Crisis nuclear. Peregrinos del iodo

Aunque en principio los accidentes nucleares en Japón no impactarán en Europa, farmacias francesas, belgas y alemanas se han convertido en escenario de la «peregrinación del iodo». Así empieza el post de Patrick Rollo que describe este fenómeno «ligado al miedo» y sordo a las advertencias de expertos sobre los riesgos de un consumo farmacológico sin justificación.

Los diez mil kilómetros que separan a París de Tokio no bastan para disuadir a algunos galos de querer comprar comprimidos de iodo contra una contaminación eventual. Mientras tanto, la secretaria general francófona de la Asociación Farmacéutica Belga habla de «empujones» entre clientes antes calmos. Por su parte, autoridades y farmacias germanas se organizan para responder inquietudes caso por caso.

Otra vez en Francia, los profesionales no dudan en calificar estas demandas como «irracionales». Un farmacéutico de Bordeaux sostiene además que «no sirven para nada porque es el Estado el que administra el stock y la distribución». De hecho, desde hace veinte años, a los franceses que viven a menos de diez kilómetros de una central nuclear se les prescribe sistemáticamente cápsulas de iodo.

Es peligroso ingerir esta sustancia sin riesgo de exposición radioactiva. Según los entendidos, en estas circunstancias pueden aumentar la concentración de hormonas tiróideas y por consiguiente los riesgos de patología cardíaca.

Para disuadir a los «peregrinos» franceses, la Autoridad de Seguridad Nuclear ofrece en su sitio oficial un dossier sobre la crisis en Japón. También recomienda consultar esta campaña online sobre distribución de iodo.