Mataron a Bin Laden. ¿Por última vez?

¿Mataron realmente a Osama Bin Laden (aquí, el anuncio oficial en el blog de la Casa Blanca)? ¿Lo mataron o lo encontraron muerto? ¿Se murió otra vez? ¿Ejecutaron al líder de Al Qaeda o al diputado español Gaspar Llamazares?

Quedémonos con las preguntas más superficiales. Abandonemos cualquier intento de reflexión sobre el fundamentalismo norteamericano que equipara Justicia y Ley del Talión. Dejémosles a otros la tarea de analizar el alcance de un Mal (así con inicial mayúscula) irreductible a un solo villano e inspirado en la imagen de un Satán multiplicado en demonios incontables e incondicionales. Limitemos al ámbito privado el ejercicio de insultar a Barack Obama por haberse erigido en todo lo contrario de lo que prometió

Indiferentes a las pruebas irrefutables de ADN, los amantes de las teorías conspiracionistas ya habrán encontrado en YouTube la demostración de cuán falsa es la foto del Bin Laden asesinado, que alguien sacó antes de que -al decir de TN esta mañana- los norteamericanos lo «enterraran en el mar». Otra vez, el Photoshop aparece como cómplice de la desinformación.

El viernes pasado imaginamos una hipótesis genética para explicar la fascinación de la opinión pública por príncipes, papas y guerreros. Sin dudas, hoy es un buen día para incluir en la lista a los villanos más despiadados.