en la Corte; por eso meses atrás tomé la decisión de retirarme a fin de año para dedicarme exclusivamente a la actividad académica. Hoy, después de este escándalo, no puedo ni debo abandonar mi función”.

“No nací en la Corte ni moriré en la Corte, pero me tendrán por un tiempo más: si me fuera, estaría dando la peor lección de mi vida”. Con estas palabras, el Maestro se despidió de un salón de actos colmado por alumnos, colegas, figuras públicas y simples ciudadanos orgullosos y determinados a acompañar a Don Raúl cuantas veces sea necesario.

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Actualizaciones del sábado 13
Espectadores comparte con sus lectores la ponencia completa (por escrito y para escuchar) que ayer realizó el Profesor Zaffaroni.

José Luis Schanzenbach tuvo la gentileza de replicar este post en su propio blog, y de ilustrarlo con las fotos que tomó del acto. Otra recomendación se suma entonces a la actualización de este sábado.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

32 respuestas a “La lección de un Maestro

  1. Excelente cobertura,María. Yo también asistí al acto en apoyo al Dr.Zaffaroni (quien aclaró que no “es” juez sino simplemente Raúl…). Y me emocioné y aplaudí a rabiar su clase magistral. Otra vez,por suerte,un compatriota me llenó de orgullo y esperanza.

  2. Mabel, La Resistente gracias por sus comentarios.

    La verdad es que el post no le hace honor a la clase de ayer. Por eso más adelante voy a tratar de armar algo más acorde con las notas que tomé. Sin dudas, el análisis del Dr. Zaffaroni excede el escándalo lamentable en el que se vio envuelto e invita a reflexionar sobre la vigencia de ciertos mecanismos mediáticos cuya perversidad o perversión atenta contra la estabilidad democrática.

    Un saludo a ambas.

  3. En pequeñísima escala, la intervención de Argentina Transparente ejemplifica la (in)conducta blogger/mediática que tantas veces señalamos en Espectadores e ilustra algunos de los conceptos ayer desarrollados por el Dr. Zaffaroni. Cito sólo dos actitudes para evitar un comment muy extenso.

    1) Uso del anonimato o seudónimo desde donde sostener cualquier cosa, en este caso una chicana
    Como no somos miembros de Argentina Transparente, no podemos acceder a información que identifique esta página de Facebook, su objetivo, sus autores. El único indicio son algunas fotos del muro que sí podemos ver, y entre las cuales figura uno de los fotomontajes que la editorial Perfil le dedicó al caso Zaffaroni.

    2) El ejercicio de una simplificación burdísima que sin embargo parece validarlo todo, en esta caso la intención de descalificación.
    Para quien comentó en nombre de Argentina Transparente, no existe absolutamente ninguna diferencia entre la denuncia que pesa sobre Zaffaroni y el cuádruple homicidio agravado por el vínculo que el dentista Ricardo Barreda cometió en 1992. Por eso le resulta lícito equipararlos, eso sí, con cinismo.

  4. Gracias por estar donde hay que estar, María.
    Qué contradicción la de Argentina Transparente que comenta sin mucha transparencia que digamos.

  5. Es muy triste lo que sucede en la red con las diferencias de opiniones. No se debate, no se dialoga. Se arman bandos, microclimas, grupitos de amigxs que están todos de acuerdo.

    Recièn leía en el facebook de AT que a una que expresó tibias y respetuosas opiniones a favor del kirchnerismo la acusaron de provocadora (“Venir acá es una provocaciòn”, dijo un ultra transparente). Eso puede pasar en cualquier sitio de Internet, son grupos de amistades virtuales que se juntan para putear o defender al gobierno, mandarse saludos y compartir siempre las mismas 2 ó 3 ideas

    Si la persona que chicaneó comparando los casos Zaffaroni y Barreda tuviera alguna intención de dialogar hubiera refinado el argumento, o buscado alguno serio. Pero no. Ni se les ocurre.

