Enero

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Especial. Cobertura BAFICI 2011
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También a modo de balance, habrá que reprocharles a los programadores de la 13ª edición del BAFICI la inclusión de películas como Enero (días atrás mencionamos el caso de la española True love), más cerca del trabajo práctico de estudiantes novatos que de un film apto para participar de una selección oficial en competencia. De hecho, el retrato de un pianista bloqueado por sentirse responsable del accidente automovilístico que dejó a su esposa en estado de coma parece un planteo demasiado complejo para los debutantes Cynthia Gabrenja y Marcelo Scoccia.

Manejo poco diestro de las cámaras, diálogos acartonados, detalles descuidados (justo después de mantener relaciones sexuales, el protagonista se levanta de la cama con el slip puesto), malas actuaciones (Emiliano Portino se queda corto a la hora de expresar el dolor, la culpa, la resistencia de Iván) desmerecen todo el esfuerzo al que los directores y Sergio Wolf aludieron cuando el viernes pasado presentaron el largometraje en una sala del Abasto.

Cuesta encontrar argumentos que expliquen la oportunidad acordada a Enero cuando la comparamos con otras operas prima también presentadas en el festival recién finalizado (estas tres por ejemplo). En este sentido, el enorme desnivel de calidad entre títulos confirma la impresión de que Gabrenja y Soccia distan de cumplir con exigencias mínimas de rigurosidad profesional.