Convocatoria del blog MaldeAlzheimer. Por la memoria de los enfermos

Por regla general evito “mezclar” Espectadores y MaldeAzheimer, en parte porque el público y la temática de estos espacios rara vez coinciden, en parte por ciertos reparos personales sobre la práctica del autobombo. Sin embargo, la diferencia de tráfico (uno recibe cerca de 500 visitas diarias mientras el otro, apenas 20 o 30) a veces justifica la utilización del primer blog como promotor del segundo.

Hoy me permito compartir el lanzamiento de esta convocatoria que pretende contribuir a la difusión de una enfermedad devastadora, y sin embargo con mucho menos prensa que el cáncer o el sida. Según reportes oficiales de 2010, actualmente existen 35.6 millones de víctimas de Alzheimer en el mundo (casi toda la población argentina); la cantidad ascendería a unos 65 millones en 2030 y a 115 millones en 2050 (cuando nosotros seamos viejos).

Tanto nuestros medios de comunicación como los informes publicados por organismos extranjeros reflejan la escasez de estadísticas oficiales en nuestra tierra (en general, los números difundidos están desactualizados y/o son aproximaciones). Por ejemplo, cuando informó sobre el desarrollo local de un nuevo test de diagnóstico precoz en octubre pasado, La Nación contó 400 mil pacientes en todo el país (estimación publicada cuatro años antes por Clarín).

Mientras tanto, anuncios como éste e iniciativas como ésta sugieren la (incipiente) preocupación de nuestro Estado. Estoy convencida de que los ciudadanos podemos hacer algo para terminar de despertarlo.

Con la misma determinación, MaldeAlzheimer adhiere al proyecto de arte callejero que los graffiteros Solana Hernández y Alberto del Águila concibieron tras una primera experiencia aislada. “Que la ciudad los recuerde, ahora que ellos no pueden recordarla” es el leitmotiv de una propuesta que consiste en pintar el retrato de víctimas de la enfermedad en muros de Buenos Aires.

Los interesados en el proyecto deben enviar a blogmaldealzheimer@gmail.com una foto nítida de su ser querido, con una breve descripción (cómo era, a qué se dedicaba, qué le gustaba cuando estaba sano). El material será reenviado a Solana y Alberto, responsables de evaluarlo con miras a convertirlo en graffiti.

Confío en los amigos de Espectadores y en los compañeros bloggers para que me ayuden a difundir esta convocatoria ya sea desde sus espacios online (bitácoras, Facebook, Twitter), por e-mail o simplemente de boca a boca.

Desde ya, muchas gracias.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

12 thoughts on “Convocatoria del blog MaldeAlzheimer. Por la memoria de los enfermos

  1. Las cifras que publicás dan miedo. Lo poco que parece hacerse a nivel estatal tampoco tranquiliza demasiado.
    Ojalá el proyecto prospere pero no creés que algunos pueden considerarlo un poco morboso? Otra pregunta: los grafiteros no pueden tener problemas con las autoridades PRO?
    No conozco a nadie que tenga algún familiar con Alzheimer pero estate tranquila que voy a hacer correr la voz en los distintos ámbitos que frecuento. Mucha suerte, María!

  2. Toda colaboración es bienvenida, Martincho. ¡Gracias!

    Respondiendo a tus preguntas, es posible que el proyecto despierte el morbo de algunas personas (la psiquis humana da para todo) pero no creo que se trate de una propuesta morbosa per se. Si te fijás, no hay nada perverso en el graffiti que Alberto pintó en homenaje a la abuela enferma de Solana. Por otra parte, la idea no es pintar la enfermedad sino darle existencia (preservar la memoria) a (de) hombres y mujeres que sufren los embates de la despersonalización.

    No creo que haya nada malo en apostar a la memoria colectiva, urbana para combatir el olvido. En este sentido, se hizo/hace lo mismo con los desaparecidos de la dictadura y de la democracia (los retratos callejeros de Julio López son el caso más emblemático).

    Esta nota que La Nación publicó hace casi un mes explica el interés del actual Gobierno de la Ciudad por el denominado “arte callejero”. En este marco se inscribe el proyecto de Solana y Alberto.

    Es cierto que las cifras relativas al Alzheimer dan miedo. Ojalá nuestro Estado instrumente más medidas para contener no sólo a los ciudadanos enfermos sino a su entorno. Tal como escribió una comentarista del blog, “el Alzheimer ataca la cabeza del enfermo y el corazón de la familia”.

    Gracias de nuevo, Martincho. 😉

  3. Estuve leyendo la entrada de Wikipedia sobre el Alzheimer. Si son correctos los datos, no están claras las causas de la enfermedad ni las acciones que se puedan tomar para prevenirla. Es así realmente?
    En tal caso (pregunto sin ningún doble sentido y adhiriendo a los sentimientos de quienes lo sufren): qué se le puede reclamar al gobierno, o en qué consistiría la concientización sobre la enfermedad?

  4. Es cierto, Aberel, que son varias las hipótesis que intentan explicar la enfermedad. Algunos especialistas incluso advierten sobre un callejón sin salida en términos científicos y académicos.

    En el Alzheimer, la prevención pasa por planificar la contención de enfermos por ahora sin perspectivas de cura y, según distintas proyecciones, en franco aumento. Los Estados pertenecientes al primer mundo se preocupan no sólo por respaldar investigaciones que conlleven algún avance concreto, sino por proyectar la contención de una población que envejece cada más, y que por lo tanto anida más casos de Alzheimer (fijate por ejemplo en este programa del Estado francés).