    Dejan cualquier cosa a veces por pàginas “enemigas”(?) y no vuelven mas. O tal vez vuelven esperando que los maltraten , les digan las groserías usuales en el reino del anonimato , las mismas que ellos dicen en sus sites.

    En ese sentido, Espectadores rompe el formato. María está online hace mas de 5 años, publicó unos 1500 posts y tiene mas de 1,200,000 visitas sin agredir, sin chicanear, enseñandonos a todos a dialogar y aprender.

    En fin. Siga así, maestra.

  6. Esto es un delirio (y una canallada):
    “Sucesivos recados telefónicos eran dejados todos los días avisando lo que se publicaría en la prensa amarilla al día siguiente. Los llamados eran insistentes, reiterados varias veces al día, dejados en el contestador, remitidos a la cuenta de mail.
    El objetivo era mantener al hostigado en permanente estado de zozobra y alteración del sueño induciendo una fijación persecutoria. Esto hubiese sido muy grave en caso de personalidad paranoide. También se buscaba que éste se preguntase permanentemente si había hecho algo errado. Frente a una personalidad culpógena esto podría acarrear una grave depresión e inducir errores de conducta. No fue el caso de la víctima de este hecho, que no tiene personalidad paranoide ni mucho menos culpógena, como máximo quizá un poco esquizoide”.

    Cualquier periodista llama al personaje investigado antes de publicar. Justamente, para darle la chance de réplica ANTES de publicar la información.

  7. A la pucha, JM. Nunca te leí tan severo. Me llama la atención la(s) vara(s) con la(s) que calificás a los protagonistas del escándalo.

    Por lo menos en Espectadores, no dudás en definir como “canallada” esta parte de la argumentanción de Zaffaroni y no títulos como “El puticlub del juez por dentro” (que linkeé en este otro cruce de comentarios) o la estrategia de hackear mails y llamar/escribir insistentemente no sólo a teléfonos del juez sino al de sus colaboradores (dicho sea de paso, tu transcripción salteó esta parte) o las mentiras publicadas adrede como la de Adrián Ventura sobe la reunión en Casa Rosada o como la que sostuvo que las adhesiones provenientes del exterior fueron orquestadas por el secretario de Legal y Técnica Carlos Zannini.

    Me da la sensación de que, entre tantas otras cuestiones, también disentimos a la hora de definir una canallada.

    Es cierto que el periodista debe darle una chance de réplica a la persona investigada. Pero, como todo, esta práctica tiene un límite. Llamás un par de veces; dejás un mail. Si el investigado se niega a contestar, tenés el deber de aclararlo en la nota.

    Ése es el límite entre el ejercicio periodístico responsable y el hostigamiento propio del amarillismo.

    Ya que tocamos el tema, te recomiendo este interesante artículo que Eduardo Fabregat escribió en junio pasado, más de un mes antes del escándalo, sobre la falta de respeto del “no comment” o del silencio ajeno por parte del periodismo argentino.

  8. No, María, me parece que no me saltié nada. Copié textual el punto 3 de “Mecánica de la agresión” del archivo Doc adjunto (ayer) en el post (ahora veo que sumaste un audio, todavía no lo pude escuchar).

    Ahora, aclaro, mi interés está en cómo se originó el caso (es decir, la primera investigación periodística y revelación –aún no desmentida). Por eso en otro post insistí con lo de la denuncia de La Alameda y por eso no me expresé sobre el resto de los asuntos o mecánicas/operaciones que se han desprendido en el caso, ya sea a nivel mediático o político (que entiendo es en gran medida el objeto analizado en los posteos de Espectadores). Y, por prudencia, tampoco me expreso sobre el análisis de Zaffaroni en general. Mi preocupación es que se malentienda o quiera confundir acerca de porqué y cómo se inició la investigación periodística original, y que se la haga pasar, con malicia o ignorancia, como una operación fomentada por factores extramedios o con otros fines que no sean los principales de cualquier medio periodístico privado (el lucro).

