Belgrano

Antes de ayer, lunes feriado, fue el día para publicar una reseña sobre la película Belgrano, a falta de buenas ideas para un homenaje blogger. Con el debido pedido de autorización, Espectadores podría haber convertido en post las apreciaciones que Mabel compartió semanas atrás. Pero quien suscribe prefirió asistir a la proyección de Canal 7 para luego -aunque fuera con dos días de retraso- reparar de motus propio la insolente omisión.

Se nota. La producción de Juan José Campanella está cargada de buenas intenciones. La más importante, desmitificar al prócer: humanizarlo por un lado (reconocerlo tozudo y enamoradizo por ejemplo) y, por otro lado, liberarlo del reduccionismo histórico que lo condenó a portar una etiqueta casi excluyente, “creador de la bandera argentina”.

(Re)descubrimos entonces al abogado devenido en militar a la fuerza, al teórico diestro en materia de leyes, economía, agronomía, al revolucionario convencido de que el verdadero cambio exige mucho más que una declaración de independencia, al ideólogo de una monarquía parlamentaria inca, al incorruptible molesto que Buenos Aires se empecina en anular.  

Don Belgrano lucha, no sólo contra realistas y cipayos, sino contra la ruina personal y la enfermedad. Para recrear esta suerte de frente interno, el guión de Juan Pablo Domenech y Marcelo Camaño (con asesoramiento del historiador Javier Trimbolli) desdobla al hombre en una versión joven y otra moribunda: los diálogos entre ambas subrayan burdamente el ejercicio de revisión.

Los parlamentos también resultan forzados, más precisamente fuera de época. Quizás por eso Pablo Rago, Pablo Echarri, Valeria Bertuccelli, Guillermo Pfenning hablan y se conducen como ciudadanos porteños del siglo XXI (nobleza obliga, de esta regla cabe rescatar al excepcional Mariano Torre). Curioso es el caso de Pablo Ribba que interpreta indistintamente aquí a Manuel Dorrego, a Fray Félix Aldao en Revolución. El cruce de los Andes y a José de San Martín en el corto El espía de Juan Bautista Stagnaro.

Quizás otro habría sido el cantar de esta producción, si el equipo de Campanella hubiera insistido en adaptar la novela Sota de bastos, caballo de espada de Héctor Tizón (ésta había sido la idea original según La Nación). Por lo pronto, situar a Belgrano en pleno éxodo jujeño habría evitado algunas de las hilachas propias de una reconstrucción biográfica menos acotada, por lo tanto más compleja y susceptible de fallas.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

11 respuestas a “Belgrano

  1. Que bueno que existan análisis como el tuyo, porque amplían mi pobre visión de la película.

    Toda mi vida he sido un consumidor mediocre de cine. Algunas veces me maravillo con bote fijo sobre un agitado mar hecho con bolsas de polietileno y otras veces los disparos de Phaser del “gallito campeón” (James T. Kirk) me atrapan en un western espacial. Y siempre he consumido, como muchos otros, héroes al estilo Burt Lancaster o Luck Skywalker en un atrapante guiso de salchichón con sushi.

    Y así llega “Belgrano” a mis retinas. con antecedentes de que los “próceres” deben hablar en un correcto “inglés californiano” y que los colores a defender son los del logo de TN (blanco, azul y rojo).

    Y por ello que hablaran como yo no solo me pareció normal, sinó que me asombró que lo hicieran “en mi idioma” (anoche Canal 7 pasó la película “Estado de Sitio”, donde todos hablan francés incluso en el “parlamento uruguayo”). Esa imagen de “gente como yo”, esa que me permite casi tocarlos a través de la impresionante calidad de la TV actual. Esa que me hizo comprender que Belgrano no estuvo lejos ni fue un “procer” sino que fue un tipo “PPP” (trespé). O sea con Principios, Profesionalidad y Pelotas.

    Y si bien el diálogo con San Martín parece hecho en un bar de Once. Allí radica para mi lo más importante de la película: En que Belgrano y San Martín dialogaban como vos y yo y sin rebuscados análisis históricos. Me importa el contenido y no el sobre.

    A ver… soy un tipo de mentalidad sencilla. Soy un tipo al que lo conformás poniendo “El mundo está loco, loco, loco”. Y por ello a mi “Belgrano” me llegó. Porque no pido mucho, porque no me pongo a analizarla, porque me gusta el cine “para pasar el rato” pese a que “Milagro en Milán” me puede conmover.

