Desilusión

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

6 thoughts on “Desilusión

  1. Lo que voy a decir es una obviedad, pero sigue sin cerrarme: ¿por qué ansiamos tanto la aprobación de ciertas instituciones del primer mundo? Llámese Fundación Nobel o Academia de Hollywood. Entiendo que son cosas muy distintas, y además el premio monetario viene muy bien, pero creo que va más allá de lo material.
    Extiendo mi inquietud: ¿Por qué necesitamos competir en todo? ¿Por qué tiene que haber una película “mejor” que todas las demás, como si fuera un corredor de 100 metros llanos? ¿Por qué sólo UNA agrupación del mundo que lucha por los derechos humanos debe ser premiada como la mejor, y las demás ignoradas como si de nada valiera su trabajo?
    Estas preguntas no son dirigidas a vos, María, que sé que estarás más o menos de acuerdo conmigo en esto, si no al resto de la humanidad (humildemente, si este blog fuera tan leído en el mundo).
    Por un lado cuestiono la autoridad moral de esas instituciones, tanto si le hubieran dado el premio a las Abuelas como en este caso que no fue. Por otro lado cuestiono esta cultura histórica (imagino que alimentada por el capitalismo) de llevar todo a nivel de competencia deportiva, como si el verdadero fin de cada actividad noble (artes, ciencias, defensa de causas sociales, etc) fuera obtener una medalla dorada.

  2. En mi humilde opinion, Los Oscars y los Nobel son reconocimiento en dinero y en publicidad que – por supuesto – no modifican el valor ni el mérito de los premiados o de los no premiados. Borges sigue siendo Borges aunque lo hayan ignorado y Kissinger u Obama personajes guerreros y peligrosos aunque les hayan dado el Nobel de la paz.

    Paco Ibañez rechaza todos los reconocimientos de los gobiernos porque – les dice – “ustedes no tiene autoridad para evaluar mi arte” Tal vez esa sea la actitud correcta en estos casos, nos dice Aberel, con razón.

    Si las Abuelas de Plaza de Mayo hubieran rechazado la postulacion porque aquellos que premiaron a Kissinger de ninguna manera pueden ser vinculados con su lucha, todo estaría mejor.

    Sin embargo, hicieron una campaña bastante estupida sumando adhesiones sin ningun sentido. Afiches de publicidad, deportistas sin vinculacion con los derechos humanos, carteles en los estadios de futbol para que aparezcan en la tele. Tal vez algun día los de Noruega les den el Nobel de La Paz a Las Abuelas , pero nada cambiará , obviamente.

    Por ahora , soñemos con que cuando el chino encarcelado al que premiaron se entere declare “Ustedes, que el año pasado premiaron a Obama – aunque sigue la politica guerrera de Bush – no pueden evaluar mi lucha ni premiarme. Rechazo el Nobel”

    (jajajaa…¿Entonces en Argentina dirían “¡El Nobel vacante a Abuelas!”)

  3. Estoy de acuerdo con ambos… en parte.

    Creo que la actitud de Paco Ibáñez es la más coherente o íntegra (imagino a Hebe de Bonafini más cerca de ese rechazo/crítica). Y en ocasiones también me disgusta esa necesidad de reconocimiento externo que tenemos los argentinos.

    Pero también creo en la fuerza simbólica de ciertos premios y competencias, me gusten o no. Me parece lógico que, salidas del anonimato más arriesgado (justamente porque eran anónimas desaparecieron y mataron a varias madres fundadoras*), hoy, después de tantos años de lucha, las abuelas hagan campaña por ampliar el reconocimiento de la comunidad (internacional, en este caso). Es una manera – marketinera, si se quiere- de legitimar su trayectoria y de seguir alentando la memoria.

    Con esto no quiero decir que la ausencia de premio les quite mérito o les retacee legitimidad, pero sí pienso que una distinción de la envergadura del Nobel las fortalece y, por qué no, les “endulza” la vida. Al margen de mi opinión sobre este premio (coincido con Jorge en que hubo cada galardonado), no me siento en condiciones de juzgarlas por quererlo… y me habría gustado que lo ganaran.

    ———————————
    * Dicho sea de paso, ayer el suplemento Las 12 de Página le dedicó su tapa a una nota sobre el documental que un equipo documentalista de la UNLaM hizo sobre Azucena Villaflor. Recomiendo su lectura; al menos a mí me conmovió mucho.

  4. Lo que queda claro es que la tradicional orientacion politica de la Academia Sueca en sus premios (que tantas veces se esgrimiera como motivo para no darle el premio a un Borges demasiado conservador y pro-militar) ya no es lo que era… porque que lo gane Obama, Vargas Llosa, y otros personajes ultra-liberales es un claro signo de los tiempos pasteurizados que nos tocan vivir…
    PD: lo que me cayo como un balde de agua fria es saber que lo gano Kissinger…

  5. Gracias por el aporte, Aberel… Aunque a veces complazca a los espíritus progres (recordemos, por ejemplo, cuando fue distinguida Rigoberta Menchú), la Fundación Nobel pertenece al statu quo. Los premios asignados en 2010 nos recuerdan esta verdad de Perogrullo.

    Ay, estos tiempos pasteurizados, Carlos… Es sólo una apariencia, ¿no? Cuando miramos con más atención, nos damos cuenta de que nada es tan aséptico como parece… En cuanto al Nobel a Kissinger, el trago fue (es) tan amargo, que a veces lo olvidamos.

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