    Respecto al “No comments”, te pido también que no confundas que el entrevistado “se niegue a contestar” a que no conteste. Hubiera sido bueno que Zaffaroni hubiera empleado el “sin comentarios”, porque Perfil.com dice que “intentó comunicarse en siete ocasiones con el juez de la Corte Suprema, por vía telefónica y por correo electrónico, sin obtener respuesta” (http://www.perfil.com/contenidos/2011/07/22/noticia_0041.html). Ante un caso de tal magnitud, ¿no te parece justo que el periodista le dé siete chances de explicarle al juez por adelantado qué va a publicar y darle la oportunidad de replicar?

    Aparte (y acá me pongo corrosivo), ¿siete llamados telefónicos y mails es un hostigamiento amarillista? Me pregunto entonces qué habrá sido lo que le hicieron a Lady Di, o al Burrito Ortega cuando tomaba un vaso de más, o lo que viven todo el año las Legrand, las Tinayre y las Viale. ¿Acaso Zaffaroni no siguió su vida normal? ¿No fue al Cervantes en medio de todo? ¿Muy hostigado lo viste en la UBA? Me parece que nos estamos olvidando lo que es el amarillismo. El amarillismo lo hubiera perseguido con cámaras pero probablemente no lo hubiera llamado.

    (Y, por otro lado, hasta se podría considerar, ¿no habrá sido ese largo “hostigamiento” lo que hizo que la nota fuera publicada a días de una elección y no un intento de difamación oportuna para perjudicar a quien sea en las primarias?).

    Por último, vuelvo a hacer referencia a tu comentario (a los primeros párrafos): me choca que hayas querido llevar la discusión hacia destacar los asuntos que yo omití, o no mencioné, o “saltié”, o ante los que no reaccioné. Me huele a un mecanismo de descalificación ruin (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=canallada) y canalla (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=canallada). Espero que yo jamás haya querido descalificar tus comentarios y posteos por los asuntos que están ausentes en ellos (¡y me muerdo la lengua para no hablar de otras cuestiones que no se han ni mencionado en Espectadores sobre el “ejercicio periodístico responsable”!).

    En algún punto puedo entenderlo. Es probable que yo conozca tu forma de procesar estos análisis más que vos la mia, porque es tu blog (así que te leo bastante) y yo sólo comento muy de vez en cuando (siempre a mi nombre), lo que podría hacer que vos sospeches de mi “transparencia” y eso te lleve a plantearme estas omisiones como un problema a destacar. Pero no puedo evitar que me choque y me huela mal.

    PD: lamento que entremos en burocracias de sentido, pero entiendo que en este espacio las hacen sentir más cómodos.
    PD2: no me acuerdo cómo poner los links a las palabras en estos comments.
    PD3: muy atinada tu apreciación de “a la pucha”. Este asunto es estresante.

  9. JM,

    Una primera aclaración: el archivo que subí hoy es el audio correspondiente al documento publicado ayer. En otras palabras, se trata del mismo contenido. Te invito a repasar cualquiera de los dos formatos para encontrar la parte que a mi juicio salteaste.

    Por lo demás, paso a responder tu comentario de la manera más breve posible pues temo que estamos entrando en una discusión bizantina (y un tanto ofuscada).

    1) Entiendo tu interés en el caso. El problema es que empezamos mal porque tu primera intervención relacionada con este tema señaló un error que no cometí. Del escándalo Zaffaroni, lo que más me preocupa es la primera acción mediática (la primicia) y la reacción política (los pedidos de renuncia/juicio político) por parte de ciertos sectores de la oposición (encarnados, sobre todo, en las figuras de Alfonsín y Carrió).

