Gigante

Después de ver Gigante, algunos espectadores sentimos la tentación de referirnos a un nuevo cine uruguayo que se consolida desde la inolvidable Whisky (dicho sea de paso, seguimos lamentando el suicidio de su co-director Juan Pablo Rebella) y con producciones posteriores como Acné y Mal día para pescar. Estrenada en Buenos Aires el jueves pasado, la película de Adrián Biniez refuerza una manera de narrar sencilla, nada petulante ni prepotente, que sin embargo deja una huella singular.

El protagonista de Acné es un adolescente obsesivo; los de Mal día para pescar son un ex campeón de lucha libre y su representante venidos a menos; el de Gigante trabaja como vigilador nocturno en un supermercado. Los tres films evitan la caracterización artificiosa y la anécdota rimbombante.

Como sus colegas, Biniez trabaja de tal manera que lo típico evita el estereotipo. Aunque posee ciertos atributos esperables en un agente de seguridad (joven, morochón, grandote, solitario, de pocas palabras, fan del heavy metal), Jara no responde al prototipo del patovica resentido, violento, vasallo de un sistema que le confía tareas de control y represión.

La esencia de este «gigante» no se agota ni en sus funciones laborales ni en el mito del grandote buenazo que alguna vez describieron los cuentos infantiles. El personaje que tan bien encarna Horacio Camandule nos abre puertas inesperadas, como la que conduce al retrato de individuos mediatizados por cámaras de video, auriculares de música MP3 y salas de chat.

A los espectadores, esta película nos convierte en voyeurs por partida doble. Por un lado, asistimos a cada acción y reacción de Jara. Por otro lado, vemos y sentimos lo que él mira y siente a través de las pantallas que conforman el circuito íntimo y cerrado del supermercado.

La ópera prima de Biniez Augura el comienzo de una promisoria trayectoria personal y la continuidad de un cine con identidad nacional. Como Acné y Mal día…, Gigante también hace gala de la humildad, sensibilidad y picardía que distingue a la idiosincrasia de nuestros vecinos uruguayos.