    Las estadísticas que tenemos en Argentina son imprecisas y/o desactualizadas. Sin un relevamiento riguroso, difícilmente sepamos cuántos enfermos hay en el país y cuánto aumentaron en los últimos años. Esto impide hacer proyecciones y la ausencia de proyecciones dificulta la planificación: planificación en respuesta a la necesidad de instituciones y profesionales especializados, capacitación de personal, asistencia social para enfermos y cuidadores no profesionales (familiares), campañas de difusión/concientización.

    Por otra parte, algunas aproximaciones al Alzheimer apuestan a la efectividad de terapias sin drogas que, aunque no previenen ni combaten la enfermedad, sí consiguen limitarla o que al menos avance menos rápido. En un sistema tan fármaco-dependiente, es importante que los familiares de enfermos conozcan esta alternativa.

    Por último, la concientización es imprescindible porque los sanos tendemos a confundir los primeros síntomas de la enfermedad con simple chochera. A medida que pasa el tiempo, creemos que los viejos, además de chochos, se ponen maleducados, agresivos, intratables. En suma tardamos en darnos cuenta de que, en realidad, están enfermos y de que es necesario llevarlos al médico.

    En este sentido, el Alzheimer no es distinto de otras enfermedades: cuanto antes se lo detecte, mejor.

  5. Yo q soy una desmemoriada desde siempre y además creo q a veces la desmemoria nos salva del dolor he leido con atención varios artículos no sobre el mal q es otra cosa ,,sino sobre la desmemoria o el olvido En uno de esos ártículos decia q para evitar la pérdida de memoria usar la compu es bueno.Sirve para fijar y focalizar puntos de atención y para hacer conexiones cerebrales permanenetes e inmédiatas q nos evitarian en el futuro el mal del Alzheimer Será cierto???

  6. En los medios tradicionales e Internet aparecen cada tanto informes y consejos para ejercitar y preservar la memoria. En algún punto, algunos de ellos mencionan al Alzheimer y sugieren la pertinencia del dato o recomendación a título preventivo.

    Si bien algunos investigadores aseguran que ciertas actividades intelectuales, lúdicas y mnemotécnicas ayudan a retrasar las manifestaciones de Alzheimer o a desacelerarlas (por ejemplo, aprender un idioma, hacer crucigramas, esforzarse por recordar aniversarios, números de teléfono, direcciones, citas con médicos sin la ayuda de agendas y alarmas), hasta ahora nada a ciencia cierta impide la aparición de la enfermedad.

    El artículo que citás, Mabel, se contrapone con otros que advierten sobre la pasividad mental que a veces provoca el uso de la computadora y que resultaría un buen caldo de cultivo en casos de Alzheimer incipiente. Dada esta contradicción, uno, dos, tres posts de MaldeAlzheimer señalan la conveniencia de tomar con pinzas los informes y consejos difundidos en los medios off y online.

    PD. Gracias por lo que puedas hacer para difundir la propuesta de Alberto y Solana.

  7. Sos tan seria María…Te felicito, en todas las acepciones de “felicitaciòn” y de todas las formas.

    Nada se sobre al Alzheimer que no haya aprendido en tu blog, pero me impresiona mucho la idea de la pèrdida de la memoria como una forma de desapariciòn de la identidad.

    Cuando mencionàs a Jorge Julio López como un antecedente , me quedo pensando que a ambos (los desaparecidos y los enfermos de Alzheimer) alguien ha querido borrarlos de la historia y sin embargo siguen allí.

    Están en nuestros relatos, en nuestro corazón (si usted no entiende la categoría “nuestro corazón”, abandone la pàgina) y ahora tambien en las paredes de la ciudad que los recuerda aunque ellos no la recuerden.

    Bellísimo.

  8. Una de las cosas que más impresionan en un enfermo de Alzheimer es el fenómeno de despersonalización. Si la ausencia de memoria hace estragos en las sociedades, el olvido de la propia historia (la individual) pierde a las personas.

    No somos nada sin los recuerdos, sin un pasado que explique nuestro presente y que oriente nuestros proyectos. Por eso ayuda mucho contar con alguien (o “alguienes”) que de alguna manera recupera(n) nuestra identidad.

    Las memorias colectiva y urbana nos salvan en este sentido. Por eso la iniciativa de Solana y Alberto merece difusión.

    Gracias por tus palabras, Jorge, y por ser fiel lector de mi otro blog.

  9. Yo como familiar de un enfermo de Alzheimer, puedo contarles lo duro que es ver a tu ser querido perderse cada día más, hasta casi no poder reconocerlo, y lo contradictorio es que solo el recuerdo que tienes de esa persona es justamente lo que logra acercarte y reconocerlo como tal. Recordarlo protector, alegre, proveedor, educador, consejero, lucido y coherente.
    Por eso ver a mi madre dibujada en la calle de Buenos Aires, que ella ya no recuerda, es rendirle un tributo y pasa a ser protagonista de algo más que un número en una estadística, tienen rostro, historia, recuerdos, sentimientos, una vida. Si además su imagen dibujada en una pared puede ayuda a otros enfermos y familiares, no hablemos que una cura que sería lo ideal, sino a poder tener el apoyo y contención que se necesita de los centros sanitarios, de los médicos, de las obras sociales y del Estado. Seria gratificante tanto para mí como para mi madre. Silvia hija de Ermelinda

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