    2) Tu preocupación es que se malentienda el origen de la investigación periodística. Para vos no se trata de una operación fomentada por factores extramediáticos sino de un proceso noticioso típico del periodismo lucrativo (seguramente coincidirás con el artículo que Jorge Fontevecchia publicó el 3 de agosto y que cité en un comment a mi otro post).

    Aquí empieza parte de la discusión bizantina. Comprendo tu postura; imaginarás que no la comparto dado el hilo conductor que creo ver entre el primer intento destituyente a fines de junio y este segundo mucho más virulento.

    3) Reducís el fenómeno de hostigamiento a los siete llamados previos a la primicia cuando Zaffaroni se refiere a llamados, mails, guardias fotográficas extendidos en el tiempo. Aún asi y para responder a una de tus preguntas, diré que siete llamados me parecen excesivos, no justos.

    Insisto en la existencia de un límite entre dar o conceder el derecho a réplica y una insistencia que transgrede y violenta la decisión de no hablar por parte de la persona investigada. En este punto extiendo las reflexiones de Fabregat al silencio, y en este punto cito las palabras de Zaffaroni sobre la ausencia de límites éticos que caracterizan al amarillismo.

    4) El amarillismo vive de las Lady Di, los Burrito Ortega, las Legrand, las Tinayre, las Viale por el interés que sus vidas privadas generan en los consumidores de contenido amarillo. Instalar en la agenda de estos medios una denuncia de tipo consorcista y alrededor de una figura pública totalmente ajena al menú amarillista es justamente lo que llama la atención (sin mencionar la repercusión registrada en los medios considerados serios, habitualmente indiferentes a las primicias amarillas).

    5) De tus preguntas corrosivas, deduzco que Zaffaroni debería haber interrumpido su vida normal (quizás debería haberse quebrado ante alguna cámara) para que la opinión pública y los ciudadanos comunes le acordemos el derecho a sentirse hostigado. También entiendo que vos sí lo habrás visto las suficientes veces y lo suficientemente cerca como para asegurar que todo esto no le hizo mella.

    6) JM, imaginemos un post donde cuento que una persona fue atacada por una patota, que le rompieron varios huesos y además le dejaron un ojo en compota. Imaginemos que desde este post linkeo a copias de las radiografías y demás estudios que prueban las heridas ocasionadas. Imaginemos que vos intervenís para tildar de canalla las apreciaciones que el atacado hizo públicas.

    Mi reacción va a ser la misma: detenerme ante la indignación que parecen provocarte las apreciaciones de la víctima y no los hechos en sí.

    7) Tal vez no hayas reparado en la salvedad de uno de los párrafo de mi comentario anterior. Lo transcribo con la salvedad en negrita:

    Por lo menos en Espectadores, no dudás en definir como “canallada” esta parte de la argumentanción de Zaffaroni y no títulos como “El puticlub del juez por dentro” (que linkeé en este otro cruce de comentarios) o la estrategia de hackear mails y llamar/escribir insistentemente no sólo a teléfonos del juez sino al de sus colaboradores (dicho sea de paso, tu transcripción salteó esta parte) o las mentiras publicadas adrede como la de Adrián Ventura sobe la reunión en Casa Rosada o como la que sostuvo que las adhesiones provenientes del exterior fueron orquestadas por el secretario de Legal y Técnica Carlos Zannini”.

    8) Nadie te obliga a morderte la lengua. Por favor, sentite libre de señalar las omisiones cometidas por Espectadores. Seguro lo harás con conocimiento de causa no sólo porque leés regularmente el blog sino porque vos también tenés uno y sabés lo difícil que es abordarlo todo desde un lugar tan solitario y en mi caso con una posición ideológica asumida (sin las pretendidas objetividad, neutralidad, imparcialidad).

    9) Sabía que responderías mi comment anterior y, para evitar mayores rispideces, había pensado en elogiar nuestra coherencia. De hecho, salvo en contadas excepciones (cinematográficas), solemos encontrarnos en las antípodas. Lamentablemente las sospechas que me atribuís en torno a lo que pienso sobre tu transparencia y el mal olor que decís sentir dificultan la continudidad de esta discusión.

