El Día del Amigo y el síndrome Adán

Cuando Espectadores transitaba su primer año de vida online, quien suscribe decidió celebrar el 20 de julio con estas palabras sobre Mi planta de naranja lima. La relación conmovedora entre Zezé y un árbol le había parecido una buena excusa para rendirles tributo a la amistad y de paso al autor José Mauro de Vasconcelos.

Las repercusiones no fueron las esperadas. Desde entonces, el post es uno de los más visitados del blog, sobre todo por infantes en busca de respuestas rápidas al cuestionario de lectura que les encargan sus maestros.

En 2008, el homenaje fue cinematográfico. Consistió en el repaso de largometrajes protagonizados por buenos amigos: Cuenta conmigo encabezó la lista de películas recordadas mientras Bagdad café fue la gran olvidada.

En 2009, el 40ª aniversario del alunizaje robó protagonismo, y en 2010 Espectadores ignoró olímpicamente una y otra conmemoración. A lo sumo tres días después del eludido 20 de julio, Jorge le gritó basta a la amistad virtual (algunos lectores habrán recordado entonces este posible antecedente).

Como otras fechas impuestas, ésta también busca vender más. Pero ni siquiera este reconocimiento alcanza para abandonar definitivamente la práctica del saludo obligado y del encuentro habitual. Por lo visto, el marketing consiguió que la mayoría de los mortales evitemos contrariarlo por temor a quedarnos -como reza la expresión popular- «más solos que Adán».

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PD. Algún purista objetará que la expresión correcta es «más solo que Adán el Día de la Madre» y la distinguirá de «Más solo que Judas o Hitler el Día del Amigo». Es cierto; sin embargo ésta no es la primera vez que algún porteño mezcla los tantos y cambia la versión oficial. «Licencia poética», le dicen. 😳