Good for nothing. La otra apertura

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Especial. Cobertura BAFICI 2011
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Mañana jueves 7 a las 19 y el viernes 8 a las 21.30 se proyectará en la sala Lugones (Teatro General San Martín) Good for nothing, película que esta tarde inició nuestra experiencia BAFICI. La primera zambullida nos sumergió en aguas retro, lejanas, desconocidas. El responsable de la aventura, Kijû Yoshida.

El largometraje que el director japonés filmó en 1960 se presentó para la prensa antes mismo que Vaquero, opera prima de Juan Minujín que en escasas horas inaugurará oficialmente el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires. Sin dudas, esta ocurrencia en la programación calmó la ansiedad de quienes no podremos asistir a la gala nocturna en el Teatro 25 de Mayo.

Dicen los que saben que éste es el primer trabajo de Yoshida. De ser así, Good for nothing invita a seguir descubriendo la obra de un cineasta cuyo título iniciático parece no haber perdido vigencia, quizás porque propone un retrato social irreductible a la realidad nipona de cincuenta años atrás.

Los admiradores de Sartre y Camus encontrarán en esta película una ilustración de conceptos tales como la náusea que provoca el vacío existencial y la imperiosa necesidad (que surge tarde o temprano) de hacer algo con lo que hicieron de nosotros. Al menos ésta es la problemática de Jun, uno de los protagonistas cuya condición de «buenos para nada» explica el título del film.

Dado el contexto de proyección, cuesta no pensar en el Japón actual, sacudido por la serie de tragedias naturales (además del componente nuclear). Los jóvenes que don Kijû pinta en blanco y negro parecen inventados cuando se los compara con los nipones trabajadores, estoicos, solidarios que los medios de todo el mundo elogiaron (y que algunos a veces también cuestionaron).

Salvo quizás por las películas de Akira Kurosawa, Takeshi Kitano o por alguna de Hirokazu Koreeda, el cine japonés es poco conocido en nuestro país. Habrá que agradecerle a esta edición del BAFICI la organización de una mini-muestra que incluye un espacio dedicado al por muchos desconocido Yoshida.