Cocina del alma

Después de las dramáticas Contra la pared y Al otro lado, Fatih Akin incursiona en la comedia (con ribetes angustiantes) en Cocina del alma. Más allá de este cambio de tono, el director hamburgués de origen turco vuelve a señalar la realidad multicultural de su país. Esta vez lo hace a través del personaje Zinos Kazantsakis (Adam Bousdoukos), una suerte de alter ego cuyas raíces griegas zasonan su condición de ciudadano alemán.

En este sentido, la gastronomía constituye una alegoría evidente sobre la mezcla de condimentos y sabores que enriquecen -no sólo un plato- sino al ser humano, y por lo tanto a la sociedad. No es casual que un exponente de la raza aria, de apellido Neumann (hombre nuevo), encarne a un villano obsesionado por desguazar el restaurant que llevan adelante el protagonista y un entorno heterogéneo, alejado del ideal de pureza germana.

La debilidad más grande de Soul kitchen es su previsibilidad. Por lo pronto, los espectadores sospechamos con razón que los rubios de ojos celestes son poco confiables (además de Neumann, están la novia de Zinos, el comprador anónimo que participa del remate, los inspectores de los Ministerios de Hacienda y Sanidad) y que el cocinero contratado es un loco finalmente lindo. También anticipamos los riesgos asociados a la aparición del hermano Illias y la función reparadora (en más de un aspecto) de la fisioterapeuta Anna.

Como toda fábula en clave light, ésta también ofrece un final feliz que atenúa la intención crítica de Akin, enfocada por ejemplo en ciertas características de la idiosincrasia alemana (híper estructurada, negada a toda posibilidad de cambio), en la reedición de patotas dignas de la SS (como las que trabajan al servicio del mencionado Neumann), en la existencia de un sistema de salud cada vez más perverso y menos universal.

Quizás Cocina del alma no sea el mejor trabajo de su director. Sin embargo, el cambio de tono puede sugerir la posibilidad de que éste haya sido apenas un primer paso hacia un mejor dominio de la comedia. Para validar esta hipótesis, habrá que estar atentos al próximo largometraje que el realizador turco-alemán filme después de este casi terminado documental.