  10. Sí, lamento que esta discusión no nos va a llevar a nada. Sólo dejo constancia de tres cosas que me suben la mostaza:

    1) Me hiciste dudar. Así que volví a descargar el documento. Vuelvo a copiar y pegar el punto 3 COMPLETO de “Mecánica…”:

    “Sucesivos recados telefónicos eran dejados todos los días avisando lo que se publicaría en la prensa amarilla al día siguiente. Los llamados eran insistentes, reiterados varias veces al día, dejados en el contestador, remitidos a la cuenta de mail.
    El objetivo era mantener al hostigado en permanente estado de zozobra y alteración del sueño induciendo una fijación persecutoria. Esto hubiese sido muy grave en caso de personalidad paranoide. También se buscaba que éste se preguntase permanentemente si había hecho algo errado. Frente a una personalidad culpógena esto podría acarrear una grave depresión e inducir errores de conducta. No fue el caso de la víctima de este hecho, que no tiene personalidad paranoide ni mucho menos culpógena, como máximo quizá un poco esquizoide.”

    ¿Está igualito o no está igualito? Vamos, María, no mienta.

    2) En tus posts no te has indignado por los hechos en sí, sino por las apreciaciones de los actores intervinientes. Igualito al ejemplo de la persona atacada por la patota. Un hecho comprobado (con papeles) y vos te quedás con lo que dicen los medios, los políticos. Los vecinos que durante, al menos, meses tuvieron que aguantar los prostíbulos y hasta sufrieron robos y no se animaron a denunciar a la policía porque los intimidaban con el apellido Zaffaroni (sabías eso? les mandaban tipo que les decían “no jodas, es Zaffaroni”); con los vecinos, bien, gracias. “Una denuncia de tipo consorcista”, ja. Entonces tampoco hablemos de los Presidentes que se cogen a sus becarias: una denuncia de alcoba, jaja. Hilarante, Espectatrice, en nombre de la lucha contra el amarillismo querés negar los usos privados que los poderosos u otros en su nombre hacen del poder de sus cargos. Muy democrático eso. “Qué infamia que se hable del ‘Puticlub en lo del Juez'”, jaja, claro que es un título amarillo, sensacionalista y hasta injusto, pero mucha más infamia es que haya un puticlub en la propiedad del Juez, ya sea boludo o hijoeputa. Eso jamás vas a reconocer, porque al igual que en tu parábola, preferís hablar de las apreciaciones sobre el hecho que del hecho en sí. Burócratas del sentido al poder!

    3) Lo bueno de todo esto (en serio lo digo): Espectadores me abrió la puerta a todo el acto en la UBA (al que creo que hay que prestar atención con detenimiento –y me lo digo a mi). Eso lo agradezco por más que el nucleo de la discusión no haya llevado a buen puerto.

  11. JM,

    1) El párrafo que transcribiste está rodeado, por decirlo de una manera burda, de otro texto. No voy a copiar ese otro texto que pasaste por alto; sin dudas ya lo habrás encontrado o lo encontrarás en una tercera lectura.

    2) Los hechos en sí son: a) las denuncias de los vecinos que originaron la primicia de Perfil; b) la denuncia formal que La Alameda presentó ante la Justicia; c) la presunta subalquilación de departamentos a nombre de Zaffaroni por parte de prostitutas.

    No quiero ser reiterativa, así que me limitaré a transcribir algunos párrafos de mi post anterior que evidentemente no leíste bien:

    Aquí no se trata de cuestionar o desmentir los datos que Vera y Ganora presentaron formalmente (la Justicia se encargará de llevar a cabo la investigación pertinente). Aquí se trata de señalar el verdadero sustento del escándalo político con trasfondo electoral: la sospecha de que el juez Zaffaroni está metido en el negocio ilegal de la prostitución.