    Pero mucho más me conmueve un “procer”· que hable como yo o como vos. uno que tenga mis mismos problemas pero las trespé para hacer esa diferencia.

    Y para mi “Belgrano” muestra a un tipo que las tenía… Y creo que eso es lo que quiseron hacer y lo lograron: Contar la historia para todos

    Nota: Luego de que puse la frase final me di cuenta que “Cine para todos” e “Historia para todos” no son campañas de este gobierno… ¿O sí?

    Saludos!!

  2. A mí me pasa al revés, Horacio. Verlos a Pablo Rago y Pablo Echarri hablando y moviéndose como en una serie ambientada en nuestro presente me rompe cierta ilusión inspirada por la idea de un pasado donde las personas se relacionaban y comunicaban de otra manera. En este sentido me quedo con la actuación de Rodrigo de la Serna como San Martín, que por ejemplo respetó la influencia del español en el castellano de Don José.

    Me parece que este tipo de detalles no impide que el espectador sienta empatía por los personajes. Y de paso enriquece una propuesta histórica que, de otra manera, como sucede con Belgrano, queda reducida a las exigencias de nuestra contemporaneidad.

    ¡Saludos!

  3. Me gustó tu crítica Maria .Muy bien fundamentada .
    A mi me molestó mucho el cancherismo y el desperpajo de los protagonistas(porq no actuan más q de ellos ) pero ahora q le das vos otra explicacion a eso ,adhiero q es una buena idea aunq a mi no me guste .

  4. Me perdí un poco, Mabel… Es Horacio quien les encuentra una explicación reivindicatoria a las interpretaciones cancheras de Rago y Echarri. A mí, en cambio, sigue sin convencerme esta suerte de “actualización del pasado”.

  5. A mi también todo ese tema me molestó, realmente me pareció una versión bastante mala…por momentos aburrida…y ni que hablar esos saltos de tiempo innecesarios…que se yo. Da para debatirla, pero me sonó todo muy Felipe Pigna…

  6. Bueno, pero no negarán que si fue hecho con la intención de “hacerlo para todos”, en realidad lograron su cometido muy bien. Los dialogos se desarrollan “como en la vereda”. Acomodados a la dialéctica y casi hasta el “cancherismo urbano” (Rago hablando de que no se va para que no le soblen la minita). Se han manipulado para que quienes no acceden formalmente a cierto nivel educativo puedan acceder “normalmente” a esta información histórica.

    Creo que Belgrano es una muestra perfecta de “cine para todos”… Los que saben un poco más de esto como ustedes lo podrán criticar pero porque saben del tema más que el pibe de la villa o yo. Incuso este pibe podrá generar comentarios como “que par de pelotas el chabón este” y de paso estará comprendiendo que hubo personas que se las jugaron (y las perdieron) por este país.

    ¿Cuantas veces un “procer” pegó entre los pibes? Recordemos que vivimos en las postrimerías de una “Generación Quilmes”. Chicos que no iban a la escuela pero se sentaban en la vereda a mirar pasar autos y con una cerveza en la mano o una bolsita de pegamento.

    Acompañar a estos pibes que vuelven a la escuela con una oferta cinematográfica acorde a sus pisoteados intelectos creo que ayuda a aducarlos, ayuda a desarrollarlos, ayuda a intergrarlos.

    Y que en la pantalla “los chabones charlen así mientras los de baires los quieren cagar más aun que los Realistas”… Me parece un diálogo magistral pensando en ese auditorio de espectadores.

  7. Perdón por citar el ejemplo de Revolución. El cruce de los Andes, Horacio. Pero creo que esa película es un mejor ejemplo de cine “para todos” ( qué manera de citar al Gobierno 😛 ). Por cuidar ciertos detalles, no deja afuera a nadie…

  8. todo bien María… lo importante es que podamos verlo de distintas maneras y opinar sobre ello libremente

    ¿te imaginás si nos agarra el gran hermano argentino?

    Fe de Erratas: Donde dice “gran hermano argentino” debe leerse “gran diario argentino”

    saludos!!

  9. Horacio a mi la peli me gustó pero con la salvedad q hice en los dos comentarios(el dia q la vi y la recomendé y después aca) .Mi hijo la vio este viernes con su profe ,aca en el cine de Moron y estaba terriblemente molesto por el diálogo con San Martín “demasiado cancheros dijo ,encima pasándose cremita dos milicos ?Poco creible “dijo
    Tambíen le gustó .

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