Radiografía discursiva del Frente para la Victoria

El folleto porteño del Frente para la Victoria concluye, hoy jueves, la brevísima serie de radiografías tomadas antes de los comicios en la Ciudad de Buenos Aires, que tendrán lugar el próximo domingo 10 de julio. Para más adelante quedará la propuesta de sacarles rayos X a algunas piezas de campaña diseñadas con miras a las elecciones presidenciales.

En honor a la verdad, hubiera querido cerrar el compendio radiográfico con la folletería del PRO. A falta de ejemplares entregados en mano o deslizados debajo de la puerta de mi casa, busqué en Internet alguna versión digital.

Por Google llegué al sitio Yo lo voto y de ahí a un segundo espacio virtual, Sos bienvenido. Un clic más me llevó a los recursos de campaña, de donde descargué uno, dos mini-folletos (o flyers como dicen ellos) para linkearlos desde mi otro blog. Dada la escasez de texto, estas piezas de campaña no resisten el menor análisis, o sí pero las observaciones son muy obvias: de ahí la ausencia de un nuevo post sobre el discurso macrista.
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Como el de Proyecto Sur, el folleto del FpV también fue escaneado en dos partes: llamémoslas «sección 1» y «sección 2«. A simple vista, la pieza parece una tabla de contenidos con los ítems principales listados por orden numérico (romano) y con breves explicaciones también listadas por orden numérico (arábigo). El formato inspira continuidad: ésta es apenas la presentación, el «punteo» de un programa cuya extensión real (el e/lector entrará en razones) supera las dos carillas promocionales.

Radiografía 1: sección 1; sección 2
El Frente para la Victoria no está exento de caballitos de batalla discursivos. La expresión «una Buenos Aires» encabeza cada uno de los ochos puntos principales. Se personaliza a la ciudad cuando se le asigna la acción de «garantizar» (tres veces) y cuando se la califica de «productiva» e «innovadora».

La insistencia en la inclusión aparece en la repetición del «todos» y en la distinción de géneros: «todos los porteños y porteñas», «todos y todas», «todos los chicos y chicas», «los y las docentes porteños/as», «las y los jóvenes», «inquilinos e inquilinas». Con el uso de la arroba (por ejemplo en «tod@s» o en «porteñ@s») habrían resultado más modernos (además de evitado tanta reiteración) pero habrían dejado afuera a una o dos generaciones de votantes.

Las palabras «acceso», «trabajar», «desarrollo», «calidad» terminan de conformar una matriz léxica que incorpora otros términos infaltables en el discurso proselitista general y presentes en las dos primeras líneas de la sección 1.

Radiografía 2: sección 1; sección 2
A diferencia del de la Coalición Cívica, el folleto promotor de Daniel Filmus y Carlos Tomada encuentra cierto equilibrio entre el uso de lugares comunes y la mención de programas concretos. A diferencia del de Proyecto Sur, sólo alude a los rivales, más precisamente al oficialismo encarnado en los PRO.

En la portada cuya réplica pequeña ilustra este post, los dos candidatos interpelan al e/lector: «Venimos a cambiar cada ‘no se puede’ por un ‘viste que se podía’?». En la sección 1, el texto retoma este tiro por elevación en las expresiones «es tiempo de dejar atrás las excusas» o «las medidas que instrumentaremos desde un gobierno presente» o cuando en el punto IV propone la «re-fundación» de la Policía Metropolitana.

Por lo demás, el FpV ningunea a sus competidores. Prefiere, en cambio, dedicarles espacio a la colaboración entre Nación, Provincia y Ciudad, y a propuestas con nombre propio: Ministerio de la Tercera Edad, Sistema de Historia Clínica Única, Comisionado Civil General, Plan de Urbanización Total entre otros. Algunos suenan grandilocuentes y por lo tanto corren riesgo de despertar escepticismo, aunque también curiosidad en el e/lector atento.