    Por acción u omisión, el magistrado sería cómplice de la trata de blancas. O bien autorizó el alquiler de sus propiedades a personas non sanctas, o bien entendió que sus arrendatarios e inquilinos no le hacen mal a nadie.

    (…)

    La réplica de títulos periodísticos como “El juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, arrenda su departamento a un prostíbulo” o “El tercer/sexto departamento del juez Zaffaroni donde funciona un prostíbulo” acorta toda distancia entre el magistrado y el delito de proxenetismo”.

    3) Es una pena que ciertas aclaraciones (innecesarias, por otra parte) me las hagas por mail, y que las mismas estén relacionadas con tu propia trasparencia que vos solo pusiste bajo mi sospecha (ahora entiendo porqué). Quedate tranquilo: no voy a transcribir el contenido de ese correo porque lo considero privado; en cambio sí contesto públicamente una parte…

    Tus reflexiones sobe mis errores de análisis y sobre mi desconocimiento de las condiciones de producción noticiosa no hacen más que confirmar 1) la defensa absolutamente corporativa que hacés de este caso; 2) las dificultades de lecto-comprensión que suelen aquejarte (no me refiero solamente a tu primera intervención relacionada con este tema sino a intervenciones anteriores en Espectadores, que si mal no recuerdo frecuentás desde por lo menos 2008).

    4) JM, nos separa un abismo en términos de análisis de nuestra realidad y de ética profesional. Sin conocerte cara a cara, me atrevo a sospechar que también nos separan valores personales.

    Estoy segura de que este post de Espectadores te ha servido más allá de la reflexión personal. No es algo que me enorgullezca especialmente.

  12. Esat discusion no me agrega demasiado ,salvo q sos feroz defendiendo argumentos Muy bien fundamentada .Te admiro la paciencia .Yo ya me hubiera rendido .
    Otro tema .
    Fui a ver las fotos al post q recomendaste .
    Se ve q Zaffaroni esta lejos de victimizarse .Obviamente es un luchador .y ha salido o saldrá ,fortalecido .
    Me llaman mucho la atencion algunas de las firmas de los adherentes al evento Hay personalidades( otros luchadores en otros campos ) q merecen mi respeto como Perez Ezquivel o Galeano y q solo se pronuncian en casos muy puntuales .Me alegro q lo hayan hecho .

  13. Entre tantas otras firmas apreciadas, también figuran las de Juan Gelman y Baltazar Garzón. Te cuento, Mabel, que verlo el jueves a Pérez Esquivel fue un gusto como pocos.
    Gracias por tus palabras.

  14. Da para rato y para pensar, pero es interesante la postura que se sostiene en la “proclamación de inocencia” de la prensa, en este caso, los laburantes de Perfil. Inocencia, y, por otro lado, heroes, no? Digo, por los pobres vecinos que no se animaban pero por suerte la prensa estaba ahí para poner al poder en su lugar. Entre la inocencia y la heroicidad. Interesante.

    Esta idea, genuina puedo suponer, de que la busqueda habitual del periodismo heroico-lucrativo desplace la politicidad del hecho y funcione de algun modo como “limpiadora de conciencias” es lo que me parece interesante para trabajar.

    Pensaba también en lo que el amigo Foucault llamaba usos tácticos de los efectos, o en otras palabras, lo poco que importan las intenciones, y lo útil que resulta leer cómo las piedras se recogen y se reconfiguran para servir a movimientos de fondo capaz mas grandes y más siniestros que aquellos prístinos (o cuanto mucho lucrativos, si damos fe a lo que se dice) que los originaron.

    Pero… qué importa el origen?

  15. Totalmente, Ariel… Me permito agregar la siguiente reflexión a tu comentario…

    Por algún motivo, la suspicacia con la que miran al juez no la aplican a las amenazas de la policía a los vecinos. El “no jodas, es Zaffaroni” es un mensaje mafioso enviado desde el propio juez a través de sus emisarios uniformados a los simples e indefensos ciudadanos que ponen en peligro el negocio proxeneta.

