Página 12 por 24

Probablemente en 2012 el festejo sea mayor por tratarse de las bodas de plata. Pero 24 años tampoco son nada; por eso Página/12 celebró ayer su aniversario con el logo que Miguel Rep, Eduardo Stupía, Rogelio Polesello, Roberto Broullon, Luis Felipe Noé, Daniel Santoro, León Ferrari, Renata Schussheim y Adolfo Nigro rediseñaron para ArteBA. También con un suplemento especial y con la primera entrega de La cuestión criminal, colección escrita por el ministro de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni e ilustrada por el mismo Rep.

Cuando desembarcó en los kioscos el 26 de mayo de 1987, el periódico que fundó Jorge Lanata tenía doce páginas (que en pocos días ascendieron a 16 y luego a 24). Al principio no fue técnicamente un “diario”: primero salió de martes a sábados, después a domingos.

Entre otras novedades ya tratadas (el chiste y el “pirulo” en la portada, los titulares ocurrentes, los textos transgresores de las dogmáticas cinco W), el espacio central dedicado a la principal nota de tapa saltó a simple vista e inspiró varios análisis académicos sobre la influencia televisiva en el periodismo gráfico. Por su parte, los lectores de Crisis, Primera Plana, Panorama, El Porteño, La Opinión habrán sentido alguna reminiscencia cuando reencontraron las firmas de José María Pasquini Durán, Osvaldo Soriano, Osvaldo Bayer, Horacio Verbitsky, Miguel Briante, Tomás Eloy Martínez, Juan Gelman, Eduardo Galeano, Juan Sasturain, Aníbal Ford, David Viñas entre otros maestros escritores y periodistas.

La presentación institucional (y online) del ahora sí diario identifica a Fernando Sokolowickz como presidente, a Jorge Prim como vice, a Hugo Soriani como gerente general y a Ernesto Tiffenberg como director periodístico. Del resto de la página, nada permite desmentir/confirmar los rumores sobre la propiedad del diario, atribuida alternativamente al Grupo Clarín y a Rudy Ulloa.

En estos “24 años llevando la contra”*, Página/12 no ha quedado exento de los conflictos internos** que afectan a nuestro periodismo y que pocas veces trascienden el circuito de las redes sociales y los espacios web reducidos. Sin embargo, se produjeron algunas filtraciones notables fuera de la dimensión online: por ejemplo ante cada confesión de Lanata, cuando en 2004 Verbitsky escribió sobre la denuncia de censura por parte de Julio Nudler, cuando Carlos Aznárez contó los pormenores de su despido en el libro El oficio de periodista.

En febrero de 2009, un grupo de “ciudadanos comunes de distintas localidades” montó el blog Página#12 Libre para que los interesados opinaran “sin censura” sobre artículos del periódico. En una suerte de manifiesto, estos “lectores asiduos” criticaron el cambio drástico de la línea editorial y una versión digital cerrada a la participación 2.0.

En un contexto de mucha discusión sobre la nueva ley de medios, la propiedad del papel prensa, la distribución de la pauta oficial, la escisión entre periodismo independiente y militante, Página/12 perdió (más) puntos entre sus detractores. “Dejó de ser lo que era” sostienen los espíritus más diplomáticos; los más rabiosos insisten en hablar del “pasquín K”.

Entre los lectores simpatizantes, algunos percibimos síntomas de precarización que se manifiestan en el periodismo occidental y que remiten a un ejercicio profesional cada vez más sujeto a exigencias de cantidad y velocidad (hemos hablado de esto aquí, aquí, aquí). Al mismo tiempo, también creemos reconocer un compromiso colectivo, y en muchos casos marcadamente individual, por superar la calidad promedio de la prensa argentina.

Desde esta perspectiva, Página/12 sigue ofreciendo lo mejorcito del periodismo vernáculo gracias al trabajo de Mario Wainfeld, Alfredo Zaiat, Fernando Krakowiak, Juan Forn, Mempo Giardinelli, Marta Dillon, Sandra Russo, Mariana Carbajal, Adrián Pérez, Martín Granovsky, Carlos Rodríguez, Irina Hauser, Adrián Paenza, Raúl Kollman, Mariano Kairuz, Diego Tretorola, Pedro Lipcovich, Luis Bruschtein, Rudy y Daniel Paz, además de los ya mencionados Bayer, Gelman, Galeano, Verbitsky, Sasturain, Rep (dicho sea de paso, cómo se los extraña a Ford, Soriano, Pasquini Durán).

