Día de la Raza. Feriado adelantado (y reflexivo)

Hoy es feriado nacional en Argentina. La conmemoración del 12 de octubre se adelantó un día para prolongar el fin de semana, y en Espectadores el lunes franco inspira tres reflexiones anodinas.
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Reflexión 1
Cuando a mediados de septiembre Cristina Kirchner presentó el proyecto de ley de ordenamiento de feriados, los diarios online se llenaron de mensajes de lectores indignados porque nuestros políticos pierden el tiempo «en estas cosas» en vez de ocuparlo en reactivar el país, porque estas medidas distraen a la opinión pública de lo que realmente importa, porque estamos ante otra fantochada digna de un gobierno demagogo y populista, porque nuestra dirigencia fomenta la pereza… entre otras razones que cuesta linkear.

A casi un mes del anuncio oficial, y días antes del fin de semana largo que termina esta noche, los medios reflejaron acá, acá, acá, acá, acá un entusiasmo que desacredita el escándalo inicial.

Reflexión 2
A fines de septiembre, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) expresó su adhesión al punto de la propuesta presidencial que pide reemplazar el nombre de la efeméride del 12 de octubre, «Día de la Raza», por «Día del Respeto a la Diversidad Cultural».

Ojalá el cambio de títulos sea la cara discursiva de algún programa nacional que el Gobierno esté por implementar para empezar a saldar la deuda interna con nuestras comunidades aborígenes, y para dejar de considerar ciudadanos de segunda a los inmigrantes de nacionalidades despreciadas.

Reflexión 3
Dos hermanitos de cinco años juegan con sus Playmobil(s) en el living de su casa. Enfermeros, bomberos, piratas, cowboys, indios, sheriffs conviven en un escenario improvisado. Para estos nenes porteños de clase media, los muñequitos con plumas, escalpelo y taparrabos son indefectiblemente malos.

Cowboys y sheriffs persiguen, atrapan, encarcelan y/o matan a los villanos. Los piratas, en cambio, son más afortunados quizás porque navegan barcos y pueden escapar del brazo de la Ley.

Ante esta constatación, da la sensación de que los medios y la escuela hacen poco por desterrar ciertos estereotipos o, peor aún, siguen renovándolos. ¿A lo mejor en casa podemos cambiar algo?

– ¿No es cierto que los indios son malos?, me pregunta uno de los mellizos en cuestión.
– No sé… Yo creo que a veces se defienden de esos vaqueros que quieren atraparlos.
– …
– …
– Mmmm… Entonces los indios son buenos.