    La simplifcaciones son aberrantes y, peor aún, están tan naturalizadas que ni los propios periodistas, héroes inocentes defensores de la verdad y la justicia, las cuestionan o por lo menos las toman con pinzas.

  16. Tampoco la aplican a pensar q conexion oscura hay entre Bergoglio y La Alameda y porq ese ensañamiento con Zaffaroni .Esos edificios son los únicos prostibulos de toda la capital ??’Es todo tan raro .

  17. Vuelvo al blog después de unos días enfermo y me encuentro con la discusión con JM. El tipo termina de enojarse porque lo acusás de defensor corporativista y resulta que desde su primer comentario no hizo más que tratar de explicar cómo se originó la primica de Zaffaroni (primicia publicada en el medio para el que, nos enteramos después, trabaja).

    Solito se ensarta con las sospechas que te endilga sobre su transparencia. Después te manda un mail con vaya uno a saber qué aclaración (la suponemos después del link que agregó en su última intervención), después explicita el tema de la transparencia dejando un link al staff del que forma parte en Perfil.com y para rematarla cuelga en este mismo sitio la ponencia de Zaffaroni que evidentemente encontró de Espectadores, fuente que no citó.

    A lo mejor sea cierto que lo de JM no haya sido una defensa corporativa pero no cabe duda que actuó bien a tono con la editorial para la que trabaja y con la ética periodística que profesa su empleador. Patético.

    Igual, María, no entiendo muy bien porqué le das tanta cabida a este tipo de personas. O sí lo entiendo pero no lo comparto. Creo que esta gente en general se abusa de tu buena fe y termina ensuciando tu trabajo. Me parece que no deberías tenerle tanta consideración: no la merecen.

    Un abrazo.

  18. Martincho, la verdad es que a veces se me hace difícil saber hasta dónde continuar una discusión y cuándo ponerle un punto final o al menos abandonarla. El tema de la publicación de comentarios y su respuesta dio que hablar en más de una ocasión.

    En general, hay quienes me reprochan lo mismo que vos y también hay quienes sostienen que la experiencia siempre es positiva porque revela cómo algunas personas terminan derrapando cuando pierden los pedales. Seguro, el momento no es grato: a pesar de ciertos beneficios de la expresión escrita (entre ellos, la distancia física/geográfica entre los “discutidores”), cuesta mantener la calma y evitar contestaciones que al menos yo sí me permitiría en privado.

    Después del intercambio de palabras con JM, pensé en escribir un post titulado “Conducta amarilla”. Mi idea era redactar una suerte de retrato periodístico inspirado en el comportamiento y los argumentos de este editor de Perfil.com. Después pensé que esto no tenía mucho sentido…

    De hecho, basta con repasar las parrafadas que leíste recién hoy para observar más o menos lo mismo que Ariel o vos transcribieron en sus comments. Mi texto (a esta altura imaginario) agregaría poco y nada.

    Seguro recordaré tus palabras cuando se presente alguna situación similar a la del fin de semana pasado. Te lo aseguro: trataré de tenerlas en cuenta.

    Abrazo para vos.

  19. Como te queremos tus comentarias María !!!Y no es nada más ni nada menos porq hablas con fundamento ,y trabajas con rigurosidad y como diria Jorge :”sos tan honesta “Bueno además: estas en todo y escribis bien y tenes linda sonrisa con esa actitud de pensadora y monalisa de la foto .

  20. Ayer en una entrevista en 360TVDIGITAL, Zaffaroni decía entre otras cosas que los medios construyen la realidad, o algo así. Si la pueden conseguir se las recomiendo por que es muy interesante.

  21. Mi nombre es Lucía.
    Muy interesante el blog.
    Estuve viendo si podía ubicar esta entrevista a Zaffaroni pero no lo he logrado aun.
    Saludos.

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