Algunos dirán que este otro ex diario de Lanata cumplió 24 años gracias a su actual postura oficialista y a cierta devolución de favores en términos de publicidad estatal. En cambio, otros creemos en la legítima capacidad de supervivencia de un emprendimiento que, desde el advenimiento de la democracia, ilumina un poco el deslucido panorama mediático nacional.

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* “24 años llevando la contra” es el título del suplemento aniversario.
** El último data de marzo de este año.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

6 thoughts on “Página 12 por 24

  1. Como El País en la época de Felipe González o Libération con Mitterand, Página es un diario oficialista. Tiene la amabilidad, como esos diarios, de serlo de manera explícita.

    La simpatía K es evidente aunque uno no suele sentir leyendo a Wainfeld, a Bruschtein, a Zaiat o incluso a Verbitsky, que respondan a la estrategia de una ¨mesa de arena¨ superior ni que participen de un ¨Sucesos Argentinos¨ progre. En Página no solemos ver las costuras, el artificio, que genera la vergüenza ajena cuando sentimos que detrás de un artículo de Clarín hay una voluntad de apoyar o refutar un manejo de accionistas, no periodístico o incluso ideológico.

    Tal vez porque no pudo convertirse en un holding como El País, Página sigue siendo solo un diario. Sesgado, parcial, ¨berreta¨ diría Lanata, pero no la gacetilla de un grupo empresarial. Al leer a Zaiat, por ejemplo, no sentimos que su opinión sobre una iniciativa económica busque proteger los negocios de Sokolowickz.

    En eso se parece más a La Nación. Una Tribuna de Doctrina y no un House Organ.

  2. A Página le cabe el viejo eslogan de Humor: “una revista que supera, apenas, la mediocridad general”. Esto habla bien de un diario que, como dice Rinconete, se distingue de los “house organs” y mal de las empresas mediáticas cuyas innovaciones rara vez buscan mejorar la calidad del trabajo periodístico.

  3. Estoy muy de acuerdo con el comentario final de Rinconete. Pàgina y La Nación son legítimas tribunas de doctrina. Clarín es un house organ oculto.

  4. Alguien podrá decir que P/12 y Aleph conforman un holding, Rinconete. Si efectivamente éste fuera el caso, bien vale citar los desabridos 6 puntos que Juan Pablo Cinelli le dedicó a Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo, película en parte financiada por la productora de Sokolowickz. Decididamente Página no es un house organ corporativo.

    Hablando más en serio, coincido en que Página/12 sigue siendo “sólo un diario”. Su posición tomada (de manera explícita) alimenta acusaciones de “órgano de prensa kirchnerista”; menos mal que la palabra “doctrina” fue una ocurrencia de Mitre cuando fundó La Nación.

    Martincho , para la mayoría de las empresas mediáticas, la cuestión tecnológica es el gran motor de una supuesta optimización de la calidad periodística. Por eso aquéllas que pueden hacerlo enseguida invierten en soportes digitales con más y mejores aplicaciones. Lo lamentable es que al mismo tiempo descuiden el factor humano, es decir, las condiciones laborales (salario; cantidad de horas de trabajo; entorno físico) de sus empleados, como si esto incidiera poco y nada en la calidad del producto final.

    En este sentido me sorprende el reclamo de quienes montaron el blog Página #12 Libre sobre la inexistencia de participación 2.0. Me parece mucho más grave la precarización de un oficio que (insisto) es un fenómeno generalizado, y que en parte tiene que ver con exigencias ligadas a la sobredimensión de la cuestión tecnológica.

    Gracias a ambos y a Jorge por los comentarios.

  5. Quizàs la diferencia es que muchos de los que escriben en Pàgina son intelectuales con todas las letras, y no solo periodistas…

    PD: hoy a la mañana me comprè ese diario y desde ese momento estuve preguntandome porque su logo venía tan colorido. Gracias por aclararme ese interrogante, ja

  6. Puede ser, Andrés, aunque no olvidemos que La Nación y Clarín también publican a personas consideradas intelectuales (la por estos días muy festejada Beatriz Sarlo es un ejemplo en este sentido). En todo caso, los lectores de Página/12 sí disfrutamos del diario cuando escriben tipos como Ricardo Forster, Ariel Dorfman, Eduardo Pavlovsky, Jack Fukcs, Eva Giberti entre otros.

    PD. Es bueno saber que de vez en cuando Espectadores aclara algún interrogante. 😉

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